Kristen tomó a Atlas por la cintura y la cargó en brazos, dirigiéndose hacia la habitación. Cristian los siguió, cerrando la puerta detrás de ellos.
Kristen dejó a Atlas en la cama y se giró para ver a su hermano. Pero cuando se volvieron hacia Atlas, se sorprendieron al verla parada en la cama, en posición de batalla.
—¿Qué haces? —preguntaron los Alfas al unísono, riendo.
Atlas se sonrojó y dijo:
—La anciana me dijo que cuando esté en la cama, es que viene la acción.
Los Alfas se rieron aún más, y Kristen se acercó a Atlas, tomándola por la cintura.
—No te preocupes, nuestra acción es solo para ti —dijo Kristen, sonriendo.
Cristian se acercó a ellos, y tomó a Atlas por las manos
—Creo que la anciana nos jugo una broma —dijo Cristian, sonriendo.
—Sí,—añadió Kristen, riendo.
Atlas se sonrojó aún más, y los Alfas se rieron de nuevo.
—No te preocupes, Atlas —dijo Kristen.
—Estamos aquí para protegerte y amarte, no para pelear
—Y para hacer que te sientas bien —añadió Cristian, sonriendo.
Los Alfas se acercaron a Atlas, y los tres se abrazaron, riendo y sonriendo. La habitación se llenó de un calor que Atlas no entendía
—¿Estás lista para la acción? —preguntó Kristen, sonriendo.
Atlas se sonrojó y asintió con la cabeza.
—Sí, estoy lista —dijo.
Cristian se dobló en dos, jadeando por el golpe en el estómago, mientras Kristen se reía a carcajadas.
—¡Atlas, detente! —dijo Kristen, aún riendo, y la detuvo en medio de su ataque.
—¿Qué te dijo la anciana cuando estés en la cama con tus parejas? —preguntó Kristen, curioso.
Atlas se alejó un poco, aún parada en posición de batalla, y dijo con una sonrisa maliciosa:
—Ella me explicó que ustedes estuvieron en la cabaña, lo supe por sus aromas, ella me dijo que me querían. Ella habló conmigo y después llegamos a la acción en la cama. Y dije que en eso estoy preparada... y miren, ya derroté a uno.
Cristian se levantó, aún jadeando, y se rió.
—Bueno, parece que la anciana te ha preparado bien —dijo Cristian, sonriendo.
Kristen se acercó a Atlas y la tomó por la cintura.
—Sí, parece que estás lista para cualquier cosa —dijo Kristen, sonriendo.
Atlas suspiró un poco, pero aún mantuvo su sonrisa maliciosa.
—Sí, estoy lista —dijo Atlas, desafiante.
Kristen la agarró por los brazos y la acostó en la cama, pasando sus manos por su abdomen y empezando a besar su cuello con suavidad. Cristian, por su parte, la tomó por las piernas, besando con amor cada centímetro de su piel. Atlas suspiraba, sintiendo la pasión y el deseo que los hermanos le despertaban.
—No te vamos a quitar nada, solo dinos cuando quieras que paremos— murmuró Cristian rozando sus labios por las rodillas de Atlas
La habitación se llenó de un calor intenso, y el aire se cargó de tensión s****l. Los hermanos se movían con sincronía, como si fueran una sola persona, y Atlas se sentía envuelta en una nube de placer y deseo.
Kristen siguió besando su cuello, mientras sus manos acariciaban el vientre de ella, Cristian se centraba en sus piernas, acariciándolas con suavidad. Atlas se sentía cada vez más excitada, y su cuerpo comenzaba a temblar de anticipación.
De repente, Kristen se detuvo al sentir unos pechos firmes y duros, el abrió sus ojos grandes al ver que no tiene brasier, Atlas suspiraba y eso tranquilizo a Kristen se levantó, mirando a Atlas con ojos ardientes. Cristian también se detuvo, y se unió a su hermano en la mirada.
—¿Estás lista? —preguntó Kristen, su voz baja y ronca.
Atlas asintió, sintiendo que su corazón latía a mil por hora.
—Sí, estoy lista —dijo, su voz apenas audible.
Y con eso, los hermanos se lanzaron sobre ella, besándola y acariciándola con pasión y deseo. La habitación se llenó de gemidos de placer, y el deseo se desató en una orgía, en donde los hermanos no paraban de besar a Atlas
La mañana se convirtió en un torbellino de pasión y deseo, y Atlas se sintió envuelta en una nube de placer. Los hermanos la amaban y la deseaban, y ella se sentía correspondida en cada fibra de su ser.
—Jamás des una batalla como esta— murmuró Kristen en los labios de Atlas
—Que bien sabe tu piel— añadió Cristen
—Solo ustedes me han tocado— murmuró Atlas y los Alfas se detuvieron ya que sus manos empezaron a temblar
–¿Hice algo malo?— dijo Atlas
—No, no hiciste nada malo pinchipeza— dijo Kristen besando la cicatriz —Es solo que nosotros no hemos tocado jamás a una mujer, te estuvimos esperando—
—Y tenemos miedo de que no seamos buenos— añadió Cristen
—¿Es eso?— Atlas se levantó y se sentó los acomodo para estar al frente de ellos, suspiro y dijo
—Ustedes por lo menos saben como son, yo por mi parte solo se que tengo esta cicatriz y que soy ciega, del resto no se nada, ha y que se tratar a las personas. No tengan miedo ya que ustedes son dos yo— Atlas bajo su cabecita —Solo soy una, una deb..
—No eres débil cariñito— dijo Cristian levantándo la cara de Atlas y limpiado cada rastro de lágrima —Eres hermosa y esa cicatriz te hace ver más hermosa y valiente, no digas esas cosas que más bien hemos perdido contra ti.
—Jamás dejaré que te sientas mal contigo misma, estoy orgulloso y feliz demasiado feliz. Eres mi Ocespacioinfinito y te amodoro mi Luna de la oscuridad— dijo Kristian serio y acariciando las piernas de Atlas
—¿Oces.. que?— dijo ella y los hermanos se rieron
—Pronto te lo vamos a explicar— dijeron los dos
Y así, la mañana continuó, llena de pasión y deseo, hasta que el medio día llegó y la habitación se llenó de luz y calor. Atlas se durmió mientras los hermanos se sentaron a admirarla
—Valió la espera— dijo Cristian feliz
—Ella es mi vida, se convirtió en mi vida— añadió Kristian
La mañana había sido intensa y apasionada, pero también había sido llena de amor y conexión. Los hermanos habían demostrado su amor y deseo por Atlas, y ella había respondido con la misma moneda.
Y ahora, en la luz del medio día, Atlas se sentía segura y protegida, rodeada de los hombres que amaba. Pero también tenía miedo por las pesadillas que no la dejaban en paz, pero Atlas sabía que al despertar iban a estar sus Alfas a su lado cuidándo de ella o ella a ellos..