Capítulo VII Caliente

1119 Words
Me iba a odiar por esto.  -¡Ya no me mandas, Hamilton! -grito antes de que esté demasiado lejos como para no escucharme. Veo como su cuerpo se detiene y es aquí cuando siento los escalofríos apoderarse de mi cuerpo. Se gira en su lugar y regresar conmigo. -No me retes, pequeña -me habla amenazante. -¿O qué? -intento ponerme ligeramente de puntas. Observo como su mandíbula se tensa y, puedo apostar que sus puños están tan apretados que las venas de sus brazos estarían comenzando a marcarse. -¿O qué, Logan? tú ya no eres mi papi. -Basta, a mi oficina, ahora -habla con su voz ronca y profunda. Río sarcástica. -Estás loco si crees que voy a ir a tu oficina. De golpe me levanta y me coloca sobre su hombro comenzando a caminar. -¿Qué mierda haces, Hamilton? -hablo molesta y comenzando a sacudirme. Su mano se estampa contra mi trasero haciéndome callar, dejándome atónita y completamente muda. Logan suelta una pequeña risa. -Si tan solo hubieran sido tan efectivas las nalgadas antes, como al parecer son ahora, no habríamos tenido tantos problemas. -Bájame, Hamilton -logro susurrar. -¿En verdad quieres que lo haga? -pregunta arrogante. Entra a una espaciosa oficina, cierra con seguro la puerta y por fin me deja bajar. -Déjame salir, Logan -hablo intentando abrir la puerta. -Logan, basta, déjame salir, habl... Me quedo nuevamente muda al sentir sus brazos abrazarme. Paso saliva dejando mi boca completamente seca, parpadeo sin poder creer lo que estaba pasando, agacho mi cabeza y observo sus brazos aferrándose a mí; la necesidad de tocarlo aparece repentinamente y de manera exigente, demandante...necesitada. Logan suelta una pequeña risa. -extrañaba estos berrinches, Olivia. -Logan -susurro. me giro lentamente hasta quedad cara a cara con él -Logan. Logan vuelve a reír y me pega más a su cuerpo, sus manos bajan ligeramente más por mi espalda hasta llegar a mi cintura. -Te extrañé, babygirl. Observo sus ojos detenidamente, podía apreciar ese brillo que siempre tenían cuando estaba conmigo, haciéndome perder en ellos, como siempre. -También te extrañé, Logan. -¿Logan? -me pregunta con su ceño fruncido. Me suelta una suave y, hasta cierto punto, dulce nalgada. -¿Logan? ¿De verdad? -También te extrañé, pa...tengo que irme -me suelto de golpe. Como había dicho, me iba a odiar y ahora estaba pasando. -¿De qué hablas? aun no es hora de salida y bueno, no hay tanto trabajo o eso cre... -No es eso, es decir...Logan -lo miro y por fin caigo en la cuenta,- Estás a punto de casarte. Logan suelta su agarre de mí, y me mira, luce confundido y desorientado. -Y yo estoy...estoy en una relación -agacho mi cabeza y masajeo mis sienes-. maldita sea, Caleb. Logan ríe sarcastico. -¿Caleb? Que ridículo nombre -blanquea sus ojos. -Basta, ¿quieres? -me acomodo mi ropa-. Me largo de aquí. Camino segura hacia la salida y justo cuando voy a abrir la puerta, su mano me lo impide colocándola justo en la madera, frunzo mi ceño y me giro a verlo mucho más que molesta. -No irás a ninguna parte, dulzura -sus ojos azul oscuro me dan escalofríos, haciéndome relajar mi rostro. -Logan, déjame salir. -Es papi, cariño, y no, no te irás de aquí hasta que encontentes a papi ¿estamos de acuerdo? -Logan, no estoy jugando, déjame ir -hablo decidida. -Ni yo tampoco, Olivia. Mi respiración se comienza a alterar cuando percibo la seriedad en su voz, ¿acaso estaba loco? -Logan, basta -le pido sin mirarlo-. No quiero hacer esto. -Por favor, Olivia, no me dejes -se deja caer de rodillas frente a mí-. No de nuevo, por favor. Me quedo completamente sorprendida ante lo que está pasando. -Te perdí hace años, y creí que no volvería a verte, y...el hecho -pasa saliva-, el hecho de que estés aquí, ahora, frente a mí, no es una coincidencia, por favor, babygirl, te necesito tanto. Mi corazón palpita tan rápido que puedo escucharlo retumbar en mis oídos. sus ojos y mis ojos conectan, se ven rojos y cristalinos. -Logan... -susurro. No puedo contenerme y tomo su rostro entre mis manos, me agacho y estampo mis labios con los de él, sus dulces labios. Se comienza a poner de pie sin soltar mis caderas, nuestro beso se mantiene, es una guerra de lenguas y emociones que creí no volver a sentir. Sus manos toman mis muslos y me levanta, instintivamente rodeo con mis piernas su cintura. Se comienza a mover un par de metros sin soltarme, paseo mis manos en su cuello, su cabello y su pecho sintiendo tanta familiaridad; se sienta en lo que creo es su silla y, esperándolo, sus manos se colocan en mi trasero, acariciándolo y apretándolo, de momento suelta una nalgada haciéndome pegar un pequeño brinquito y un jadeo suave. -Te necesito tanto -jadeo entre besos. -Yo también -le respondo-. Yo también, papi. -Joder -me nalguea fuerte-, Olivia, necesito follarte, aquí, ahora. -Mhm -gimo-, hazlo, hazlo, papi. Diciendo esto, Logan se levanta conmigo, tira lo poco que hay en su escritorio y me acuesta en este. -Voy a darte la mejor cogida que hayas tenido hasta ahora, cariño. Su manera sucia y ruda de hablarme me excitaba tanto, me hacia desearlo cada vez más, me hacia tenerlo entre mis piernas de una buena vez...o quizá atrás de mí. Se quita su camisa dejando al aire su pálido pecho, muerdo mi labio inferior aguantándome las ganas de morderlo para dejar algunas marcas. Se desabrocha su cinturón y pantalón, separa mis piernas de golpe y me jala hacia abajo dejando colgadas mis piernas, se agacha y besa mi cuello de manera ruda. -Mhm, papi. Levanta mis piernas y me suelta otra nalgada. -Papi -vuelvo a gemir, y él vuelve a nalguearme-. Más, papi. Me quita mi blusa y su cara se hunde entre mis pechos, besándolos suavemente y mordiéndolos de la misma manera. pasa su mano detrás de mí, y de un solo movimiento desabrocha mi sostén haciéndome reír. -Haz practicado, ¿verdad? -le pregunto divertida. Frunce su ceño y me pega otra nalgada. -¿Te pregunté qué opinabas?  -Un simple "sí" habría sido sencillo, Hamilton. Me desabrocha el jean y me gira de golpe, toma de la prenda de mezclilla y la baja lentamente.  -No he practicado, tontita, solo no he perdido el toque, ¿de acuerdo? -Pues no sé. -Que lindas braguitas -habla divertido-. Me gusta que sepas mis gustos -siento si dedo acariciar la orilla de mi ropa interior-. encaje. Me quedo en silencio sonrojándome. La puerta de su oficina suena fuerte. Mi corazón late rápido y siento mi cara caliente. Mierda
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD