Capítulo VIII ¿Sabes lo que quieres?

1057 Words
–¡Logan! ¿Estás ahí? –la voz de Anne suena del otro lado de la puerta. –Carajo –susurro enojada.  De nuevo, Hamilton lo había logrado. Bueno, casi. –Soy una estúpida –tomo mi ropa y me la comienzo a colocar. –Olivia, espera –me habla susurrando. –¿Que espere? –abro mis ojos sorprendida–, ¿estás imbécil? tu futura esposa está detrás de esa puerta. Imbécil. –¿Logan? –la voz de Anne resuena–. ¿Alguien sabe dónde está Logan? Ambos giramos a ver hacia la puerta. Si se iba tenia oportunidad de salir. Se escuchan sus tacones resonar contra el piso cada vez más alejados. Mi corazón retoma su ritmo normal y termino de acomodarme la ropa. Tomo todo lo necesario y abro despacio la puerta. –Olivia, por favor espera –Logan intenta detenerme–. No puedes dejarme así. –solloza. –¿Así cómo? ¿Con una erección? –lo miro molesta y ligeramente asqueada. –No hablo de eso –responde con sus mejillas ligeramente rojas–. Tenemos que hablar. –¿Hablar de qué? –sigo la conversación aun con susurros. –De nosotros. Mi cara da pequeñas pero rápidas sacudidas y mi rostro muestra confusión. –No hay nada que hablar, Logan, no somos nada. Diciendo esto salgo rápido de la oficina y me meto al baño más cercano. Me recargó en el lavabo y me miro al espejo. "La he cagado nuevamente" Me reprimo mentalmente.  Caleb. Había engañado a Caleb. Casi. ¿O completamente? ¿Besos cuentan como engaño? Olivia, no fue solo un beso, casi tienes sexo con Logan. Mi cabeza era un caos. La puerta del baño se abre y rápidamente dirijo mi mirada hacia abajo pretendiendo lavar mis manos. –¿Olivia? –la voz femenina me hace voltear. –¿Anne? –pregunto nerviosa. Con sus verdes ojos me recorre de arriba hacía abajo. –Con que trabajas con Logan –se acerca lentamente a mí.  Asiento con una pequeña sonrisa incomoda en el rostro. –Así es –aclaro mi garganta. Cada vez la distancia entre ambas es menos y eso me causa un poco de miedo.  –Que pequeño es el mundo, ¿no lo crees? –habla con un ligero tono de sarcasmo. Sin pensarlo mucho finjo un estornudo fuerte. –¡Achú! –me tapo la boca con una fuerte sacudida de cuerpo. Anne se detiene y me mira con un poco de asco. –Lo siento, ayer me bañé y salí y creo que me afectó –le doy un falsa excusa. –Aléjate de Logan –me habla seria, y si las miradas mataran ya estaría tres metros bajo tierra. No dije absolutamente nada. Me mi corazón latía al mil por hora y, estaba segura que mi cara estaba roja a más no poder. Observe como la alta chica se dirigía a la salida del baño. –Es él quien me busca –hable "susurrando" pero no lo suficiente como para que no me escuchara. Mierda. –Es más que obvio que él no te busca –hablo girándose en sus tacones–. ¿No te has visto? Me siento desvanecer, mi corazón se acelera y siento un nudo en mi garganta. ¿Había algo malo en mí? –Logan necesita a alguien madura, a una mujer, no una niña que apenas y sabe lo que quiere –su voz se había vuelto irritante–. ¿Sabes lo que quieres, Olivia? Me quede callada, sin saber qué decir. Mis manos sudaban y sentía mis piernas débiles y una sensación de temblor se empezaba a adueñar de todo mi cuerpo. –Mantente alejada de Logan. Son sus ultimas palabras y sale del baño. Me había derrotado. // El día pasó lento, aburrido y monótono. En mi cabeza solo retumbaban las palabras de Anne. "¿Sabes lo que quieres, Olivia? ¿Sabía lo que quería? Se supone, ¿no? Quería trabajar en esta revista, eso era claro. Había soñado con trabajar aquí desde que tenía 18 años, así que esto era lo que quería, pero ¿y lo demás? ¿Quería estar de verdad con Caleb? Al pensar en él las imágenes con Logan se venían a mi mente. Logan encima de mí, besándome, tomando mi ropa...  Sacudo mi cabeza e intento volver a enfocarme en mi trabajo. Miro a mi derecha, buscando mi móvil, lo prendo para ver la hora, aun faltaban cuarenta minutos para terminar el día.  Como por arte de magia, mi móvil empieza a vibrar mostrando el nombre de Jane en la pantalla. Me emociono al verlo, y contesto entusiasmada. –¿Jane? Mi sonrisa se desvanece al escuchar sollozos del otro lado de la línea. –Es tu padre, Olivia –me dice con la voz entre cortada–. Sufrió un accidente. Sin pensarlo mucho, tomo mi cosas y me levanto rápido acercándome a Phoebe. Mis palabras salen con mucho trabajo de mi boca. –Phoebe, tengo que irme –puedo ver cómo en mis ojos se acumulan las lagrimas y rápidamente siento como ruedan por mis mejillas–. Mi padre ha sufrido un accidente. –Claro, Olivia, yo me encargo –me toma de la mano y entonces me doy cuenta de lo terrible que estoy temblando. –Gracias. Le digo por última vez y bajo rápido las escaleras. Camino por el estacionamiento hasta llegar a mi auto y con mucho esfuerzo logro abrirlo. –Olivia –una voz me detiene y me giro. –¿Logan? –hablo molesta. –Déjame llevarte, me dijo Phoebe lo que pasaba. No puedes manejar así.  –Déjame en paz –le grito entrando a mi auto. –Olivia, basta, estás en un mal estado es peligroso para ti y para los demás –me habla serio. –He dicho que me dejes en paz, puedo manejar. Cierro la puerta e intento insertar las llaves para encender el auto, pero mis temblorosas manos me lo impiden y suelto a llorar. –Déjame llevarte –Logan vuelve a insistir esta vez más calmado. Resignada me bajo del auto y le entrego las llaves. Me paso al asiento del copiloto y el ojiazul toma el del piloto para dar marcha a Boston.
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