Era, oficialmente, amiga de Thomas Preston, no su asistente, no su fotógrafa, no su secretaria, No. Su amiga, lo cual era sin duda, lo más confuso que me he experimentado en mi vida. Me sentía rara, extraña. Thomas se había disculpado por todas las cosas que hizo mal el último año, yo me había disculpado también y todo parecía que iba a volver a la normalidad. Pero nada volvería a ser normal, ya no era más su asistente, él no era más mi jefe y yo… yo no sé porque diablos eso me estaba costando tanto. Tenía la oportunidad de trabajar en lo que realmente quería, había conseguido empleo con uno de los mejores directores de Hollywood y tenía la oportunidad de trabajar en una gran película que, si la hacíamos bien seguramente tendría un Oscar, pero había algo…algo que no me dejaba estar compl

