El ruido del despertador de un teléfono hace eco en mi cabeza. Trato de abrir los ojos, pero siento como si un camión me hubiera pasado por encima, siento la boca como algodón y por alguna razón la cabeza me va a estallar, el sonido del despertador sigue insistiendo, trato de palpar por toda la cama para encontrar mi teléfono y apagarlo. Un momento...Abro los ojos asustada. Ese no es el sonido de mi despertador. El corazón se me paraliza. El ruido parece provenir de la sala, se escucha un quejido, un ruido fuerte y el sonido del despertador se apaga. Oh por Dios.... ¡HAY ALGUIEN EN MI SALA! Me levanto cuidadosamente de la cama, tomo el bate de béisbol que me regaló Diana en mi cumpleaños cuando supo que vivía sola y, avanzo hacia la sala, paso por el espejo de mi cuarto y observo mi

