Con una llamada consigo la localización del repetidor que uso el móvil de Raquel, está cerca del estadio de futbol y hablo con Rafa para que me indique la mejor forma de vigilar la zona. Me pone en contacto con un compañero de policía nacional que conoce la zona, por casualidad conoce la mansión que ocupan los Peci y me pone al día de la llegada de Nero y una mujer que no conocen, es Raquel. Quedo con él, Ricardo es un hombre muy guapo, alto, moreno de ojos grises y marcado acento andaluz.
Estamos en la esquina de la calle de la casa Peci y vemos movimiento. Nos ocultamos entre los coches y vemos salir a Nero y a Raquel, van andando camino de la avenida. Detrás de ellos, a cierta distancia van unos hombres y según salen ellos, de un gran todoterreno salen varios hombres de aspecto balcánico. Ricardo y yo nos miramos y no decimos nada. Nos colocamos los cascos y nos montamos en la moto que Ricardo pone en marcha y comienza a conducir por las calles siguiendo a mi amiga y su captor. No me gusta verla tan acaramelada en el bus con él, está jugando con fuego y no creo que sea faquir..
Bajan y se meten en el parque María Luisa, Ricardo no para, va rodeando el parque y yo intento seguirlos con la mirada, pero es imposible, el parque es demasiado grande. Ricardo sigue rodeando el parque y entra en una zona donde solo pueden pasar taxis. Un policía local lo para y de su bolsillo saca su placa y le deja pasar sin problema. Llegamos a la Plaza España y allí están.
-¿ Como sabias que estarían aquí? - Le pregunto por el intercomunicador de los cascos a Ricardo. Si no fuera porque estoy preocupada por Raquel creo que no me hubiera importado tontear con Ricardo.
- Me has dicho que ella es de aquí, sabe moverse por la ciudad, así que imaginé que querría enseñarle lo más visitado.- Además de estar bueno es listo, si que podría tener algo con él, pero ahora no, ahora miro a Raquel tontear con Nero y no me gusta lo que veo, aunque él parece interesado de verdad en ella no dejo de pensar que solo la está usando para dañar a su lugarteniente, Andrea. Salen de la Plaza y nosotros regresamos por donde entramos y les vemos coger un taxi. Es medio día y seguro que van a comer algo. Volando por las calles siguiendo al taxi Ricardo se ríe, lo oigo por el intercomunicador.
- ¿Que ocurre? - No he visto nada divertido, me debo haber perdido algo. Ricardo cruza la moto en una calle y la sube a la acera, la deja aparcada y quita el contacto. Yo me bajo y espero que el baje y se quite el casco, entonces también me lo quito yo.
- Me empieza a caer bien esta chica. Con un par de ovarios se ha traído a un mafioso al Garlochi. - Ricardo esta casi riendo y no se a que se refiere. Cuando se da cuenta que no entiendo me coge el casco de la mano, lo guarda con el suyo en la moto y me coge de la mano. -Vamos, comeremos, que ellos seguro que han venido a pasar las horas de más calor aquí. Vas a alucinar cuando veas el local. - Cuando llegamos no me fijo nada más en ellos dos, sentados en típicas sillas andaluzas y una mesa baja. Nero mira a todos lados y me giro hacía Ricardo cuando mira hacía donde estoy. Ricardo busca una mesa como la suya en el otro extremo del local. Nos sentamos y ya mi fijo en la decoración. Hay santos por las paredes, velas, flore y adornos como pasos de semana santa por todas partes. Comemos y bebemos poco, no podemos descuidar la vigilancia, pero me encantaría volver a este sitio más despacio y probar los platos que veo pasar. Tras unas horas en el Garlochi, Mi pareja sale y nosotros vamos detrás, eso sí, la cuenta de casi nada ha sido de escándalo, no me imagino lo que habrá pagado Nero por todo lo que han comido ellos.
Con la moto los seguimos, Ricardo me dice que es el barrio de la Macarena, de hecho llegamos a la basílica de esta virgen y vemos el arco, me dice Ricardo que hace poco que lo han restaurado. Ellos parecen hacer lo mismo. Luego se van hacía la zona de la rivera del Guadalquivir y allí se sientan en una terraza. Raquel parece disgustada y Nero enfadado, no se que habrá pasado en el trayecto, pero Raquel parece haber dejado de tontear y me alegro. Estamos esperando junto a la moto de Ricardo, a la sombra, cuando un coche con los hombres que salieron tras ellos paran cerca de la terraza y ambos se montan. Les seguimos y pasan como una hora en un centro comercial antes de volver a la casa Peci.
La zona no está tranquila, notamos movimiento, nuestro sentido policial nos dice que pasa algo. Ricardo me deja junto a la moto en la esquina y vuelve después de un rato con unos bocadillos y unas bebidas. Casi a la vez llega un coche que se para a su lado, son sus compañeros. Vigilarán mientras nosotros descansamos un rato, llevamos casi doce horas siguiendo a Nero y hay que descansar. Nos ponemos los cascos y estoy a punto de montar junto a Ricardo en la moto cuando siento como si alguien me mirara. Me giro y en un BMW n***o me parece ver a Enzo hijo junto a Andrea, pero debo haberme equivocado, porque es solo un segundo. Debe ser la obsesión de sacar a Raquel de aquí.
Entro en casa de Rafa y le doy las gracias por presentarme a Ricardo, su mujer se ríe y susurra algo de casamentero y me voy a la ducha, ceno con la familia y me voy a la cama, después de contestar un mensaje de buenas noches de Ricardo. Quizás si pueda hacer un hueco para él en esta vigilancia.