¿Como lo voy a hacer ahora? Raquel esté en medio de una guerra mafiosa y no se como ayudarla. Dejo a Cañete en la oficina y, tras firmar y cerrar un par de informes apresuradamente salgo del a oficina. Necesito respirar, airearme y poner mi cerebro en calma para trazar un plan de ayuda para esta mujer, que no se como, se ha metido en la boca del lobo. Está claro que sola no puedo hacerlo, pero no tengo a quien pedir ayuda. Tengo quince días de vacaciones pendientes de este año que aún no he disfrutado, los voy a coger y me voy a ir a buscar a Reich, la voy a esconder una temporada y cuando empiece la guerra nadie tendrá tiempo para ella. Al volver a la oficina pido mi permiso para dentro de dos días y comienzo a arreglarlo todo. Justo antes de ir a casa me llega una fatídica llamada: mi compañero de la academia me avisa que Nero ha estado en el barrio y que ha dejado a sus hombres por allí, buscan a Raquel.
Hoy está a salvo, pero mañana.....
Dos días después, sabiendo que Nero se ha ido a buscar a Reich, pero se ha dirigido al norte, estoy tranquila. He dormido poco, apenas un par de horas, no dejo de pensar que vamos un par de pasos por delante de ellos, pero tengo un mal presentimiento. Me levanto y me ducho, desde allí adentro escuché el móvil, pero no tenía la cabeza para una llamada tan vespertina, y sin café. Salgo y me seco, cuando estoy comenzando a vestirme otra vez suena el móvil. “Cañete” es lo que veo en la pantalla y entonces confirmo que mi mal presentimiento está a punto de confirmarse.
-Jefa, Nero está en Sevilla, con otro jefe de los Peci, Enzo.- La voz de mi subordinado suena al otro lado. Es inexpresiva, él no se juega nada en esto, para él solo es trabajo, pero para mi, ya no lo es, es mi amiga.
- Mierda. Gracias Cañete. Salgo en veinte minutos para allí, te voy informado. - Le había confesado que iría a buscar a Raquel, pero esto cambiaba las cosas. Sin soltar el móvil busco el contacto de Reich, pulso sobre su nombre y me llevo el móvil a la oreja. Suena, da tono, pero no lo coge. “Mierda Reich, cógelo.” Pero solo suena. Le mando un mensaje, pero no le llega. “ j***r Reich, estas en peligro”.
He alquilado un coche para ir de Madrid a Sevilla, y allí lo cambiaré. No lo puede conocer nadie. Por suerte tengo amigos de cuando estuve de servicio en Cadiz. Siempre que conduzco hacía el sur me hace sentir triste, pero esta vez ni me permito escucharme a mi misma, ahora no se trata de mi, se trata de Raquel que no sabe lo que le viene encima. Al llegar a Sevilla entro por la avenida de Kansas City y voy a la estación del AVE, allí voy a la empresa de alquiler de coches y lo cambio. Salgo de la estación y me dirijo a la Torre para sentarme en un bar y volver a llamar a Raquel, y de paso llamar a Rafa, un guardia civil amigo de Javi, le contaré que pasa y si me puede ayudar.
No he podido contactar con Reich y eso solo significa que ya la han encontrado. Rafa ha venido a encontrarse conmigo al bar de la Torre y le he contado porque estoy aquí, por supuesto me ha aconsejado que no haga nada y que deje a la mujer a su suerte, pero no me siento bien dejándola, de hecho, me siento un poco culpable por mandarla lejos de casa cuando estaba a punto de estallar esta guerra. Rafa me ofrece una cama en su casa, mientras averigua algo.
Rafa vive con su mujer y sus dos hijos en una casa de tres plantas. Los niños con un pco raritos, así que me paso el día investigando. Primero fui al pueblo de la familia de Reich y confirmé que había estado allí y que se fue de forma precipitado. Raquel le dijo a su familia que volvía a casa, pero no es así. Cañete me ha dicho que no ha vuelto y que ha habido movimiento de los Peci en Madrid, de hecho, casi toda la cúpula de la familia se ha desplazado al Sur, creen que a Málaga y han firmado un tratado con los Rusos que quieren la cabeza de Nero. Por lo visto Nero se ha enfrentado a su lugar teniente por un lio de faldas y ahora es un todos contra todos. Esto está cada vez peor. Vuelvo a intentar contactar con ella, la llamo y esta vez si me da señal, pero no lo coge.
Mi cabeza va a cien por hora y estar en esta casa con esos niños raro no ayuda. El teléfono suena. Es Reich, lo descuelgo sin demorar, sin darle tiempo a contestar comienzo:
- Solo tengo un par de minutos para que esta llamada no sea interceptada. No se que está pasando, ni que estas haciendo, pero hay una movida grande. La mafia rusa anda tras Nero y parte de sus hombres quieren desafiarle, su mano derecha está a la cabeza. - Tarda segundos eternos en contestar.
- ¿Andrea?- Me pregunta en un leve hilo de voz bajito.
-¿Lo conoces? Mierda Reich, ¿no me digas que tú eres la mujer por la que se han peleado? - Si es así, esto está más jodido de lo que pensaba. ¿Como voy a sacarla de este pozo de mierda?
-¿Andrea se ha enfrentado a Nero por mi? - Es la puta confirmación que no quería escuchar. Ahora si que estoy desarmada.
- Reich, ten cuidado.- No tengo ni idea como ayudarla. Cuelgo y solo espero que nadie la haya escuchado, esto no puede salir bien.