Una llamada entrante en el móvil me despierta. Son a penas las seis de la mañana y veo que es mi compañero, el que ha estado vigilando a Raquel así que lo descuelgo corriendo. - Eva, tu chica se ha buscado problemas.- La voz del otro lado me saca de mi sopor.- Llegó en mitad de la noche a casa, los hombres de Nero la esperaban desde que no apareció a una cita con él. No se si estaba algo bebida o le pasaba algo, pero cojeaba. Cuando acabé el turno le comenté a los compañeros que me avisaran si había movimientos porque me pareció extraño y sentí que algo no andaba bien, y me han llamado hace un minuto, que Nero y su lugarteniente Andrea acaban de entrar a su portal.
- Gracias.- Le espeto y cuelgo preocupada. Me levanto de un salto y me visto a toda prisa. Cojo uno de los cafés preparados que compro por lotes que tengo en la nevera, salgo de casa sacudiéndolo. Me siento estúpida al pensar que Bocenati iba a dejar en paz a Raquel con algo tan simple. Son depredadores y les gusta cazar a su presa.
En mi coche tarde unos quince minutos en llegar a mi antiguo barrio. Los hombres de la mafia están ahí, en la calle de Raquel y veo un coche que particularmente llama mi atención. Marco el número de Raquel y me dice que está apagado o fuera de cobertura. Llamo al Cabo Cañete y le pido información sobre el coche que me ha llamado la atención, efectivamente está a nombre de las empresas de la familia Pesci, debe ser de Nero y Andrea.
Pasan unas tres horas desde que estoy en la puerta cuando por fin Nero y Andrea salen del portal de Raquel y se montan en su coche. Me escondo para que no me vean y veo salir a Raquel con su bolso y una tartera. Parece que va a trabajar, así que me decido seguir a Nero.
Se han dirigido al centro de la ciudad, a un restaurante de comida rápida. Allí les esperan varios hombres, creo que no están bajo el mando directo de Nero, pero si son de los Pesci. Voy a aprovechar a comprar desayuno y sentarme cerca de ellos para espiar que hablan.
Sentada en un banquito cerca de los mafiosos solo puedo escuchar la conversación sesgada y lo que oigo no me gusta: Raquel ha perdido la protección de Nero y este lo ha hecho extensible al resto de la familia Pesci, con lo que antes estaba bajo su protección. Si que subestimé a Nero Bocenati, esto significaba que estaba más que encaprichado con Reich y va a ser difícil que deje de ser así. Estoy en mis propios pensamientos, tomando mi bebida cuando noto una mirada fija en mí. Levanto mi mirada hacía la mesa de los Pesci y puedo observar los ojos de Andrea fijos en mí. Parece triste, o dolido, no sabría exactamente cual de esos sentimientos reflejan sus ojos y cuando llevo demasiado tiempo mirándole a los ojos, este se pone unas gafas de sol y me saca de mi ensimismamiento. En cambio Nero solo parece enfadado. Reacciono. Tengo que avisar a Reich. Dejo a los mafiosos haciendo lo que quiera que estén haciendo y me voy del restaurante. Me monto en mi coche y miro mi móvil, con varias llamadas perdidas y un aviso de que Reich ya ha encendido su móvil. Las horas han pasado volando, ya es media mañana.
- Diga.- La voz de Reich suena con cierta desgana desde el otro lado de la linea telefónica.
-Reich, ¿a que estas jugando? - Me arrepiento de haberle preguntado así en tono enfaddo, al fin y al cabo ella no sabe que está pasando y no entiende la forma de ser de estos hombres mafiosos.
-Disculpa, ¿quien eres? - No parece que me haya reconocido, eso me da un poco en el orgullo.
- Soy Eva Llorente. ¿Que ha pasado? Ya no tienes la protección de la familia Pesci. - No encuentro otra forma más sutil de decirlo.
- ¿Emm?
- Raquel, Nero tenía gente protegiéndote, ha pasado algo, algo has hecho que le has cabreado y ha dejado de enviarte protección. Le han visto contigo, tiene muchos enemigos. No estás segura. - Trato de explicarle de forma sencilla, pero sin asustarla, aunque la situación es un poco difícil.
-Acabo de pedir vacaciones, pensaba irme mañana. - Esta chica es lista, o ha visto que esto es peligroso. Sea lo que sea, me alegro de la decisión que ha tomado. De todas formas debería salir cuanto antes. -Mejor vete hoy. Te paso a buscar en media hora. Arranco el coche y meto la dirección del trabajo que había en un informe que tenía sobre Raquel. Tengo que correr, voy con el tiempo justo, no pensé que esa empresa estaría tan lejos.
La acompaño desde el trabajo hasta su portal y espero abajo. Estoy alerta, con mi mano cerca de mi arma reglamentaria. No se que está pasando, pero no quiero sorpresas. Veo pasar el Z de mi compañero, relajo un poco y voy hacia ellos. Les saludo y les pongo al día, al menos un par de días van a estar tranquilos. Veo salir a Reich de su portal con una maleta mientras despido a mis compañeros. Ella mete su maleta en su coche y se pone al volante mientras yo le ordeno a Cañete que nos tenga en radar hasta que estemos lejos. Yo me monto en mi coche y paro cerca del suyo para que comience su marcha. Tras ella, salgo de la ciudad, se dirige al sur. A la hora de ir tras ella y haber recorrido unos cien kilómetros mi teléfono suena, el Cabo Cañete me habla, me confirma que nadie nos sigue, así que le cuelgo y llamo a Reich.
-Dime.- Reich parece más triste de asustada cuando conteste.
- Nos hemos asegurado que no te siga nadie. Cualquier cosa me llamas. Suerte.- Cuelgo y me meto en el primer desvío que veo para darme la vuelta. Cuando estoy a mitad de camino Cañete me vuelve a llamar.
- Jefa, creo que deberías venir, los Pesci están revueltos.
- Y tu, ¿como lo sabes? - Cañete tarda unos segundo en contestar.
- Hay un topo y nos han pasado info.
- Seras cabrón. ¿Por que no me lo has dicho antes? - Este tío empieza a cabrearme de verdad.
- Lo se hace un par de día y no te he visto, pero esto.. - Le cuelgo. No quiero oír excusas, me ha enfadado de verdad.
Llego a la oficina y allí está Cañete, escribiendo a ordenador algún informe sin que yo se lo tenga que decir, por primera vez en su vida lo hace. Debe notar mi enfado y en cuanto entro comienza a largar: En el seno de los Pesci hay una guerra, era un polvorín y ha saltado por tu amiga. Andrea se ha enfrentado a Nero y Enzo hijo se ha puesto del lado del lugarteniente. Las cosas están tensas entre ellos.
- ¿Que pinta en esto Enzo? Ni siquiera lo he visto con Raquel.- pregunto curiosa.
- Se debe haber cansado de trabajar de soldado para los Pesci y las malas lenguas dice que va a reclamar su puesto al frente desplazando a su “querido” padre. - Cañete me da una información que lo cambiaría todo. Se acercan curvas y Reich está en medio y no lleva el volante.