Amigos

1057 Words
Es increíble, pero he podido dormir en el coche, casi he dormido mejor que estos días atrás en mi cama. Me desperezo, me cambio al asiento del conductor y busco una estación de servicio donde me aseo y desayuno. He hecho un par de llamadas mientras desayunaba y aún tengo pendiente recoger algo que preparé hace unos días, para eso me tengo que desviar. Un par de horas he tardado en llegar hasta un pequeño pueblo de Cuenca donde el director de la sucursal me debía un favor. He conseguido recuperar la cuenta corriente de Raquel y le he conseguido una tarjeta de crédito muy especial. Es más de medio día y tengo que ir a recoger lo que encargué esta mañana por teléfono. No me gusta recurrir al mundo que yo misma combato desde mi trabajo, pero es una situación especial, la vida de mi amiga está en juego. El sitio en cuestión me parece asqueroso, pero no tardaré más de quince minutos. Accedo al portal del barrio marginal en el que me han citado y allí encuentro la letra de la puerta que me indicaron para recoger el encargo. Llamo y un tío moreno, delgado, con gafas, desgarbado y con los pantalones caídos me abre la puerta. Me hace pasar y me enseña los documentos de identidad. No son sus mejores fotos, pero no con tan poco tiempo de maniobra no podemos pedir más. Hacemos el intercambio y el sujeto me agarra la mano más tiempo de lo normal cuando le doy el dinero. Me hace sentir incomoda así que dejo, como por descuido, que se vea mi arma reglamentaria. El tipo mira y saco mi identificación. - Mira, no quiero líos. Yo cojo lo mío, me piro y te dejo en paz. ¿Estamos?- El moreno desgarbado tira mi mano hacía abajo con desagrado y se aleja de mi. Termino de recoger mis cosas y salgo corriendo de la casa y del portal. Ya tengo todo lo que quiero darle a Reich, pero aún no se su dirección, la llamo y la saco la dirección y voy a donde esté con ese hombre. Marco su teléfono en el móvil mientras entro en un McDonals cerca de la carretera. – Hola mai fríen. Os he conseguido algo, tienes que decirme tu dirección para que os lo haga llegar. - Ha tardado en descolgar y tarda unos segundos en contestarme. - ¿Qué es? - No parece contenta de escucharme y habla más bajito que de costumbre. -He conseguido documentación para ti y tu amigo problemático y he desbloqueado tu cuenta bancaria con una tarjeta que va cambiando de número con cada uso y es ilocalizable. - Yo parezco más animada que ella. – Oye Eva, ¿por qué haces esto por mí? - Si, lo estoy. Quizás no crea que mi ayuda sea sincera por ser poli. Debo decirle la verdad ya. –Porque eres buena tía. Cuando íbamos al cole te veía babear por mi hermano y no me gustaba, no me parecías suficiente. Pero ahora pienso que a lo mejor contigo estaría mejor que ahora, su mujer es una verdadera bruja que tiene martirizada a mis madres y a mi hermano. Creo que me porté mal entonces, así que me gustaría resarcirme. - Debe estar gestionando lo que acabo de decir, pero al fin contesta. Hablamos un rato y por fin consigo que me de la dirección, que no es precisamente cerca, tardaré horas en llegar. Pido algo en el panel de petición y ceno tranquila. Meto la dirección que me ha dado Reich en el GPS y veo que tardaré unas seis horas, así que pararé un par de veces. Termino la cena y compro algunos víveres para el camino. La noche está bien entrada y la carretera está vacía, así es fácil dormirse así que decido poner la música, apagar la calefacción del coche y abrir un poco la ventanilla del copiloto. La música de “Bad romance” de Lady Gaga comienza a sonar y no puedo reprimir una carcajada. “Que canción más apropiada”, digo para mi misma. Dos horas y medía. Paro. Estoy en un paso de montaña. La luz de la luna se refleja en las montañas. Lleno el deposito de gasolina del coche, voy al baño y aparco el coche cerca de la caja. Voy a dormir unos minutos, estoy demasiado cansada para seguir. He vuelto a la carretera casi una hora después, despejado y con ganas de seguir el viaje. El reto del viaje lo hago del tirón, pero al llegar a la carretera de la costa tengo que parar. Las direcciones aquí son confusas. Queda poco para que amanezca, pero como se que mi madre estará despierta, le mando un mensaje diciendo que estoy bien. Ella contesta al instante con un mensaje cariñoso. He dado como diez vueltas y no se si es o no es la dirección correcta. Aparco y saco las bolsas que he traído para ellos. Del bloque que estoy observando sale una chica vestida de enfermera. Sujeto la puerta y entro. Busco la letra del piso y toco el timbre. No contesta nadie. Espero unos segundos y llamo con los nudillos. No será el sitio, por si acaso digo:- ¿Reich, estas ahí? – Nadie contesta pero de repente la puerta se abre y una mano tira de mi brazo hacía dentro de la casa y un arma me apunta. Mierda, me ha pillado por sorpresa. Dejo caer las bolsas y cojo mi arma del cinturón. Estoy pegada a la puerta de entrada apuntando a Enzo Deluca casi desnudo cuando Reich aparece envuelta en una manta y se pone entre los dos. Tengo que reconocer que es valiente. O inconsciente. -Vale Enzo, es mi amiga Eva. - Dice Reich, pero Enzo no baja el arma. - ¿Por qué esta armada? - Enzo mira con desconfianza mientras Reich se pega a mi para cubrirme. Andrea se ha despertado y se planta completamente desnudo delante de los tres. Baja el arma a Enzo y los tres le miramos. – Lei é un polizotto. - Andrea habla tranquilo mientras Reich le mira cayendosele la baba. Me giro mirando a la puerta y bajo mi arma, mientras Enzo comienza a sacudir la suya en dirección de las partes pudendas de Andrea.
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