Desde ese momento la tensión entre Enzo y yo no hace más que subir. Apenas puedo mirarle a la cara, recuerdo como le vi al llegar a casa de Raquel y mi mente, obscena, intenta recordad cada parte de su cuerpo, su piel morena y un tatuaje en la pelvis que no he podido ver que es.
Raquel quiere ver el castillo por dentro, insiste, pero no me parece buena idea estar en algún legar cerrado con Enzo, pero no quiero dejarme llevar por mi calenturienta mente. Además, debo sacarle como diez años. Trato de convencerme a mi misma que me aleje, pero es difícil cuando es él el que parce estar allá donde me ponga. Finalmente, todos cedemos ante una infantil Raquel que nos hace sentir culpables.
Entramos y Enzo saca su tarjeta de crédito en cuanto ve que la entrada tiene coste. Le veo hacer un gesto hacía Andrea y me mira cuando pasa la tarjeta por el datáfono y cuando me da la entrada, en vez de dejarla en mi palma, agarra mi mano completamente y no me suelta por un par de segundos. También ha contratado una guía. Juraría que Reich está dando saltitos escuchando a la guía. “El castillo se construyó en época Nazarí y ahora es patrimonio histórico del estado español. Consta de cuatro torres, una de ellas la del Homenaje, como en muchos otros castillos y se usó como prisión real.” Reich se nota que está disfrutando, yo solo escucho, pero ella pregunta tan incisivamente a la chica que a veces no sabe contestar y ambas usan su móvil para buscar las respuestas. Enzo no se separa de mí, es algo incómodo, no quiero que se dé cuenta nadie, pero Andrea nos mira a veces, cuando deja de mirar a Reich como si fuera una pieza de museo. La mira con los brazos cruzados sobre el pecho y se nota en sus ojos una llama de amor. Es increíble que conociéndose de tan poco tiempo tengan esas miradas y esa complicidad. Enzo me ha hecho retrasarme un par de veces durante la visita, la tonta excusa de que le explique más despacio lo que decían Reich y la guía, que no lo entendía. Excusa, supongo, que ha conseguido hacernos quedar a solas unas cuantas veces.
Raquel agradece a la guía y esta a ella. Creo que ambas han disfrutado de la visita, pero en cuanto se va la chica, Reich se acerca cariñosamente a Andrea, le coge por el brazo y este la suelta y le pasa el brazo por el hombro, le besa la cabeza y tira de ella para ponerla más cerca de él. Creo que eso es amor.
Se han olvidado que vamos detrás y noto a Enzo pasar su mano por mi espalda, creo que va a parar, pero no lo hace. Tengo mis brazos cruzados cuando noto su mano en mi trasero. Tiene la mano totalmente abierta y cuando su mano está justo en mitad de mi trasero cierra leve y suavemente su mano. Me vuelvo a mirarle con los ojos bien abiertos. Me gustaría decir algo, pero me mira a los ojos y guiña uno. No sé cómo reaccionar.
– Comemos algo en la playa, hace un día genial, seguro que hay algo abierto por el paseo o por la playa. - No pregunto, directamente impongo el plan para hacer que Enzo reaccione. Este quita la mano rápidamente de mi trasero y se hace el disimulado. Paso delante de la pareja de enamorados seguida de cerca de Enzo. Les dejamos un poco atrás para que hablen mientras nosotros tenemos un momento tenso. - Oye, ¿no me dices nada?- Enzo parece que quiere pelar.
- ¿Qué quieres que te diga? ¿Que eres un puto acosador? - Andrea y Reich están lejos y a lo suyo, no nos oyen.
- No lo soy Teniente. Tú me has dejado que me vaya acercando. No he notado que te haya disgustado que esté cerca de ti. - Lo dice mientras se acerca tanto que apenas hay espacio entre los dos.
- Da igual, deberías respetar un poco.- No he acabado mi frase cuando sus labios están sobre los míos. No puedo creer lo bien que me siento cuando sus brazos me rodean fuertemente, casi haciéndome daño, pero no está bien, esto no debe pasar. Él para el beso y se separa de mí, no sin antes darme un azote en el culo. Mis instintos de mujer, por encima de los de policía que me haría pegarle un tiro, hacen que le dé un tortazo en la cara con mi mano abierta. El espectáculo hace que la gente se gire a mirarnos. Enzo se lleva la mano a la espalda, sé que tiene su arma allí, pero no reacciono como lo haría un poli, lo hago como una mujer y comienzo a gritar cosas como “eres un c*****o” “pide permiso antes de besar a alguien” y cosas por el estilo. Andrea aparece delante de Enzo, que lo coge y se lo lleva. Reich también aparece delante de mí y trata de calmarme. Me coge del brazo y tira de mi calla abajo, hacia la playa.