07.

2014 Words
Sin Control. . . La actitud de Jason era poco tolerable. Se trataba de esos chicos que siempre lograban su objetivo y pude darme cuenta de eso por su manera actuar ante otras personas y luego actuar de otra manera en cuanto estaba a solas contigo. Quizás dentro de su mundo él era el rey y el chico que tenía el control de todo, pero algo iba mal con él. Nunca iba a tener mi control y ni siquiera llegaría al punto de doblegarme, porque eso jamás se lo permitiría a nadie. Por esa razón quise jugar un poco con él, para conocer qué clase de hombre y si era tan listo como lo aparentaba. ─¿Sabes que tienes un lindo trasero cierto? ─preguntó expulsando el humo de su cigarro. ─Un lindo trasero que no tienes, ni tendrás idea de cómo se mueve ─respondí. Él no esperaba esa respuesta y pude notarlo en cuanto levantó la ceja que tenía trasquilada y soltó una risita que me resultó bastante atractiva. ─Podemos averiguar eso en mi auto, ya tenemos los preservativos ─dirigió su mirada a la camioneta y luego a mí. Quise jugar con fuego en ese momento me sentí con mucha adrenalina. Así que caminé y me detuve frente a él. Su cuerpo estaba recostado a su camioneta y se veía un poco menos alto de lo que era. Agarre su rostro con mis dos manos y mire directamente a sus ojos verdes y luego pase mi lengua por sus labios, baje una de mis manos hasta su entrepierna y aprete. ─Oigan ¿Van a entrar o se van a quedar ahí parados? Zoé tiene hambre ─ambos volteamos a la puerta de entrada y nos topamos con los ojos de Mathew sobre nosotros. Retire mi mano del bulto que ya había crecido en los pantalones de Jason y empecé a caminar hacia Mathew, pero no sentía que Jason viniera detrás así que me detuve y lo él se encontraba parado en el mismo lugar mirando mi trasero. Mostré una sonrisa y mordí mi labio inferior antes de apreciar el bulto en sus pantalones. ─Ya estamos a mano ─me di vuelta y seguí mi camino hacia la entrada del restaurante. Entre al restaurante y observé a Zoé y Mathew en una mesa al fondo, caminé hasta ellos y tomé lugar en una de las sillas que estaba al frente de ellos. ─ ¿Que les tomó tanto tiempo que no entraban? ─preguntó Zoé y solo me encogí de hombros. La puerta del restaurante fue abierta y aprecié a Jason entrando al restaurante. Camino hacia nosotros y se sentó a mi lado y soltó un suspiro. ─Hoy estoy tan excitado que follaria en esta mesa ─soltó Zoé abrió los ojos como platos y Mathew soltó una risa burlona. Una chica de cabello castaño hasta sus hombros se acercó a nosotros y nos mostró una sonrisa. ─Buenas tardes bienvenidos al Light Star ─nos dejó la carta en la mesa y se fue, pero antes de voltearse le dio una mirada al abdomen de Jason ya que estaba descubierto por su camisa desabotonada. ─Si están de acuerdo puedo pedir por todos, se la especialidad de este restaurante ─habló Jason y pude sentir cuando colocó su mano en mi muslo por debajo de la mesa. No pude evitar sonreír porque sabía muy bien lo que estaba por hacer. Así que quieres jugar con fuego Jason Roberts, pues lo que no sabes es que soy experta en eso. Coloqué mi mano en su muslo de igual manera y él dirigió su mirada a mí y yo solo me limité a sonreír. ─Por mí está bien yo solo sé que tengo hambre y me podría comer una persona ─respondió Mathew. Claramente entendí su doble sentido. Jason empezó a subir su mano hacia mi entrepierna y en ese momento me molestó ponerme un buzo el día de hoy. Empecé a hacer lo mismo, pero fui más rápida y llegue a su entrepierna y comencé a apretar su polla encima de sus jeans logrando que soltara otro suspiro. Se recostó en el respaldar de la silla para darme más acceso. Si alguien estuviera en los asientos de atrás donde estábamos nosotros presenciarían todo en primer plano. La misma chica que dejo la carta sobre la mesa apareció con su habitual sonrisa. ─¿Están listos para ordenar? ─pregunto la chica. Jason se recostó a la mesa y pidió por todos, apreté su m*****o por medio de su pantalón y soltó un jadeo. ─¡Ah! Mathew, Zoé y la camarera dirigieron su mirada a él algo asombrados y el soltó una risita. ─Lo siento tengo un calambre en el estómago, tengo mucha hambre ─solté el agarré den su polla y sonreí. Una hora después me encontraba tratando de respirar gracias a lo llena que me encontraba gracias a toda la comida que pidió Jason. Tenía razón al decir que era la especialidad del restaurante todo estaba delicioso. Jason llamó a la camarera y le tendió su tarjeta clave, ni siquiera preguntó cuánto era solo se la dio. ─Ahora vuelvo voy al baño ─avisé y me puse de pie caminando hacia un pequeño pasillo donde estaban dos puertas que claramente eran los baños. En cuanto entre me mantuve apreciando mi rostro frente al espejo, lavé mis manos y caminé hasta la puerta para salir del baño. En cuanto salí del baño observé a Jason en la entrada del restaurante, caminé hacia él y vi que afuera de la camioneta se encontraba Mathew y Zoé, así que asumí que ya nos íbamos. Jason encontró mi mirada y abrió la puerta del restaurante dejándome pasar primero. ─ ¡Vaya! ahora eres un caballero andante ─dije y solté una risita. Él mostró una sonrisa y mordió su labio inferior. Dios quería morder ese labio. Veinte minutos después nos encontrábamos camino al campus para dejar a Zoé y Mathew. En el auto iba sonando una canción de Fetty Wap Gracias a los gustos musicales de Mathew, Escuche en todo el camino a Jason cantar las partes del Rap. Pasada una hora llegamos al campus y Jason detuvo el auto detrás del auto de Zoé, Mathew bajo y le abrió la puerta a ella y Mathew me hizo un movimiento con la cabeza que entendí. Salí del auto y me senté en el asiento del copiloto. En ese momento siento de pensamientos llegaron a mi cabeza con respecto a estar en el asiento del copiloto junto a Jason y más por el simple hecho de que íbamos a estar solos. ─ ¡Hey Math! ─lo llamó Jason. ─este se acercó a la ventana de mi lado. ─¿Qué? ─contestó Mathew y Jason le tendió dos preservativos y no pude contener una sonrisa ante ese acto. ─Los necesitarás hermano ─habló Jason ─Los autos se prestan para acumular tensión s****l, te recomiendo hacerlo en los asientos de atrás así no te molestarán la palanca ni el volante. Zoé tocó la bocina ─Date prisa Mathew ─luego dirigió su mirada a mí y me tiro un beso ─Te amo. ─Ya ves los necesitas, ella está apurada, tómalos como un regalo de cumpleaños atrasado ─Mathew los tomó y los guardó en su bolsillo trasero, se despidió chocando su puño con Jason y luego me dio un beso en la frente. Jason se dedicó en conducir Íbamos en completo silencio ninguno de los dos decía nada y estaba feliz por ello. En el auto sonaban canciones de rap y ya estaba un poco aburrida de eso así que saque mi teléfono. ─¿Puedo conectar mi teléfono? ─pregunté y él asintió. Conecté mi dispositivo a su bluetooth y coloqué la canción Into It - Chase Atlantic. Estábamos llegando a la residencia cuando el carro se detuvo y Jason lo estaciono a un lado de una carretera totalmente vacía. ─¿Se puede saber qué pasa? ─pregunté, él soltó una risita picara mostrando sus perfectos dientes. ─¿Crees que puedes hacer lo que hiciste en el restaurante y dejarme así? ─preguntó y me limite en sonreír ─Te puedo dejar peor, pero da gracias que no podía hacer más nada en ese lugar ─respondí y él abrió sus ojos como platos. Él y yo no podíamos estar solos en un lugar porque mi pervertida interior quería salir y acabar con él Hazlo, déjalo peor se lo merece por darte esa primera impresión. Él iba a hablar, pero se retractó en cuanto desabroché mi cinturón de seguridad, agarré mi teléfono y le di a repetir a la canción y de un movimiento me puse a horcajadas sobre él, tomó la palanca y reclinó el asiento hacia atrás. ─¿Estás consciente de lo que estás haciendo? ─preguntó observando a mis ojos. Mientras la canción sonaba me sentía en otro mundo con este hombre frente a mí. Comencé a besar su cuello y pasar mi lengua por toda esa parte hasta llegar a su pecho, desabotoné los pocos botones que tenía abrochado y pase mis manos por sus abdominales, el coloco sus manos en mi trasero y lo apretó y de inmediato una corriente eléctrica recorrió mi cuerpo. ─Acabo de conocerte, pero quiero follarte Avery ─susurró a centímetros de mi rostro ─Y no soy de pedirlo, solo lo hago. Era la primera vez que me llamaba por mi nombre. Mordí mi labio inferior y me acerque a él, pase mi lengua por sus labios. Y sentí como empezaba a crecer el bulto en sus pantalones. ─Espero que no seas de los que se enamoran cuando follan, porque yo no lo hago ─susurré y seguí besando su cuello. ─No, los sentimientos no son para mí ─respondió. Desabroché su pantalón y metí una de mis manos en el hasta llegar a su m*****o para luego lo sacarlo. Él comenzó a quitarme su chaqueta, pero negué con la cabeza. ─No vamos a follar Jason. Comencé a hacer movimientos con mi mano de abajo hacia arriba en su m*****o y él cerró sus ojos antes de soltar un suspiro. ─Por... ─se aclaró la garganta. ─¿Por qué no? ─pregunto en un susurro. Que lindo se sentía ver a el señor arrogante en este momento siendo tan vulnerable. ─Podemos jugar primero, antes de llegar a eso ¿O no te gusta jugar? ─pregunté y empecé a mover mis manos con más rapidez. ─¿Dónde estuviste toda mi vida lindo trasero? ─pregunto. ─En el infierno ─respondí. Acerqué mis labios a él, continuaba moviendo mi mano en su polla y con la otra lo tomé de la barbilla y pegué mis labios a él. Él de inmediato respondió a mi beso, sentí su lengua entrar en mi boca y tomar campo en ella, nuestros dientes se chocaban gracias al ritmo que ambos llevábamos. Apretó con más fuerza mi trasero y un gemido salió de mi boca. Mordió mi labio inferior y tuve que colocar mi mano en la ventanilla para tomar impulso y empezar a moverse sobre él, pero de un momento a otro pude sentir un líquido espeso en mi mano. Él ya había acabado. Me acerqué a él y mordí su labio inferior. Clavé mis dientes con tanta fuerza que la sangre que brotaba de ellos la pude sentir en mi boca. ─Diablos Avery, eso me dejara una marca ─observó sus labios en el espejo retrovisor y pude apreciar que su labio inferior tenía un corte con sangre acumulada. Tomé lugar en el asiento del copiloto y volteé a él. ─Llévame a la residencia ─ordené desconectando mi teléfono de su auto. ─¿Eres de las que hacen este tipo de cosas y después actúan como si no hubiera pasado nada? ─preguntó conduciendo hacia la residencia. ─No tienes que saber todo sobre mí ─contesté. ─Confórmate en sentirte bien con lo que te hago ─guardé mi teléfono en mi maleta y me deshice su chaqueta. Minutos después llegamos a la residencia y sin más me baje, escuche que iba a hablar, pero al cerrar la puerta no pude saber qué era, y empecé a caminar a la entrada de la residencia.
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