02.

1793 Words
Una Bienvenida. . . Nos mantuvimos unos quince minutos esperando que la famosa fila avanzará, hasta que por fin llegamos hasta la encargada de las llaves, nos pidió nuestras identificaciones y nos dio la bienvenida junto a unos papeles que había que llenar sobre nuestra carrera y el turno que escogeríamos. Mathew estaba esperándonos en una silla en la entrada de la administración. Zoé se dirigió hasta la silla vacía que estaba a su lado y empezó a llenar los papeles y yo me limite en apoyar el papel en la pared y llenar el documento. Cinco minutos después entregamos los papeles y la encargada nos dio un mapa que explicaba donde quedaban los salones y donde estaba el área del campus en que se encontraba nuestra residencia, le dimos las gracias y nos dirigimos a Mathew. ─Oficialmente ya son universitarias ─dijo Mathew y se pasó las manos por su cabello rubio. ─Sí, qué emoción ya quiero que sea mañana quiero conocer a mis compañeros de clase y a mis profesores ─soltó Zoé emocionada. Me tomó del brazo y ambas nos dedicamos en caminar hasta los estacionamientos con Mathew siguiéndonos. Decidimos venir un domingo a la universidad para ir conociéndola e ir amoldándonos a lo que nos esperaba, faltaba exactamente horas para empezar con la rutina. ─Vaya que estás emocionada ¿Se puede saber que van a estudiar? ─pregunto Mathew. En definitiva, Mathew y Zoé eran como la misma persona, pero en cuerpos diferentes. Ambos no dejaban de hablar y eran muy entrometidos. ─Yo estudiaré derecho y Avery psicología ─contesto Zoé arreglando su cabello. ─Si algún día estoy en problemas ya se a quienes recurrir ─Mathew mostró una sonrisa y Zoé soltó una pequeña risita, mientras que yo continuaba con el mismo semblante desde que lo conocí ─¿Y tú qué estudias Mathew? ─le pregunté antes de dirigir mi mirada a Zoé. ─Yo estoy en segundo año de informática ─respondió mirando hacia el estacionamiento y luego a mí. ─Cuando necesité saber con quién está hablando mi novio te contactare ─agregó Zoé y no pude evitar rodar los ojos. ─¿Tienes novio? ─preguntó Mathew hacia ella. Solté un suspiro para que así Zoé entendiera de una vez por todas que quería salir de ese lugar y sobre todo alejarme de este idiota, pero ella se encontraba tan idiotizada por él que ni siquiera dirigía su mirada a mí. ─No, pero hablo de un futuro ─respondió Zoé y dirigió su mirada a mí con una sonrisa. Mathew asintió y luego miró en mi dirección. ─¿Y tú Avery, tienes novio? Y a él que mierda le importaba eso. ─No ─fue lo único que salió de mi boca, no le iba a dar explicaciones ni nada más. ─¿Cuantos años tienes Mathew? ─pregunto Zoé. Quería pensar que le hacía tantas preguntas solo por ser amigable y no por el hecho de que ya le estaba echando ojo a este idiota. ─Veintidós, los cumplí la semana pasada ─respondió Mathew. ─Oh por Dios, feliz cumpleaños, aunque sea un poco tarde ─soltó Zoé y le dio un beso en la mejilla Quiero vomitar y salir de este maldito lugar. ─Gracias, pero si me dieras el beso más cerca de mis labios contaría como un buen regalo de cumpleaños ─el mostró una sonrisa y luego se relamió los labios ante las palabras que había utilizado. No me jodas, están coqueteando y frente a mí. ─Disculpen, pero estoy aquí y lo que sea que vayan a hacer háganlo lejos de mí para que al verlos no me den ganas de suicidarme ─exclamé antes de darme media vuelta y empezar a caminar hasta los estacionamientos. Mathew soltó una carcajada y luego escuché cuando se despidió de Zoé, me detuve en seco y volteé nuevamente a ellos y sus ojos cafés dieron a los míos para después mostrarme una sonrisa. ─Nos vemos Avery, espero volver a verlas en el campus ─soltó y Zoé asintiendo con una sonrisa. Levanté mi pulgar y sonreí antes de rodar los ojos y continuar con mi camino, escuché los pasos de Zoé tras de mí, pero no me inmute en voltear a ella. Llegamos al auto y le quite las llaves a Zoé ya que ella se encontraba en otro mundo. Subí en el lado del conductor y ella en el del copiloto, dirigí mi mirada a ella y todavía no borraba esa sonrisa de su rostro. Solté un suspiro y coloqué mis manos en el volante antes de dirigir mi mirada a ella. ─Y bien ─murmuré para que así volviera a la vida. Zoé soltó un grito y si no hubiera sido por tener los vidrios del auto arriba cualquiera pensaría que la estaba apuñalando en pleno estacionamiento de la universidad. ─Avery lo viste, dios es tan perfecto, vez porque te dije que la universidad cambia la vida de las personas y el amor toca tu puerta ─hablaba tan deprisa que me fue algo difícil tratar de entenderla. ─Me encanta y te conozco, sé que vas a decirme un montón de cosas que me harán sentir una estúpida por estar así por un chico, pero no te hare caso y dejare que mi corazón hable y actúe por mi ─soltó dando manotazos en el aire. ─No diré nada, solo quería saber que estabas pensando y bueno ya lo sé, se nota que te gusto ese chico y mucho. Encendí el auto y comencé a conducir de camino a nuestra residencia con la ayuda del GPS. Zoé se mantuvo en silencio, mientras que yo me dedique en conducir y observar todo a mi alrededor. El campus era enorme y quedaba a unos veinte minutos de nuestra residencia por lo que empecé a hacer cálculos en mi cabeza y ya podía pensar en la hora que tenía que levantarme para ser una de las primeras y así no llamar la atención. Veinte minutos después llegamos a la residencia y desde afuera podía ver que era un lugar muy bonito y silencioso. Ya lo amaba, me encantaba la paz. Era algo aburrida, ermitaña y asocial, pero la verdad no me interesaba tener amigos me conformaba con Zoé. En cambio, ella era una chispa andante, conocía más de veinte personas por día. ─Si que es bonita esta residencia, papá escogió la mejor ─dijo Zoé bajando sus maletas del auto y pasándome las mías. Caminamos con nuestras maletas de ruedas y otra al hombro cuando de repente choque con alguien. Era una chica castaña, su cabello llegaba a sus hombros, su piel era blanca, ojos verdes y llevaba un piercing de punto en su nariz. ─Pero que les pasa a estas recién llegadas son miopes o están tan entretenidas viendo a los chicos de la universidad que no ven por donde caminan ─soltó en un tono burlón. Y cuando iba a responderle porque no me iba a quedar callada, apareció otra bajando las escaleras de la entrada de la residencia. Tenía el cabello morado llevaba una coleta, también tenía un piercing en su nariz. La chica era de piel canela y llevaba un tatuaje en su brazo derecho. ─No seas tan mala y recibe a tus nuevas compañeras de residencia Amber ─dijo la chica del cabello morado. Amber que así dijo que se llamaba la castaña, dirigió su mirada a Zoé quien la miraba con cara de pocos amigos y luego dirigió su mirada a mí. ─¿Mis compañeras? ni loca lo serán vestida de esa manera, tendremos que donarle la ropa que tenemos de caridad para que puedan estar a la moda, ya que veo que de dónde vienen no conocen esa palabra ─soltó la castaña. La del cabello morado bajo los escalones, llegó a nosotras y extendió su mano en dirección a Zoé. ─Me llamo Madison y ella es Amber, bienvenidas. ─Yo soy Zoé Will y ella es... ─Avery Turner ─la interrumpí y luego extendí mi mano y tomé la de Madison, luego posé mi mirada en la castaña. ─En cuanto a ti haré como que no existes gracias a tus comentarios inmaduros. ─¿Es que piensas que porque me estoy presentando seremos amigas para siempre y nos llevaremos bien? Estas equivocada no me interesa ser amiga de ninguna de ustedes solo quería ser servicial, mis padres me enseñaron a ser buena samaritana con las personas de baja clase ─dijo madison y levantó una ceja perfectamente depilada Iba a ir con todo encima de ella cuando sentí la mano de Zoé me tomó del codo y me empujo hacia atrás. ─Adiós nenitas, nos veremos por los pasillos de la universidad espero que para mañana se aprendan a vestir y tú te peines ─soltó la rubia refiriéndose a mí. Soltaron una carcajada y empezaron a caminar hacia un auto que las estaba esperando en los estacionamientos. Sentí tanta ira en ese momento que me dieron ganas de correr hacia el auto y romper un vidrio, pero lo pensé y yo me había prometido que dejaría mi ira y mi impulsividad atrás. Zoé estaba mirando hacia el auto que estaba en marcha y luego dirigió su mirada a mí. ─Las que necesitan ayuda con esa vestimenta son ellas, viste el largo de esa falda y ese vestido, definitivamente ellas son una mierda de personas que no necesitan que las determinemos. ─ agregó Zoé. ─Ahora bien, entremos y adornemos nuestra habitación y preparémonos para nuestro primer día mañana. Zoé me tomó del brazo logrando que saliera del pequeño trance en el cual me encontraba y empezamos a caminar en dirección a la entrada de la residencia. Todavía no dejaba de circular las palabras de esas dos en mi cabeza, ni siquiera las conocía y ya los odiaba Entramos al dormitorio y quedamos sin hablar, parecía más bien una casa, tenía cocina, sala, dos habitaciones y en cada habitación teníamos un baño había una terraza que desde ahí podías ver el estacionamiento. Nuestra habitación quedaba en la planta B, estábamos en el segundo piso. Entré a mi habitación y empecé a colocar mi ropa en el closet, tomé una ducha me puse mi pijama y salí a la sala y ahí estaba Zoé con su celular sonriendo a la pantalla. ─ ¿Todavía sigues con el hashtag? ─pregunté antes de abrir el refrigerador y tomar un vaso para servirme agua. ─No, estoy chateando con Mathew me empezó a seguir en i********: y me pidió mi número diciendo que enante estaba muy nervioso para hacerlo y ahora estamos hablando ─respondió con esa sonrisa que tenía cuando estábamos en el auto. ─Ay no, que aburrido mejor me voy a dormir, nos vemos mañana ─camine hasta mi habitación y llegue a mi cama al acostarme en ella, me mantuve observando toda la habitación y luego me deje consumir por el sueño.
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