La Una de la Otra.
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Estaba en un sueño profundo cuando de repente escuché susurros. No eran susurros sonaban como susurros, pero no lo eran, eran gritos y luego de unos cuantos minutos me di cuenta de que era la voz de Zoé.
─Levántate, levántate llegaremos tarde Avery ─sus gritos eran muy detestables así que me puse una almohada encima de mi cabeza para no seguir escuchándola.
Zoé tenía un timbre de voz que podía lograr despertar hasta media facultad de ser así posible.
»─Avery Turner, si no te levantas ahora mismo te echaré agua en la cara y sé que me terminaras matando, pero te estoy haciendo un favor para que no llegues tarde a tu primer día ─su cuerpo estaba frente a mí y al ver que terminé por retirar la almohada del todo de mi rostro salió de mi habitación.
─Ya voy ─grité en el mismo tono que ella lo hacía.
Me levanté y observé en mi teléfono la hora. Eran las 6:20 y las clases empezaban a las 7:00.
Dios de verdad que se lo agradezco a Zoé.
Me metí a la ducha y me di un buen baño. Cuando salí fui a mi closet y se me había olvidado sacar la ropa del primer día, iba a abofetearme por eso.
Saqué del closet un buzo n***o que tenía a los lados unas rayas blancas y un crop top n***o junto a mis zapatillas deportivas blancas con ellas me veía mucho más alta de lo que era.
Seque mi cabello y lo deje al natural iba a parecer una leona cuando terminara de secarse, pero ya no tenía tiempo de hacer más nada. Coloque un poco de rímel en mis pestañas, lápiz n***o y un labial en un tono rojo. Me puse mis accesorios y tomé mi maleta.
Salí de la habitación en busca de Zoé.
Llegué a su habitación y ella estaba maquillándose, se veía muy bien, cosa que también hubiera pasado conmigo si hubiera buscado la ropa en la noche y no estuviera en estos momentos apurada.
Ella vestía un jean que dejaba ver sus rodillas por lo roto, un crop top manga larga n***o con rayas blancas y unas botas negras que le quedaban hermosas y su cabello suelto.
─ ¿Ya estas lista? ─pregunté al colocarme a su lado.
─Sí solo me falta un poco brillo en mis labios. ─contestó y asentí. ─Oye también se te ve el tatuaje con el crop top al igual que a mí ─soltó.
Me observé en el espejo y si se veía, el crop top no cubría el tatuaje igual que tampoco cubría el de ella.
Teníamos un tatuaje las dos a un costado de las costillas en letras rusas que decía; La una de la otra.
Decidimos hacernos ese tatuaje cuando cumplimos los dieciocho, era algo que desde pequeñas siempre decíamos cuando nos necesitábamos para mentirle a su padre o en cualquier circunstancia.
─Se nos ve sexy, me encanta, pero dejemos de admirarnos y vayamos al auto ─dijo Zoé dándome un beso en la mejilla.
Salimos de la habitación y en el pasillo estaban muchos chicos y chicas en las mismas que nosotras, unos iban apurados, otros más relajados. Bajamos las escaleras para salir de la residencia y observé a la chica castaña de anoche subiendo a un auto donde la chica del cabello morado iba al volante.
─Estúpidas ─susurré y Zoé soltó una risita por lo bajo.
Llegamos al auto me puse el cinturón y encendí la radio y empezó la canción Used to love you - Anne- Marie. Comencé a cantar en compañía de Zoé. Tomé el rostro de Zoé entre mis manos y comencé a cantar.
─I Used to love, Nobody but, Took me for a. You Won't see no tears, they all dried up yesterday.
«Solía amarte, a nadie más que a ti, me tomaste por tonta. No verás lagrimas se secaron ayer»
─ ¡Vaya! Alguien está de muy buen humor hoy ─dijo Zoé y se dedicó en conducir.
─La verdad si, siento que todo lo que tenía planeado está saliendo como quiero ─aclaré ─Ya somos universitarias y este es nuestro primer día, me pegaste tu emoción.
─Yo también estoy feliz, Mathew me invito a salir, cuando salgamos de casa ─declaró Zoé dirigiendo su mirada a mí y luego a la carretera. ─Dijo que podías venir también que le dirá a alguno de sus amigos para que no te sientas sola y excluida como prácticamente dijiste ayer ─mostró una sonrisa y observó la carretera.
─ ¿Amigos? ─pregunté y ella asintió. ─Eso suena más a una idea por tu parte de conseguirme alguien para salir, ya que vas a salir con él y no quieres que me sienta sola ─respondí observando su rostro de perfil y volví a observar la carretera ya estábamos llegando al campus y había una fila de autos para conseguir estacionamiento.
─Claro que no Avery, yo sé que no te vas a enamorar ni te va a gustar un chico, aunque sea el más hermoso del planeta, pero no quiero dejarte sola en la universidad en un primer día.
Señalé un lugar vacío en los estacionamientos y ella entró en él y apagó el auto volteando su mirada a mí. Comenzamos a buscar nuestras maletas en los asientos traseros del auto.
─Amiga, no me voy a sentir sola, tienes que ser feliz y siento que no has podido aprovechar tus antiguas relaciones por pensar en mí ─contesté dirigiendo mi mirada a ella. ─Siempre piensas que me sentiré mal, pero no es así, sí tu estas feliz con tu chico yo también lo estoy no te preocupes por mí, pero si Mathew no se comporta y te hace sufrir lo voy a golpear.
Ella soltó una risita por lo bajo y asintió.
─Está bien y nada de amiga, somos hermanas y ya bajemos que vamos a llegar tarde y todavía no conocemos este campus, no sé dónde está mi facultad y supongo que tú tampoco sabes dónde queda la tuya ─soltó y asentí.
Era cierto no sabíamos donde quedaba nada y ninguna se acordó de traer el mapa que la encargada de llaves nos facilitó.
Salimos del auto y escuché una canción que me resultaba familiar estaba muy alta como si viniera de una bocina en alguna fiesta de fraternidad, pero no era así. La música era proveniente de una camioneta que estaba entrando a los estacionamientos, tenía los vidrios oscuros y no podía ver quien estaba dentro, pero se escuchaba la música clara y exacta. Zoé empezó a tararear la canción y también se mantuvo observando la camioneta.
La música se escuchó más fuerte cuando una de la puerta de los asientos de atrás fue abierta. De ese lugar bajo Mathew con su cabello rubio despeinado y tirando lo que le quedaba de su cigarrillo al suelo. Si no fuera porque ayer lo vi, hoy estuviera en shock al verlo.
La otra puerta de los asientos de atrás también se abrió y salió un chico sonriendo. Tenía el cabello castaño y le caía en dos mechones a ambos lados del rostro. Era de la misma estatura de Mathew. Se detuvo frente a la camioneta y saco el dedo corazón a alguien que estaba dentro, eso me hizo pensar ¿Todavía hay más personas ahí dentro?
Todos a mi alrededor se encontraban presenciando esa escena de la camioneta con esa música a todo volumen observando como bajaron esos dos chicos.
Luego de unos minutos la puerta del copiloto fue abierta y observé a un chico de cabello n***o bajar, desde mi posición no lo veía muy bien.
Mire a Zoé y sus ojos estaban por salir de su rostro. Ya imaginaba las cosas que iba a decir ¡Ay amo la universidad! ¡Ves esos chicos tan guapos!
Mathew camino hacia el puesto del conductor y tocó el vidrio ─No seas tan imbécil y sal ya ─dijo hacia la persona que se encontraba ahí dentro.
La puerta se abrió y observé una mano que le tendió un encendedor a Mathew y este lo guardó en su sudadera.
¿Sabes cuándo hiciste algo malo y tus padres lo saben? ¿Te llaman y tienes que ir donde ellos, pero estas tan nerviosa que sientes que te vas a desmayar y te tiemblan las piernas?
Bueno así quedé cuando vi al cuarto chico salir.
En definitiva, este era el más alto de todos, bajo con un porte que era como si necesitara una alfombra roja para caminar y no ensuciar sus zapatillas. Este tenía el cabello n***o cayendo sobre su frente de manera despeinada. Llevaba una camisa blanca desabotonada hasta los últimos tres botones, dejando ver su muy bien formado pecho junto a un tatuaje en su brazo izquierdo sin ninguna relación alguna no los entendía, pero se veían muy bien en él.
Los demás parecían unos ángeles al lado de él. Se llevó un cigarrillo a los labios y empezó a caminar junto a los otros tres, Los ojos de Mathew dieron a nosotras y pude apreciar cuando les dijo algo a los chicos y comenzaron a caminar hacia nosotras.
─Vienen hacia nosotras Avery ─susurró Zoé.
Mierda.