Sin empleo.😞

1466 Words
Alessia Fiori. Son las 7:00 am, muy muy tarde, y mi jefe me va a volver a insultar. Ya no soporto más esta situación, según él, yo debo llegar más temprano que mis compañeros, porque soy la “más nueva” y resulta que llevo aquí 2 años ya. Pero solo quiere que esté allá más temprano para estar acosándome e invitándome a salir… Tengo actualmente 27 años, he tenido un novio y en lo que me di cuenta de que solo quería acostarse conmigo y luego seguir con su exnovia, pues lo envié al caño. Desde hace 3 años no tengo novio, ni pareja ni nada. Hasta los 22 años viví con mi mamá adoptiva, Gloria Arismendi, ella me decía: “Alessia, no te confíes, no todos los que dicen amarte lo hacen…” por eso no me confiaba. Mis padres murieron cuando yo tenía 5 años, sobreviví de milagro, desde entonces viví en un orfanato hasta que mamá Gloria me adoptó. Desde ahí se ocupó de mí, me crió con amor y dedicación, ella no pudo tener hijos… su esposo falleció joven y ella decidió quedarse sola. Por eso decidió adoptarme y entregarme el amor que su esposo y ella habían decidido darse mutuamente, pero la vida se lo había arrebatado. Nuestra casita era humilde, pero modesta, al ella fallecer me la dejo y todos sus ahorros pasaron automáticamente a mi cuenta bancaria. Ella quiso asegurarse de que pudiese terminar mis estudios como azafata-aeromoza. Sufrí mucho su pérdida… era la única persona que tenía a mi lado. Y que además nos adorábamos como madre e hija. Ella fue la luz que iluminó mi vida desde el día en que me llevó con ella. Le prometí que seguiría adelante, y me dediqué a estudiar. No tenía tiempo que perder en novios de momento, es por ello que aún soy Virgen… Sí, y lo digo con orgullo, no cualquier hombre podrá tenerme… creo que una debe valorarse y hay hombres que solo piensan con la cabeza de abajo, sin pensar en los sentimientos de una mujer. Así le pasa a mi jefe un hombre de 40 años que se llama Andrés Camacho, lo vería como un padre si no fuese un… atrevido, pervertido y acosador conmigo. Cuando me doy cuenta de que me perdí en mis pensamientos, ya son las 7:20 am, Dios mío aún más tarde, me duché muy rápido, tome lo primero que conseguí, un jeans no ajustado, una camisa blanca, mis tenis, tome mi bolso, las llaves y a correr. Debo tomar el autobús y luego el tren. Me bajo del autobús y debo correr a la estación del tren. Cuando voy cruzando la calle un auto sin siquiera ver, pasó la luz y por poco y me embiste. El hombre se detiene y baja la ventanilla, preguntándome. — Señorita… discúlpeme. ¿Está bien? — lo observo y no es tan mayor, debe tener unos 35 años. Se ve asustado. Lo tranquilizo. — Sí… señor, no se preocupe, estoy bien. Pero tenga cuidado, tuvo suerte. — el hombre mira por el retrovisor y luego asiente hacia mí. — Gracias a Dios que está bien, nuevamente lo siento… — una voz desde adentro del auto lo interrumpe. — Pedro… dale la tarjeta de la compañía a la señorita, por si acaso cualquier inconveniente, pero debemos irnos, es tarde. — pensé que odioso ese hombre. El hombre busca en sus bolsillos y creo que no las trae consigo. Voltea apenado y me dice. — Señorita… lo siento, no traigo ninguna conmigo, pero sí tiene una hojita o algo donde anotar… — lo interrumpo. — No se preocupe, Pedro, ¿verdad? — él asiente. — Estoy bien, no habrá inconvenientes, se lo aseguro. — bajo un poco mi voz para decirle lo siguiente. — Vaya antes de que el ogro que lleva ahí dentro se lo coma. El hombre ha soltado una carcajada, y yo solo le sonreí, me encogí de hombros y seguí mi camino. Qué odioso ese hombre ni tuvo la decencia de bajar el vidrio de su lado, en fin, ya pasó y ahora es más tarde, definitivamente hoy las cosas no van por buen camino… Estoy entrando en la cafetería y el señor Andrés ya me está esperando en la entrada. Apenas me ve, me hace señas de que lo siga. Volteo hacia mis compañeros y me miran con pena, solo puedo sonreírles y encogerme de hombros que pase lo que tenga que pasar, bueno, no cualquier cosa… me refiero a si me quiere despedir que lo haga… Camino tras de él hasta su oficina, y él abre la puerta quedándose en la entrada para que yo pase. Entro y él al hacer lo mismo cierra la puerta con seguro. Mis alertas comienzan a sonar en mi cabeza, diciéndome cuidado perro bravo. — Siéntate, Alessia, hablaremos seriamente, es la 4 vez en este mes que llegas tarde, y estamos hablando de solo este mes. — lo observo mientras camina hacia su asiento. — ¿Puedes explicar el motivo de haber llegado tarde hoy? Respiro hondo antes de responder, porque sé que será lo mismo de siempre, me pregunta para después gritarme y decir que son solo excusas. — Bien, me levante tarde porque anoche no podía dormir, y cuando ya venía para acá un auto estuvo a punto de arrollarme, ya que se estaba pasando la luz de alto y… — aquí vienen los gritos. — ALESSIA, ¿CÓMO ES POSIBLE QUE TE INVENTES ALGO ASÍ? HABRÍA SIDO MEJOR QUE DIJERAS QUE TE QUEDASTE DORMIDA. —Me grita. Y le respondo. — Usted me está preguntando, yo le estoy respondiendo. ¿Para qué me pregunta? ¿Sí, igualmente dirá que es mentira? Entonces usted se paga y se da vuelto solo. —Le respondo de esa manera porque me tiene harta. — ¿Cómo te atreves a hablarme así? — se levantó de su asiento y comienza a caminar hacia mí, instantáneamente me tenso, porque no me gusta su cercanía, me parece tan repugnante y baboso. Me coloco de pie para enfrentarlo, y ya es el momento: son dos años aguantando a este loco. — Pues le respondo cómo se debe, me tiene harta su falta de respeto, todo tiene que ser como usted dice y ya está bueno. — me mira y está rojo de la ira. — Si quiere vóteme, no me importa, ya encontraré algo mejor. — Eres una imprudente… si tan solo hicieras caso a lo que te digo… — comienza a acercarse y trató de tocar mi rostro, doy un paso atrás y él tensa su mandíbula — Podrías tener todo lo que quisieras… si tan solo me aceptas… — Le agradezco que se mantenga alejado de mí, no me interesa tener más… solo lo que necesito, y usted no tiene nada que yo necesite ni mucho menos quiera. Terminó de acercarse y me tomó por el cabello, echando mi cabeza hacia atrás. Yo empecé a forcejear, pero por supuesto me había tomado desprevenida. Nunca esperé que hiciera esto. — Mira, muchacha estúpida, a mí no te me vas a seguir resistiendo. Si quieres seguir teniendo empleo… harás lo que te diga. — lo miro con los ojos bien abiertos. Y enciendo mi teléfono marcando el número de emergencia que tengo en él. — Ahora… te inclinarás a mis pies y me harás un buen s*x* oral y dependerá de ti el que te deje seguir aquí… En eso se abre la puerta de golpe, y entra mi compañero Jacinto. Me imagino que, al ver que tardábamos, decidió intervenir, toma por la muñeca al demente este y lo hace soltarme el cabello. Mi amiga Linda Cáceres gritó despavorida, para que le prestara atención. — Alessia… ¿Estás bien? La policía va para allá. —Respiré hondo—, me llevé la mano a donde Andrés me tenía inmovilizada y me duele horrores. Mi amiga vuelve a hablar — Alessiaaaaa — Ya, ya aquí estoy, perdón, me estaba revisando la cabeza por poco y me arranca cabello este pervertido. ¿Lo oíste, verdad? — Gracias al cielo, estás bien, sí, si lo oí y lo grabé, no podrá hacerte nada. — mi jefe habla furioso. — Te largas de mi negocio, estás despedida. No te quiero aquí. — bufo molesta y le digo. — Tampoco es que me quedaría después de lo que usted acaba de hacer. —Lo miro, desafiante—, pero despídame y me paga porque no voy a renunciar, abusador. Y tengo testigos de que usted me acaba de pedir que me largue. — lo miro y le sonrío, y él me da una mirada de odio puro. — Estás DESPEDIDA — me grita, y yo asiento, bueno, ahora sí, legalmente estoy sin empleo…
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