4

1157 Words
-No, me dio un formulario con esos datos para rellenar.-Miento. Adara no puede dármelo aún ya que no firmé el contrato. -No tardes mucho tiempo en rellenarlo y dáselo cuanto antes. -Perdone antes dijo usted r************* en plural. Solo necesita mi correo electrónico ¿Cierto? -No, necesito todas tus r************* . f*******:, Twitter, i********:, w******p, Snapchat... todo lo que tengas. No puedes ser empleada mía y tener alguna "mancha" en alguna de tus redes. -¿A qué se refiere exactamente con "mancha"?-Pregunto. -Sabes a lo que me refiero. No quiero espías en mi empresa, no permitiré tener a personas que dicen amar a Satanás aunque respeto las opiniones de cada uno tengo "amistades" importantes con personas que son extremadamente religiosas y no quiero causarles un infarto solo por contratar a un empleado que dice amar al diablo. -Por eso no se preocupe. No soy espía ni tampoco soy muy religiosa. -Ya me he dado cuenta de ello.-Responde.-Tampoco puedo permitir tener a un empleado que venda sus servicios por una cantidad de dinero. -¿Servicios? ¿Se refiere a...? -Prostitución.-Termina por mí. Me quedo boquiabierta. Mi nivel de enfado ha llegado al límite. -¿En serio? ¡¿Prostitución?! ¡¿Pero quién se ha creído que soy?! ¿Cree qué me vendo por un par de dólares? -Solo es para seguridad de... -Seguridad, seguridad y seguridad.-Digo con tono de burla.-¿Sabe? Si tanta seguridad quiere y cree que soy una prostituta tranquilo sé dónde está la puerta. Adiós, espero no tener que volver a verle la cara. Cojo mi cartera con rabia y me dirijo a la puerta. Cuando tengo la mano en el pomo de la puerta para girarlo unas manos se apoyan estruendosamente en la puerta y evita que pueda abrirla. -Cleo vuelve inmediatamente dónde estabas, termina de coger los apuntes y te dejaré ir a casa para que te calmes y mañana estés más despejada para trabajar. Me giro y lo observo cara a cara. Está un poco agachado y eso hace que su cara esté a la altura de la mía y desafortunadamente muy cerca, cuando habla su aliento roza mi rostro. James es más alto que yo le pondría un metro ochenta y ocho centímetros. Al contrario que mi altura que es ridícula con un metro y sesenta y cinco centímetros y que no intimida a nadie. -¿Cree que pienso volver después de que me hayas insultado?-Pregunto molesta. -En ningún momento te he insultado. -Ah por supuesto. Decirle prostituta a una mujer no es un insulto, perdone usted es que no lo sabía.-Hablo con sarcasmo. -No digas cosas que no he dicho Cleo. Solo dije que no permitiré en mi empresa a un empleado o empleada que ejerza la prostitución pero jamás dije que tu la ejercieras. -A mí no me ha dado esa impresión. Se pasa una mano por el cabello en señal de frustración. -¿Te vas a calmar?-Pregunta cansado como si hubiera estado discutiendo durante horas. -Si dejo de verte la cara por supuesto que me calmo. James suspira. -Escucha Cleo estoy un poco perdido. Todo se está descontrolando y odio no tener el control sobre algo soy un poco posesivo lo sé. Necesito con urgencia un ayudante que me ayude a organizar todo ya sea en la empresa o en mi vida privada ¿Entiendes? Por favor Cleo te necesito. Si te he ofendido de alguna manera lo siento y lo digo de corazón. Jamás he suplicado a nadie así que puedes considerarte especial o lo que quieras pero por Dios Cleo no abandones. No he estado boquiabierta tantas veces en un mismo día en mi vida. James... ¿Suplicando y pidiendo perdón? Un tirano como él ¿puede hacerlo? O más bien ¿Sabe pedir perdón o suplicar? -Está bien...-Me apiado de él.-Dígame lo último que necesito saber y me marcharé a casa. -¿Volverás mañana?-Pregunta. Suspiro. -Sí... James se endereza y se aparta de mí. Me siento vacía cuándo se aparta. Pero... ¿Qué? ¿Qué estoy diciendo? -¿Te ha hablado Adara sobre los viajes?-Pregunta. -¿Los que haces tanto dentro como fuera de América? -Sí... ya veo que te informó. Si de repente te digo que tenemos que irnos no puedes protestar. -¿De verdad tengo que ir con usted? ¿No sería mejor quedarme aquí y recordarle sus quehaceres por correo electrónico o por el teléfono? James sonríe de lado. Es la primera vez que lo hace y aunque no sea una sonrisa radiante es una sonrisa bastante seductora. -No. Debes acompañarme sí o sí y tendrás que echarme muy de vez en cuando una mano con los nombres. Tengo buena memoria pero cuando llevo mucho tiempo sin hablar o pensar en una persona me olvido de su digamos "historial". -¿Y si yo tampoco me acuerdo? -Por eso deberás apuntarlo. Te daré también una tablet para que anotes absolutamente todo. Hasta el más mínimo detalle que apuntes me servirá. Asiento. Pasados unos treinta minutos James da por finalizado mis anotaciones. Todo el tiempo he tenido que estar de pié junto a su escritorio porque incluso en las sillas había muchas hojas de papel escritas por delante y por detrás. El señor tirano me dará mucho estrés.-Pienso mentalmente. Cuando salgo del edificio decido ir andando a mi hogar. Está un poco lejos y estoy cansada pero mientras camino podré pensar y procesar todo lo ocurrido. También está el hecho de que no molestaré a mi hermana sacándola de su trabajo para recogerme. Mientras camino intento ordenar mis pensamientos para comenzar a procesarlos y solo puedo pensar en los labios tan tentadores de James, sus ojos, su cabello aparentemente suave, sus músculos marcados y tonificados... ¡Cleo! ¿En qué estás pensado? Me reprendo mentalmente. Unos cuarenta minutos después de pensar en James y en nada más llego a casa. Lo primero que hago es tirar la cartera en el sofá y quitarme los malditos tacones. En realidad fue una mala idea venir andando hasta casa. Me tumbo en el frío suelo y observo el techo. Me imagino a James besándome. Besando mi cuello, mis labios, mis pechos... -¡Cleo!-Me grito a mí misma.-Dios ¡¿Pero qué me pasa?! Frustrada decido cocinar Quiche mi comida favorita desde que la probé en uno de los restaurantes a los que mi padre me llevaba de pequeña. Papá... mamá... papá y mamá... Los extraño tanto. Por mis padres aprendí que en un segundo la vida puede cambiar por completo. Quince minutos después de terminar de cocinar mi teléfono suena. Es un mensaje de un número que no tengo en la agenda de mi teléfono. Guarda este número, es mi teléfono privado. El de la empresa apenas lo atiendo. Espero que tanta información en un día no límite sus capacidades. Nos vemos el lunes, la quiero a las 7:00 am en mi despacho.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD