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701 Words
Arrogante, tirano.-Canturrea mi mente. Después de comer mi delicioso Quiche cojo el ordenador e investigo un poco la empresa. Sé que debería haberlo echo antes pero estaba tan nerviosa por la entrevista que lo último en lo que pensé fue investigar a fondo sobre la empresa o sobre el jefe. La verdad es que me conformé con la poca información que me dieron de oídas. Muchos trabajadores, muchas empresas en diferentes países y mi deducción fue que en esa empresa va todo viento en popa y era lo único que realmente me interesaba. Ya debe ir perfectamente bien con el sueldo que voy a ganar... Encuentro información que efectivamente como James me dijo resuelve algunas de mis dudas. Dos horas después de búsqueda oigo la puerta abrir y cerrarse. Abril entra en la cocina. -Oh ya estás aquí.-Sonríe.-¿Cómo te fue en la entrevista? -Bien. -¿Solo bien?-Pregunta. -Bueno prácticamente estoy contratada. Estoy de prueba y tengo los papeles para leerlos. Si estoy conforme puedo firmarlos y estaré fija hasta que el jefe me despida. -¡Eso es increíble Cleo!-Viene hacía mí y me abraza.-Sabía que lo conseguirías. -Bueno en realidad ayudó a que al señor tirano le corría prisa tener un ayudante. -Oh vamos no digas eso. Seguro que le encantaste en la entrevista. -Podría... si él me hubiese entrevistado. -¿No fue él quién te entrevistó? Pero entonces... -Su secretaria. Por lo visto tiene muchísima confianza en ella. -Es un poco extraño... -¿Sabes? No quiero darte un infarto pero... ¿Sabes cuanto ganaré de sueldo? -¿Cuánto? -Nueve mil setenta y cuatro dólares... al mes. -¡¿Qué?! ¿Estás de broma? -No.-Sonrío. -Oh Cleo eso es fantástico. Tendrás en un mes más dinero del que puedes gastar y si ahorras en un tiempo podrás comprar lujos. Diamantes, coches de gama alta, mansiones, viajes increíbles y... -No corras tanto Abril.-Le regaño. -Lo siento es que me he emocionado. -Ya lo veo... Hablando de viajes... ya te dije esta mañana que tenía sucursales en diferentes países y... tendré que ir con mi jefe dónde sea cuándo sea mientras él lo ordene al igual que me levantaré a la hora que él diga y terminaré de trabajar cuando él quiera. -Dios... suena como si fueses una esclava. -No todo es blanco o n***o. Es de tono grisáceo.-Digo recordando a mi madre. Su frase favorita... -Entonces es un hombre... -¿Cómo?-Digo saliendo de mis pensamientos. -Has utilizado el término él muchas veces y lo has llamado señor tirano. Por lo tanto es un hombre. -Sí.-Digo simplemente. -¿Es joven?-Pregunta con interés. -Si te refieres a que si es muy mayor no, no lo es. Ronda los veintinueve o treinta años. -¿Es guapo? -Sí.-Me sincero. -¿Está soltero? -Pues... no lo sé ¿Por qué? ¿Te interesa? -¿Para mí? No. ¿Para ti? Sí. -Olvídalo Abril es un tirano y él jamás se fijará en mí. Es el típico hombre al que le gustan lasBarbie. Abril pone morritos. -Es una pena.-Dice finalmente. Abril sonríe repentinamente. -¿A qué viene esa sonrisa?-Pregunto. -Por nada... por cierto ¿hacemos la cena? -Iba a ducharme primero.-Respondo. -¡Perfecto! Ve a ducharte yo mientras haré... cosas del trabajo. Te espero para hacer la cena. -Te noto un poco extraña... -Tonterías. Vamos corre ve a ducharte y no pierdas más el tiempo. -Está... bien. Voy al cuarto de baño y no puedo pensar en otra cosa que no sea en algún lío en el que me meterá Abril. Cuando éramos pequeñas hacia siempre lo mismo. Reía o sonreía y cuando le preguntaba decía que por nada y luego me metía en uno de sus líos... Señor ten piedad y no hagas que Abril me forme un lío muy gordo. El señor tirano se enfadará si tengo una "mancha" en mi expediente. Una vez que terminé de ducharme me encuentro a Abril media tumbada media sentada en el sofá con una copa de vino y el ordenador. -¿Abril...? -Cleo prepárate porque a las diez tenemos una cita.-Canturrea Abril. -¡¿Cómo?! ¿Por qué? Señor ¿Por qué?
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