El camino a casa de mis padres se hace, tortuosamente lento y aterrador.
No le tengo miedo a mis padres o a la decisión que tome, pero si a mi querido padre con sus celos, que estoy segura se volverá loco en cuanto las palabras salgan de mis labios.
Si fuera por él, viviríamos todos en una burbuja, más yo que el resto de mis hermanos y no entiendo el porque.
Tengo 20 años, pronto a cumplir 21 y el todavía considera que soy su niñita.
Me encanta que me trate con cariño, que me amé como lo hace, que me cuide como si fuera uno de sus más preciados tesoros y que siempre esté para mi.
Pero es tan sobreprotector que llega a ser molesto alguna veces. Se que es así por muchas cosas que pasaron en el momento que mi madre quedó embarazada de mi, como otras tantas situaciones que vivieron en el tiempo que Liam llegó a nuestras vidas.
Nunca me han dicho que sucedió, algo he logrado recordar de aquel entonces y cada vez que les pregunto a mis padres, dicen que es pasado y que es mejor olvidar todo aquello.
Así que ni idea de que fue lo que sucedió, pero si hubiera sido algo importante que nos afectará tarde o temprano a alguno de nosotros, me imagino que nos lo hubieran dicho, no?
Aquellos años que recuerdo vagamente, parecen estar olvidados para nuestra familia, no se habla de aquello y menos se recuerda.
Lo que siempre me ha parecido curioso y sospechoso, pero si no hablan, me imagino que no es necesario que nos preocupemos por algo que al parecer, no tiene importancia.
Me concentró en el camino y veo a lo lejos la gran mansión que tienen mis padres, la mejor de la zona, la mas grande, la que tiene los jardines más hermosos y donde vive una de las familias más ricas del país, nosotros.
Mansión que se construyó por petición de mi padre como regalo para mi hermosa madre y no es para menos, mamá es la mujer más hermosa e inteligente del mundo, que si quisiera, tendría el mundo a sus pies.
Bueno, no tiene el mundo, pero si a mi padre rendido ante ella, a sus pies todos los días.
Sonrió por eso, por que ambos tienen una hermosa relación. Unos genios del demonio, pero que a pesar de eso, se aman con locura e intensidad.
Una locura que de alguna forma ha sido heredada a todos sus hijos.
El coche se detiene en la enorme entrada y antes de bajar ya viene mi padre corriendo para abrirme la puerta con una enorme sonrisa en el rostro.
Es un hombre guapo, alto, bien formado, gestos duros y fríos, cuerpo Atlético, inteligente, fuerte y aunque tenga mas de 50, sigue derritiendo corazones por donde pasa.
Algo que me molestaba bastante en la secundaria, todas mis amigas querían tirarse a mi padre, para todas era su crush, por eso nunca invite a nadie acá, moría siempre de la vergüenza.
Menos Antonella, ya que, lo conoce desde niña y jamás tuvo esa maldita obsesión con él, de hecho, le da miedo.
- ¡Mi princesa hermosa, que alegría verte mi amor! - dice sumamente emocionado una vez abre la puerta del coche, toma mi mano y me lanza hacia fuera para envolverme con sus brazos.
Sonrió contra su pecho por su amor incondicional.
- Padre...me asfixias - le digo como puedo cuando su agarre en mi se hace demasiado fuerte. Se separa rápidamente.
- Perdóname mi muñequita, pero de verdad que te extrañaba. ¿Cómo estás? - dice tomando mi rostro y viéndome con amor dejando un beso en mi frente.
Para los que lo conocen es un hombre serio, frío, intimidante y con un carácter del demonio, pero cuando se trata de nosotros, su familia...es un completo blando, nos dice palabras cariñosas a cada momento, siempre nos abraza y llena de besos, nos consciente en todo y hasta nos cocina los fines de semana.
Siempre fue un padre presente, jamás me faltó su presencia en alguna obra o actividad escolar, siempre salía en mi defensa si lo necesitaba, llegaba temprano todos los días del trabajo para pasar tiempo con todos sus hijos.
Prefería dejar el trabajo de lado que perderse algún momento con nosotros, siendo siempre todo un padre ejemplar.
- Estoy bien padre y ustedes? ¿Cómo están mis hermanos? ¿Mamá? - Le pregunto cuando me abraza por los hombros y comenzamos a ingresar a casa.
- Tu madre está bien y tan hermosa como siempre. Tus hermanos también están bien, solo Damaris que es la que me da problemas y jaquecas todos los días - dice soltando un suspiro mientras niega con la cabeza.
- Mamá dice que es igual a ti en ese sentido - le digo y él me ve ofendido.
- No le hagas caso, son tonterías que dice tu madre - dice a toda voz haciendo que sonría.
- Que madre no te vaya a escuchar - bromeó y él me ve con la frente en alto como si no le importará pero se que no es así.
- ¡Ya lo escuché! - dice mamá y padre palidece ante la presencia de la única mujer que le puede decir algo.
Yo lanzó una carcajada por todo lo alto al ver siempre la interacción de ambos, me sacan más de una sonrisa siempre.
- Amor mío, solo bromeaba - mi padre intenta justificarse pero mamá no le da ni la hora, pasa por su lado y me abraza.
- ¿Cómo estas princesa? Estas muy hermosa, ¿Cómo va el tercer año de universidad? - pregunta dejando un beso y un abrazo, para luego tomar de mi mano y comenzar a caminar conmigo a la enorme sala de estar.
- Bien, recién estamos comenzando, así que ha sido relajado - digo y ella asiente feliz.
- Me alegra. ¿Algún chico que llamé tu atención? - pregunta divertida e interesada y mi padre gruñe a nuestra espalda.
- Ella va a estudiar no a coquetear o a obtener idiotas que se llamen "novios" - suelta el celoso de mi padre.
Lo que ocasiona que mi madre lo regañe por millonésima vez sobre ese tema, y así comienzan una conversación que dura un par de minutos, donde mi padre solamente es regañado.
- No mamá, nadie que me interese. Estoy enfocada solo en estudiar para luego manejar el negocio familiar - le digo y ella sonríe no muy convencida con lo primero.
Ella sabe de mi enamoramiento por el idiota que se fue hace años, secó mis lágrimas y me aconsejó como solo ella sabe hacerlo.
Me vio sufrir, llorar por quien no lo merecía, añorar su recuerdo, me consoló siempre y me ayudó a olvidarlo o que doliera menos con el tiempo su recuerdo.
Fue la que supo de mi primera vez con un hombre, de la primera vez que bebí alcohol y bueno, de todas las primeras veces que he tenido en mi vida.
Mi madre, Amelia Earheart siempre a sido mi confidente, mi mejor amiga y mi mejor consejera en esta vida.
Y sé, que cuando sepa la decisión que he tomado, me apoyará como siempre lo hace y me ayudará con el troglodita de papá.
- Bien querida, como tu digas - dice acariciando mi cabello y besando mi frente.
- Así es hija, tu futuro es enorme y brillante, el amor pude esperar - dice papá y ambas soltamos una carcajada por aquello.
La mañana pasa sin inconvenientes, me dedico a pasar tiempo con mis padres como hace algunas semanas no hacía y que de verdad extrañaba.
Mis hermanos ni idea de donde están, pero se que llegarán a la hora de almuerzo, es un momento al que no pueden faltar.
Ahora estamos solo mamá y yo en la cocina, papá fue a atender una llamada importante de trabajo y nos dejó solas.
Soledad que decido aprovechar.
- Suéltalo hija...se que me quieres decir algo hace rato - dice y yo sonrió, mi bruja madre.
- Siempre me sorprende la facilidad con la que me lees - digo con una mueca.
- Eres mi hija, se todo de ti Emilia. Ahora dime, ¿Qué sucede? - suelta tomando asiento frente a mi.
La veo unos segundos, buscando las palabras para soltar la noticia y bueno, no soy muy delicada para estas cosas...así que, al grano.
- Me mudo a Londres el lunes - suelto y ella abre los ojos como platos a la vez que sonríe feliz.
Yo sabía que ella me iba a apoyar con esto.
- Hija, esa es una fantástica noticia. Tus tíos, primos y abuelo estarán felices de tenerte por allá...- dice feliz hasta que se silencia -...pero y la universidad? ¿Por qué te vas a Londres? - pregunta confundida ahora.
- De hecho...es por la universidad que estaría sucediendo este cambio. Antonella y yo, fuimos elegidas para realizar un intercambio a la universidad de Cambridge y bueno, luego de analizar la oferta, he decidido aceptar - suelto y ella me escucha atentamente.
Sonríe orgullosa de mi y se que le pone feliz la noticia de que vuelva al lugar donde nací.
- Emilia, yo siempre apoyaré tus decisiones mientras sean en tu beneficio y felicidad. Si esto es lo que quieres, aquí esta mamá para lo que sea y si la tristeza que muestran tus ojos, son debido a cierta persona...- dice provocando que la vea sorprendida -..debes entender que él ya es pasado, que tú mereces mucho más que solo promesas vacías, que eres una gran mujer, con un gran corazón y que sin darte cuenta, llegará un hombre, un ser especial que te ayudará a olvidar y avanzar, a creer en el amor y ha amar con intensidad - me dice tomando mis manos en forma de apoyo.
Mis ojos se cristalizan, ella fue testigo de mi sufrimiento y se que solo desea verme feliz y que esta decisión, no está siendo del todo fácil para mí.
- Lo sé mamá, lo sé y créeme que no me cerraré a eso...- limpio mis rostro y suelto un suspiro -...No quiero verlo, pero se que sucederá y solo espero que cuando llegue ese momento pueda tener la suficiente entereza para verlo sin titubear - digo con un nudo en la garganta.
No quiero que llegue ese momento y más ahora al saber que se casará, pero al viajar con Anto, se que sucederá tarde o temprano.
- Eres una Roig, claro que podrás. Mi bella hija, jamás bajes la mirada ante nadie y menos ante él, y cuando lo veas levanta la cabeza, veelo directamente a los ojos y demuéstrale, aunque no lo sientas, que él ya es pasado, que es solo un recuerdo y que de esa manera se quedará. Tú indiferencia, será la venganza hacia Liam y no hay peor cosa, que ver que la persona que decidiste destruir, es indiferente ante ti y ver como te olvido - dice y sus palabras se quedan grabadas en mi mente.
Mi corazón se salta un latido, mis manos tiemblan ligeramente. Porque aunque suene fácil lo que dice, no se si será tan fácil de ejecutar.
- Gracias mamá, gracias por tener siempre las palabras necesarias cuando más las necesito - digo y me acerco a ella para abrazarla.
Ella me suelta palabras cariñosas mientras permanecemos abrazados. Su abrazo es reconfortante, me transmite paz, tranquilidad y mucho amor.
Extrañaré esto cuando me mudé.
-¿Y para mi, no hay abrazo? - la voz ronca de papá de hace presente y se une al abrazo haciendo que suelte una pequeña risita.
Se una a nuestro abrazo y nos quedamos así unos segundos cuando decido soltar la bomba hacia mi progenitor como si tuviera un vómito verbal.
- Padre, me voy de intercambio a Cambridge. El lunes viajo a Londres, donde viviré los próximos 3 años - digo y lo siento tensarse.
¡Listo, ya lo dije!
Maldice por lo bajo y me aprieta más a él, haciendo el abrazo algo eterno, donde claramente él no desea dejarme ir.
Mamá se aleja de nosotros para darnos nuestro momento.
Papá no dice nada, solo me abraza y acaricia el cabello. Pensé que gritaría, diría mil improperios y hasta me prohibiría que me fuera, pero no, se ve de lo más calmado aunque su corazón salta acelerado en su pecho.
- Padre...? - me atrevo a llamarlo.
- Ya lo sabía, el rector de la universidad me aviso del intercambio hace uno días - dice y no me sorprende para nada aquello, de haberlo sabido no hubiera estado tan muerta de miedo esperando su reacción.
- ¿Y que piensas sobre eso? - le pregunto con mi rostro pegado a su pecho.
Siento como nuevamente maldice y suspira agotado.
- Da igual lo que yo piense, eres una mujer adulta que sabe tomar sus propias decisiones y si esto es lo que quieres, yo no soy nadie para negarme u opinar al respecto - suelta con pesar, por que se que le costó decir aquello.
- Te amo, nunca lo olvides - le digo y él suelta un suspiro algo tembloroso.
- Yo también mi hermosa muñequita, desde el momento en que supe de tu existencia te amé como a nadie. Quiero que seas feliz, que cumplas todas tus metas y sueños, y si parte de eso debo aceptar que te alejes de nosotros y te vayas a vivir a la otra parte del mundo, pues bueno...que tengas un excelente viaje, aprende mucho, disfruta, cuídate y por sobre todo, cada vez que nos necesites, que requieras de papá, yo estaré aquí para ti...no importa que - dice provocando que salgan las lágrimas que estaba reteniendo.
Levanto mi vista y él también está llorando.
Él es mi héroe, el ejemplo de hombre que quiere conseguir algun dia para mí, es mi todo y sus palabras me emocionan demasiado.
- Gra...gracias, no sabes lo mucho que tus palabras significan para mi y que me estés apoyando en esto. Te amo viejo mañoso - le digo con una sonrisa al final.
Nada puede salir mal si los tengo a ellos a mi lado, a mi espalda o donde quiera que sea, porque sé, que aunque esté a miles de kilómetros, su apoyo, ayuda y amor incondicional, siempre estarán para mi cuando lo requiera.