Capítulo 1

3275 Words
Hace una hora que salimos de la oficina del rector y mis manos, todavía no dejan de temblar ante lo acontecido. Ante la noticia que puso a temblar mi mundo. No quiero aceptar, no quiero ir a la única parte del mundo que con solo pensar en ir allá, hace que mi corazón duela como nunca. ¿Soy una cobarde? Si, lo soy. No por verlo, si no más bien, por lo que me puede provocar el verlo otra vez. Jamás he tenido la suficiente fuerza o entereza para alejarme de él. Liam antes de partir a la universidad díez años atrás, ya era algo frío y distante conmigo, no me molestaba mucho en ese entonces, así que como niña enamorada seguía insistiendo. Pero una vez se fue y el tiempo paso, en una de las pocas visitas que nos hizo estando en la universidad, es cuando mas claro fue conmigo para ese entonces tenía 12 años... Y sus palabras, aunque deseo olvidarlas con todo mi corazón, no puedo. Llegan día a día como una jodida pesadilla sin fin. "Olvídate de mi...Si tienes las estúpidas ilusiones de algún día estar conmigo, pues matalas, ahogalas, descuartizalas. Porque tú y yo...eso jamás podrá ser" Y yo como niña idiota le pregunté la razón del porque, ya que me parecía inconcebible lo que me decía... "Por qué no estás a mi altura" Fue todo lo que me respondió, para luego darse la vuelta y no verlo nunca más. Respuesta que me dejó con el corazón herido, destrozado, prácticamente moribundo. ¿Yo, Emilia Roig-Earheart no estoy a la altura de un hombre como él? ¿¿Cómo mierda es eso posible?! No es por creerme la mejor del mundo o por ser una narcisista, pero yo estoy a la altura de cualquier hombre, incluso de él. Soy extremadamente inteligente, culta, con gustos refinados, hermosa, sexy, con un legado familiar increíble, futura dueña de la cadena de hoteles más importante y grande del mundo y con una enorme fortuna en el bolsillo. Soy alegre, leal, honesta, humilde y con los pies bien puestos en la tierra. ¡¿Cómo carajos es que no puedo estar a la altura de un hombre como él?! Claro que puedo, puedo eso y mas, se que la edad siempre fue un tema entre los dos pero la diferencia de edad entre nosotros es un simple número, a mi no me importa en lo más mínimo. ¡Jamás me ha importado! Nos conocemos de niños, él me conoce de toda la vida, sabe quien soy y como soy. Y esas cosas parecían no molestarle cuando tenía 17 años, al contrario, me cuidaba como si fuese lo más valioso para él. Me trataba como su todo, no dejaba que nadie se acercará a mi o me hiciera daño. Siempre me repetía lo hermosa e inteligente que era y que cuando el tiempo pasará y tuviera la edad suficiente para estar juntos. Pelearía por mi, por estar conmigo, por hacer una vida a mi lado, que iría contra todo el mundo si fuese necesario por que fuéramos felices... Promesas...malditas promesas jamás cumplidas. Bueno, ya nada de eso me sirve recordar, porque Liam se olvido de mi apenas pudo y dejo de pelear por el supuesto amor que me tenía. Deje de ser su prioridad, deje de estar en sus planes, deje de tener un lugar en su corazón. Duele, claro que duele saber que el hombre que amo ya no quiere nada conmigo. Que se olvidó por completo de mi, que de ser su todo pase a ser su nada...así de simple, pase a ser su maldito pasado que a estas alturas, por su parte al menos, está completamente olvidado. Limpio las lágrimas que como estúpida derramó nuevamente por él. Me las limpio con rabia, ira y mucho coraje. Liam es un cobarde, un maldito idiota e hijo de puta. Lo odio por hacerme falsas ilusiones... Nunca fue necesario que se acercará más de lo necesario a mi. Jamás hizo falta que me hiciera promesas que no podía cumplir. Nunca le pedí algo, nunca exigí nada, él solo me prometió cosas que no ha podido y que se, no cumplirá jamás. Duele maldita sea, duele demasiado... Por que por su culpa y sus falsas promesas yo he terminado con el corazón destruido, completamente destrozado y sin ganas de volver a amar. Dicen que los amores infantiles no son verdaderos o duraderos. No se que tan cierto sea eso, por que yo llevo enamorada del mismo hombre durante 18 años. Tenía dos años cuando lo vi por primera vez y me quedé prendada de él, de lo hermoso que era y de lo caballeroso y atento que era conmigo. Amor inocente que fue creciendo con los años, amor que no estaba ni esta permitido, amor que nunca debería de haber sentido. Me enamoré como una idiota, le entregue mi corazón a un imbécil insensible que solo lo uso y pisoteo. Más lágrimas sigo derramando ante el incesante recuerdo de los bellos momentos que viví a su lado, de lo mucho que lo extraño y de lo herida que estoy por su forma de actuar para conmigo. - ¡Eres un idiota! - digo por lo alto en la soledad de mi habitación. Camino de un lugar a otro en mi habitación, como si de esa manera fuera a olvidar todo lo que hice junto a él, todos los momentos que vivimos. Como si de esa manera pudiera borrar mi pasado y borrarlo a él de mis recuerdos y de mi corazón. No puedo, no puedo irme a Londres. - ¡No puedo hacerlo! - digo nuevamente negando con mi cabeza mientras la sostengo con mis manos. - Emi. ¿Estás bien? - la voz de Anto se escucha en mi habitación. - No, no lo estoy - digo sin detener mi vaivén en mi habitación, tiro de mi cabello al sentirme desesperada, atrapada en un pasado que solo deseo olvidar. La respiración me falla, las piernas me tiemblan y siento que en cualquier momento caigo al piso. - Amiga...- suelta en un susurro combinado con lástima. - ¡No! No lo digas, no lo menciones. No me digas lo estúpida que soy por seguir aferrada a un sentimiento que solo daño me hace. No, n-no lo digas. Por fa-favor - suelto en medio de sollozos al final. Me lanzó al piso golpeando mis rodillas en el suelo de mi habitación, derramando lágrimas que se no debería estar derramando. Él no las merece, no merece nada de mi. Siento como Anto corre a mi lado y me abraza a su cuerpo. - Déjalo salir...lo necesitas - ella sabe todo lo que he sufrido por culpa de su hermano. Como me dolían sus indiferencia y malos tratos, ella me consoló demasiadas veces, me dijo que lo olvidará hace años, que no valía la pena amar a alguien como él. Ella es su hermana y en resumidas cuentas, me pedía que dejará de amar al hijo de puta de su hermano por mi bien. Claro está que ella sabe más que yo... Debería haberle hecho caso, quizás ahora no estaría sufriendo como lo hago. - ¿Cómo lo olvido? ¿Cómo puedo aceptar este intercambio siendo que es posible que él vuelva a mi vida? No quiero Anto, no quiero verlo y ver como siguió con su vida dejándome de lado...- lloró desconsolada entre sus brazos. Me duele el alma. Me duele el corazón. - Él no te merece, no merece nada de ti Emi - me dice con la voz quebrada. - Lo sé, pero...¿Cómo le hago entender a mi corazon que él nunca nos quiso, que jugo con el amor de una niña con un futuro que jamás iba a suceder? ¿Cómo olvido las falsas promesas? Lo odio Anto, lo odio tanto como lo amó - escondo mi rostro en su pecho por el llanto incontrolable que tengo. Ella me consuela, no dice nada. Solo me abraza a su cuerpo dejando que derrame todas las lágrimas que tenía atoradas desde hace años. Mis lágrimas caen como cascadas de mis ojos con dolor y pesar. Desde que comprendí que un nosotros jamás iba a existir, me aferré a los buenos momentos y nada más. No quise volver a llorar por él, no quise seguir derramando lágrimas por él, por un hombre que no la merece, por un recuerdo del pasado, por un pasado que solo deseo olvidar. Me duele el pecho al pensar en él. Había olvidado lo que es recordarlo. Cuando ingrese a la universidad me juré en dejarlo de lado, en no volver a pensarlo, soñarlo, añorarlo, en amarlo. Lo conseguí con el tiempo, poco a poco dejo de importarme, deje de soñarlo. Dejé que su recuerdo se fuera borrando con los días. Comencé a salir, a disfrutar de mi vida y que su recuerdo fuera eso, solo un recuerdo hasta hoy... No se que pensar de aquella propuesta, de aquella oportunidad que si bien para muchos e incluso para mí es una oportunidad única, ahora no se si tomarla. Solo por el miedo que siento en pensar que lo veré, que me lo toparé en algún lugar. Que lo vea haciendo cosas que me hieran aún más o quizás sea eso...quizás sea lo que necesito para olvidarlo. Ver que siguió con su vida, que ya se olvidó por completo de mi, que es feliz con alguien más. Quizás necesito presenciar aquello para olvidarlo, para dar por cerrado el mas hermoso y el más doloroso de los recuerdos, momentos y personas de mi vida. Puede sonar masoquista y puede que lo sea un poco, pero si no veo con mis propios ojos que ya no soy nadie para él, quizás sea más fácil para mí dejarlo de lado. - ¿Te sientes mejor? - la voz de Anto me trae al presente. No se en que momento nos movimos y estamos ahora recostadas en mi cama. - Si, mucho mejor...gracias - le digo con una suave sonrisa. Dejé de llorar hace unos minutos y solo me quede mirando hacia el vacío pensando en todo y nada a la vez. Anto quiere decir algo, pero se que se está frenando. - Dilo...lo que sea que me quieres decir, solo dilo - suelto sin verla. Me dedico a admirar el techo de mi habitación como si fuera la cosa más interesante en el mundo. Siento como se remueve inquieta a mi lado, abre la boca un par de veces pero la vuelve a cerrar, se pasea las manos por el rostro hasta que suelta un cargado suspiro y abre la boca. - Mi hermano no merece tu sufrimiento, que lo ames y que llores por él. Emilia, yo se que nunca te he mencionado nada de él por que así me lo pediste pero...- se me aprieta el corazón, y un nudo se instala en mi garganta. Mis ojos se cristalizan ante lo que creo que me dirá a continuación, pero me niego a derramar una lágrima más en su maldito recuerdo. - Dilo, lo necesito Anto - le digo casi en una suplica. Si, creo que soy masoquista. Giro mi rostro para verla y ella me ve con pena, lástima y tristeza. Le sonrió para que se tranquilice. - No quiero que te sigas dañando por él. Mi hermano ya te hizo suficiente daño y no quiero que sigas llorando por él - asiento en respuesta, por que pienso lo mismo. - Lo sé Anto, lo tengo muy claro - le digo con una suave y sincera sonrisa. - Él siguió su vida. Liam no es ni la sombra del hombre que tú conociste hace diez años...cambio completamente, hasta para mi esta irreconocible y no te gustará en lo que se convirtió. Él no te merece, no merece tu cariño, tu amor. Eres demasiada mujer para él...- hago una mueca ante lo último, por que me digo lo mismo. - Mucha carne para tan poco gato...- digo y ella sonríe ante mis palabras. - Exacto. No quería decirte estas cosas por que siempre me pediste que me mantuviera al margen, que no lo mencionará y lo hice...pero mientras tú sufrías por él, Liam se revolcaba con cuantas mujeres se le cruzarán por enfrente y aunque nadie me lo ha confirmado todavía, al parecer Liam...- se queda en silencio, silencio que me mata. Por que quiere decir que nada bueno viene cuando vuelva a abrir su boca. - ¿Qué...q-que e-es? - Le pregunto algo temblorosa y cierro los ojos para no llorar, para sopesar lo que me vaya a decir de la mejor manera posible, como si de esa manera fuera a doler menos, cuando la realidad es que me dolerá como si el fuego del infierno me estuviera quemando viva. Siento la mirada de Anto y se que debe estar pensando en si me lo dice o no, hasta que suelta un suspiro y es cuando se que soltara la bomba. - Amiga, yo...- dice y niego con la cabeza. - Dilo, quizás de esa manera me logro olvidar de él y arrancarlo completamente de mi corazón - suelto en la misma posición. - Emilia, según escuche..Liam esta comprometido y se casa en las próximas semanas - suelta haciendo que mi mundo se derrumbe, que lo poco que quedaba intacto de mi corazón se rompa al fin descuartizado, que las leves y únicas esperanzas mueran ahogadas y que su recuerdo lo mate en este mismo instante. Eso él quería que yo hiciera, no? ¿Qué matará, ahogará y descuartizará lo que sentía por él? Pues lo acaba de conseguir, saber que se casará es lo último que me faltaba para abrir los ojos y dejar de sufrir por quien no lo merece, por quien nunca lo ha merecido. Y si...soy una jodida masoquista. - Gracias...g,gracias por e-esto - le digo a Anto con un nudo en la garganta y se que ella me entiende. Evitó llorar, no derramó más lágrimas aunque es lo que mas quiero en estos momentos. Llorar hasta que no queden mas lágrima por derramar. Gritar hasta que mi garganta no pueda emitir palabra alguna, y por sobre todo olvidarlo, hasta que su recuerdo sea tan distante que cuando mire hacia el pasado, no lo vea mas y sonría feliz. Le pido a mi corazón que ya no sufra por él y a mi mente que dejé de recordarlo, no nos merece. Lo que fue, ya no será. Lo que pensaba que era, ya no es. Lo que esperaba que sucediera, ya no lo será. Me costará un tiempo más dejar todo de lado, pero esto...esto es lo que me hacía falta para dejar de sufrir, para olvidar y avanzar. Él siguió con su vida mientras yo me aferré a un pasado que quedó en eso...en el pasado. - ¿Qué harás entonces? - me pregunta mi mejor amiga con cautela y en voz suave. Abro los ojos, me siento en mi cama, veo mi habitación analizando cada rincón. No puedo dejar que él gané, y se lleve incluso mis ganas de querer avanzar y ser feliz. Fueron dos buenos años aquí, pero creo que necesito avanzar, en lo que quiero, en la vida que esta destinada para mí. - Creo...creo que tenemos unas maletas que preparar - suelto después de respirar profundamente y guardar todo lo demás en un baúl al fondo de mis recuerdos y sentimientos. Mi amiga salta de la cama y hace un baile de felicidad. - ¡Así se habla amiga! Él ya tuvo su oportunidad y la desaprovechó. Ahora te toca vivir la vida siendo libre de su recuerdo, vivir la vida que Emilia Roig-Earheart merece - Así es. Soy una Roig y Earheart, hija del mismísimo Darek Roig el hombre más inteligente y poderoso del mundo, y por Amelia Earheart, la mujer más fuerte y dulce del mundo. Tengo la mejor combinación y en su honor, no puedo seguir perdiendo mi tiempo en tontas ilusiones por amores no correspondidos, merezco el mundo y si el mundo esta listo o no para recibirme, desde hoy...lo devoraré. - Aunque...ahora no quiero ser tu cuando tengas que decirle a tu padre que te irás a Londres...probablemente le dé un infarto. Mi padre da miedo, pero el tuyo es como ver al mismísimo lucifer en persona - dice con una mueca chistosa. La veo atentamente y ambas soltamos una sonora y estruendosa carcajada por nuestra habitación. - Lo sé, que dios se apiade de mi, de mi pobre alma y de la del rector por ofrecer este intercambio, por que es probable que mi padre lo descuarticé - digo y seguimos riendo por varios minutos más hasta que mi teléfono celular suena con una llamada entrante. - ¡Diablos! - suelto cuando veo quien es. - ¿Quién es? Carajos, el diablo en persona, al parecer lo invocamos...mejor arrancó - suelta mi amiga divertida cuando le muestro la pantalla de mi teléfono y la muy cobarde se va dejándome sola. "Cobarde" le grito cuando la veo desaparecer para luego sonreír. Mi teléfono sigue sonando se forma insistente y me armo de valor, respiro profundamente varias veces y apretó la tecla para contestar. - Emilia Roig. ¿Por qué no contestabas el condenado teléfono? Para eso existe, Sabes? Para hablar con las personas que te llaman y quieren saber que estás bien - ruedo los ojos por lo intenso que es, de lejos escucho a mi madre regalándole. Mi padre es un dramático. - Padre, buenos días - respondo evitando sonreír y siento como va a responder pero mi madre le quita el teléfono. - Hija mía, no le hagas caso a tu padre, está loco y lo sabes....- dice mi madre divertida y de lejos escucho a mi padre -...¡¿Como que estoy loco mujer?! - dice mi padre indignado. Me quedó escuchando como ambos inician una conversación de lo celoso y controlador que es mi padre y como mi madre al final, lo tiene en la palma de su mano que lo tranquiliza al minuto. - En fin querida mía, queríamos sabes si este fin de semana nos vienes a ver? - suelta mi madre con cariño. No pensaba ir, pero dado los últimos acontecimientos, es la oportunidad perfecta para avisarles de mi traslado a Londres. Se que mi madre estará feliz por que estaré en la tierra donde ella y yo nacimos, donde esta la otra parte de nuestra familia. El que pondrá el grito en el cielo es mi padre y dios me ampare. - Si madre, mañana estaré por allá - le confirmo y ella chilla feliz. - Bien amor mio, te aml y nos vemos mañana. Besos a Antonella - suelta con amor. - Adiós madre, nos vemos - me despido con cariño y siento como le entrega el teléfono a mi padre además de decirle algunas cosas. - Bien princesa, ya tu madre me dijo que te veremos mañana. Te amo y no lo olvides nunca, soy el único hombre que te amará de forma incondicional - dice y mis ojos se cristalizan, por que tiene toda la razón. Me aguanto las ganas de llorar, me trago el nudo en mi garganta y le respondo. - Te amo y lo sé, no te preocupes. Nos vemos mañana - suelto como puedo esperando que no sospeché nada. La llamada se corta y me quedó viendo el teléfono y repitiendo en mi mente sus últimas palabras. Lo es, es el único hombre que me ama de forma incondicional y los demás...salen sobrando.
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