Mateo. Me encontraba caminando de un lado a otro frente al establecimiento del cine de mi pueblo, debajo de un árbol en medio de la calurosa tarde de Verano. Marcandole una y otra vez por teléfono a mi novia, quien por alguna razón no me estaba atendiendo a las llamadas. Habíamos quedado en que nos veríamos hoy a ésta hora frente al cine, pero ya estaba parado aquí desde hacia dos horas y ella ni siquiera me respondía a las llamadas. Me estaba enfadando, y por eso cuando vi que finalmente me había contestado, traté de controlar el tono de mi voz, soltando seriamente: - ¿Dónde te has metido, Kendra? Joder, llevo como dos horas esperándote frente al cine. - ¡Amor, lo siento mucho! En serio- escuché que me contestó al instante, del otro lado de la linea, sonaba un poco extraña-. Pero es

