Gretchen. Lo quería en mi boca y por eso me incliné hacia él involuntariamente y estaba a una pulgada de su polla cuando me detuve. Lo miré y tenía una sonrisa de complicidad en su rostro y me tranquilizó un poco. Miré de vuelta a su polla de cerca, tan cerca, tan mojada, tan olorosa y varonil. Su pene era muy grueso y largo. La cabeza era agradable y grande y brillante asomándose por su prepucio rosa. Lentamente yo cerré el espacio entre la punta de su glande y mis finos labios y le di un suave beso. - Ahí tienes, nena. Eso me hizo sonreír. Solté el beso y me alejé un poco. Había un rastro de precum que conectaba mi labio inferior con su polla haciendo referencia a no querer dejar el contacto. Puso su mano sobre mi cabeza y lentamente acarició su polla. Eso se sintió bien, me sentía

