Ludmila se miró al espejo. No tenía demasiado que decir ni mucho menos cosas que pensar, pues todo estaba centrado en un solo lugar y era el miedo latente a la reacción de sus hermanos. Sus ojos se llenaban de lágrimas de solo pensar en la reacción de Lucian. —¡Haz decepcionado a la familia!—eso sonaba como un eco en su cabeza porque sabía que era así. Un bebé fuera del matrimonio avergonzaba a su apellido y a Lucian que era el patriarca de la familia. No quería ponerse a pensar en la reacción de Leonard o de Luca, porque eso solo complicaba su nivel de estrés. Pensar en Lucían ya era suficiente. Vió como un par de lágrimas escurrían en sus mejillas y entonces llevó sus manos para limpiarlas. Llorar no solucionaba nada, solo tenía que pensar en Franco y en su posición al respecto. La i

