Sophia sintió el alma volver a su cuerpo cuando el auto de Leonardo entró en su campo de visión, había sentido un miedo atroz de que algo le hubiera pasado, también le carcomía la duda sobre si él había visto el beso que Leandro le había dado. Aún se recriminaba por su falta de compostura, ella no debió permitir ningún acercamiento entre ellos, así fuera que su amor siguiera intacto, le debía respeto a Leonardo por encima de todas las cosas, se había equivocado espantosamente. Leonardo observó a Sophia parada en las escaleras de la entrada a la casa, tenía su bolso colgado del brazo lo que le indicaba que estaba esperando por él; algo dentro de su corazón se agitó esperanzado de que aquel beso entre Leandro y ella no fuera más que la despedida, podía tolerarlo e incluso podía aceptarlo, q

