Capítulo 3: Beso

2241 Words
Narra Jane: Último año en la secundaria Joan of arc, no sabía si estar feliz o triste. —Quiero a Sam —dijo Charlotte a mi lado con un puchero. April y Sam se había ido a Pensilvania para poder estudiar en Penn State, los echábamos de menos muy a menudo pero este fin de semana habían prometido venir a vernos y pasar juntos mi cumpleaños dieciocho. Ellos no sabían nada respecto al tema de Nathan y era mejor que no lo hicieran. —Ojalá que lleguen —susurré con aburrimiento mientras miraba a nuestro profesor de cálculo medio pelón y con un bigote muy divertido. Cerré los ojos unos segundos y pude visualizar a un chico apoyado en los casillos del pasillo, tenía cabello oscuro, sus ojos cerrados y su mano cubría su boca, ese rostro alargado me era muy familiar. Sus ojos se abrieron de golpe y eran oscuros, casi negros ¿Qué estaba haciendo Dank aquí? Inmediatamente el timbre sonó y tomando mis cosas con rapidez casi volé al pasillo. Efectivamente allí estaba apoyado y en cuanto me vio me sonrió son simpatía. Me acerqué a saludarlo y besó mi mejilla rápidamente. —¿Cómo es que estás aquí? —Pregunté aun impactada de verlo después de tanto tiempo. Su cabello estaba más largo, pero por lo menos no se había dejado barba ya que parecería un vago. —Tu sabes que no puedo ver Gabe, pero si te puedo ver a ti —dijo con sonrisa triunfadora. Demonios siempre tienen una forma de ir en contra de las normas. —¿Le podrías dar esto a Gabe? —Me entregó un sobre y to lo recibí sin problemas. —Claro —asentí. —Nos vemos, tengo cosas que hacer —dijo antes de refregar su mano en mi cabeza desordenando mi cabello corto. —Adiós —dije volviendo a ordenarlo. Me quedé allí en medio del pasillo y abrí mi casillero, allí había una foto que nos habíamos tomados todos el día de mi cumpleaños diecisiete, ahora faltaba una semana para mi cumpleaños dieciocho, odiaba como tiempo pasaba tan rápido. —Jane vamos —me llamó Charlotte para ir al auto. *** Narra Gabrielle: Alex acaba de cerrar la puerta y mi corazón todavía latía con fuerza. Me senté en uno de los sillones de la sala de estar y en menos de cinco minutos entro Jane un poco aturdida. —Creí ver a Alex —susurró. —Era él —respondí y ella abrió los ojos una y otra vez. —Te dejó una carta cierto —afirmó. Asentí, le entregué el papel y también lo hizo. “Angelito, creo que extraño molestarte y también extraño el sonrojo de tu cara.                                                                                                                            -Asmodeo” Mis manos tiritaban y una lágrima de alegría cayó por mi mejilla. Ese idiota no podía escribir más y solo me dejaba con unas escasas y ridículas palabras. Rodé los ojos y una sonrisa me llenó. —Son unos idiotas —comentó Jane con una sonrisa también. —Lo son —afirmé. El silencio inundó la habitación hasta que llegó Petra moviendo la cola con mucha energía. —Mi preciosa —dijo Jane hablándole ridículamente como bebé mientras se sentaba en el suelo y acariciarla—. ¿Quién es la perrita más bonita del mundo? Si eres tú. —Hablaba mientras acariciaba el abdomen de Petra que movía la cola frenéticamente. —¿Sabes que te ves ridícula haciendo eso? —Pregunté con gracia. —Lo sé —rió. —Hay Lasaña en el horno me tengo que ir —mientras me ponía mi brazalete con la piedra angelical de color violeta con al cual invocaba a mi espada. —¿Vas a cazar? —Preguntó mientras miraba por la ventana en donde se estaba oscureciendo—. ¿Tan temprano? La lista que Rafael me había entregado estaba llena y era raro ya que supone que Lucifer estaba controlando a sus demonios, tal vez estaba muy ocupado dirigiendo una guerra hacia un enemigo invisible. —Nos vemos —le grité y salí al pasillo. Me puse mi chaqueta de cuero y una vez afuera deje estirarse a mis alas. Se sentía raras, más pesadas y menos manejables que de costumbre, sin embrago se sentían si estuvieran adormecidas algo que nunca me pasaba. Me demoré más que de costumbre pode mover bien hasta elevarme. En la lista de Rafael había algo que me inquietaba, un nido de demonios en un club nocturno de la calle Dr. Redwood, llamado “Angels and Demons” un poco irónico el nombre, pero lo interesante es que allí se encontraba uno de los demonios vetados del infierno más conocidos, Abigor una gran duque del infierno que era capaz de ver lo oculto y el futuro. Quería saber si tenía alguna información de Amon. A unos metros de la entrada escondí mis alas y caminé con la capucha puesta ya que poco a poco comenzaron a caer gotas. Por fin llueve pensé con alegría. En la entrada había dos demonios que les permitían la entrada a demonios y humanos ingenuos. Me puse en la fila y en la entrada uno de los demonio me paró. —Tú no puedes entrar —dijo con tono alto. Levanté la mirada y les deje ver mi muñeca con el brazalete celestial. —Tengo algunas regalías en este lugar —le sonreí y en sus ojos azules vi el miedo. Pasé y al instante casi me noquea el olor a cigarrillos baratos con alguna droga muy mal elaborada. Dentro la música todo volumen y la oscuridad eran gobernantes excepto solo la poca luz que emitían las luces de neón que se movía de un lado a otro, estaba lleno de gente bailando en la pista, con varios sillones encuerados en los rincones que se plagaban de demonios buscando sus presas, la barra era enorme a un lado con unos cuatro barmans que no paraban de preparar tragos, todos demonios por supuesto. Me fue imposible no encontrar con rapidez a Abigor, un afroamericano de casi dos metros solo con pantalones de cuero y unas botas que estaba muy entretenido conversando con una chica humana afroamericana de largas piernas que tenía puesto una vestido corto calipso pegado al cuerpo. A este idiota en más de una ocasión le había salvado el trasero en el mundo humano y como en mi lista solo decía investigar el lugar, eso estaba haciendo. Caminé hacia él sacándome la capucha y sonrió cuando se fijó en mí. —Miren quien vino a verme —exclamó con una gran sonrisa—. La rubia más bonita que existe. Cuando estuve lo suficientemente cerca me abrazo muy amigable y me presentó a su “amiga”. —Lily ella es Gabe —me presentó a la chica que estaba bastante drogaba ya que por sus pupilas dilatas y postura muy poco estable era obvio. –Gabe ella es Lily. —Un placer —gritó por sobre el volumen de la música Lily con una sonrisa. —Ella es un ángel, de verdad, te gustará conocerla —comentó con burla Abigor. Rodé los ojos y le dije casi gritando que también era un placer. —Abigor te vengo a cobrar un favor —le dije en el oído alto para que lo escuchara. Asintió y le dijo algo al oído a la chica antes que se fuera con una sonrisa radiante, era imposible no caer en los encantos de un demonio, ni yo me había podido resistir a morder la manzana. —Ven, vamos a un lugar más tranquilo —gritó sobre la música, me guió hacia la parte trasera del local y abrió una puerta detrás de una escalera que iba al segundo piso, pregunté por un segundo que había allí pero después no quise saber por mi bien mental. Detrás de la puerta había un pasillo de color n***o con más puertas de color rojo y me dirigió hasta la que estaba en el final. Cuando la abrió estaba todo oscuro e hizo sonar los dedos encendiendo velas por todo el lugar, había una cama en una esquina enorme con solo sabanas de color rojo, un mini bar a mi derecha, un closet en frente y un gran sillón a su lado, todo iba a juego para resaltar en las paredes de color n***o. Se sentó en el gran sillón rojo con los brazos abiertos, muy cómodo al parecer. —Toma asiento Gabe, no he tenido sexo aquí —dijo con una sonrisa. Confié en su palabra y me senté al lado de él. —¿Cuál es el favor que necesitas? —Preguntó más serio. —Necesito saber si tienes alguna información de Amon —respondí directo al grano. —Lo siento Gabe pero no te puedo dar esa información —respondió. Lo miré mal pero también comprendía que él se tenía que proteger como pudiera de los ángeles y Dios. —Bien, eso era todo, además tienes que parar de dejar entrar a humanos a este lugar está bajo vigilancia —advertí y el asintió serio. —Gabe, mantén a tu amiga cerca, todos los demonios sabemos que es la hija de Amon y ya sabrás que significa —dijo y pasaron unos segundos antes que se parara al mini bar a servirse alguna cosa—.Tú eres la única que sabe que mis dones no se extinguieron cuando me vetaron del infierno y como soy fiel a tu lealtad a pesar de ser un ángel te puedo dar información sobre el futuro. Se dio media vuelta y me hizo un gesto si quería algo a lo cual me negué, no me fiaba de lo que había en esas botellas. —En un futuro no muy lejano Dios querrá exponer a tu amiga para que atraiga a Amon, él está completamente desesperado por encontrarlos, ya sabes antes que tengan un hijo que sea más poderoso. Tienes que proteger a tu amiga ya que es una pieza fundamental en el tablero de la guerra que se aproxima y tú serás su reina, la defenderás de todo, como lo has hecho hasta ahora —dijo y me sentí intranquila, odiaba que Jane estuviera en peligro. —Gracias Abigor —le respondí con una sonrisa sincera y me puse de pie para irme. —Gabe —llamó antes de abrir la puerta y me giré a verlo—. Supe lo que pasó con Asmodeo. El aire se escapó de mis pulmones y él captó mi sorpresa pero fue interrumpida por un estruendo, no miramos alarmados y salimos a toda velocidad a club en donde estaba una chica de cabello rubio corto a un lado de la pista de baile que acaba de romper las baldosas del suelo. —Camel cálmate —ordenó Abigor con tono firme. —¿Qué está haciendo ella aquí? —chilló. Todos alrededor comenzaron a girarse a ver el espectáculo que se estaba armando. —Ella es una amiga, así que cálmate ahora. —Amenazó con el dedo el demonio a mi lado. —Esa maldita perra mató a mis hermanos hace unos días —dijo con lágrimas en los ojos—. ¿Enserio la llamas amiga? A esa puta ángel que mató a tus amigos —replicó indignada. —Tú sabes muy bien que no todos los demonios son mi amigos, además recordaras por quien ya no me dejan entrar al infierno —respondió Abigor muy enojado. —Si tú no la matas, yo lo haré —dijo y se acercó haciendo ruido con sus tacones. —Cuando quieras —le sonreí y antes de sacar mi espada celestial una figura se hizo presente en medio. —Camel detente ahora —amenazó Dank. Mis piernas tiritaron al verlo, su cabello estaba más largo y como siempre iba de n***o con una camiseta apegada al cuerpo y vaqueros. Había soñado tantas veces con esa cara y con poder verla, sin embargo estaba aquí y no era un sueño. Los ojos de Camel de un miel claro comenzaron a transformarse a rojo y antes que todos lo viéramos venir gritó prendiendo todo el lugar con fuego. Todos los demonios desaparecieron en una par de segundos llevándose a los humanos y miré frente en donde estaba Dank tomándome y apareciéndonos en un callejón. Su olor a menta me llegó de lleno y el escaso tiempo que me abrazó. En el callejón estaba todo húmedo y la lluvia caía con fuerza sobre nosotros. Antes que pudiera siquiera procesar lo que estaba pasando estampó sus labios con los míos con urgencia, los movía con desesperación ya que sabía que se tendría que ir rápidamente. Escuchamos un pequeño aclaramiento de garganta y miramos a un lado en donde estaba Lucifer con Camel inconsciente en el hombro mirándonos con una sonrisa divertida. —Hola Lucifer —saludé un poco atontada por el beso de Dank. —Hola Gabe —saludó ensanchando aún más su sonrisa—. Dios está algo ocupado pero agradezcan que soy el policía bueno, tienen cinco minutos antes que Dios se dé cuenta. Si preguntan no fui yo. —Dijo antes de desaparecer. Dank no desperdició ningún segundo y me volvió  besar desesperadamente tomándome de la cintura. No sentía nada a mí alrededor ni la lluvia, ni el ruido, ni el frío, solo era capaz de sentir los labios de Dank contra los míos.   
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