13 de Noviembre de 1993; ¡Feliz cumpleaños; Honey! Y había llegado un cumpleaños, un cumpleaños bastante especial. No como los otros, que nada tenían de especial. No recuerdo haber tenido un cumpleaños pasable desde que era pequeño, cuando mamá vivía y ella hacia los mejores pasteles para mi cumpleaños, con las velas que le pedía, y el motivo que quería. Después de que ella murió, papá ni siquiera se acordaba, y si lo hacía era nada más un ''Feliz cumpleaños, Honey. No estaré hoy en casa, le dejé tu regalo a Marta, pídeselo''. Sinceramente, cada vez que me acuerdo de eso, lo odio más y más. Ni siquiera se había tomado la molestia de buscarme. Casi cuatro años sin saber nada de él, ni él de mí. Qué clase de padre no se interesa en saber de su hijo por tanto tiempo. Se me forma un nudo en

