Valen sabía que cada palabra, cada gesto, tenía un peso especial en ese momento. Mientras conducía hacia el hospital, miró de reojo a Clara, quien sostenía a Mateo en sus brazos. El pequeño dormía tranquilo, ajeno a la tensión que envolvía a sus padres. —Clara... —dijo Valen, rompiendo el silencio que los había acompañado todo el camino. Ella levantó la vista, sus ojos mostraban una mezcla de sorpresa y cautela. —Quiero que sepas algo, y es importante que lo escuches ahora —continuó él, con la voz ligeramente quebrada—. Te amo. Te amo con todo mi ser. Daría mi vida por ti y por Mateo. Siempre lo haría. Clara lo observó, sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas. Valen notó cómo sus labios temblaban ligeramente, pero no interrumpió su silencio. Sabía que ella necesitaba escucharlo. —N

