Capítulo Sus Vidas en Juego El sonido de los monitores cardíacos llenaba la habitación del hospital, marcando un ritmo constante en el silencio tenso que envolvía a Valen. Clara seguía inconsciente, su rostro pálido y sus labios apenas moviéndose mientras respiraba. Valen no podía apartar los ojos de ella. Había estado al borde del abismo demasiadas veces en las últimas semanas, pero esto lo superaba. La puerta se abrió suavemente, y Horacio Funes, su superior, entró con una carpeta en la mano y una expresión que Valen conocía demasiado bien: era el rostro del hombre que venía a pedirle algo que lo destrozaría por dentro. —¿Cómo está? —preguntó Funes, dejando la carpeta en la mesa al lado de la cama. —Drogada, pero estable —respondió Valen, sin mirarlo. Su voz era un hilo bajo, cargad

