- Me parece buena idea Sam, pero no sé cómo ayudarte- dice Ian un poco confundido-
- Es sencillo! Tú eres capitán del ejército! Ya tengo la orden de asignación, sólo quiero que sean de confianza así que técnicamente es solo gestionar el préstamo de algunos de tus muchachos, no?- puse mi mejor cara de inocente, así como quién no quiere la cosa- ¿No? - me quedé mirándole, pues él no respondía-
- Ah! Está bien, tú ganas... Haré lo que sea posible para ayudarte- en ese instante, grité de alegría y le abracé- pero no te prometo nada Sam- dice advirtiéndome, es en vano, sé que lo conseguirá-
- Eres el mejor- digo mientras le lanzó un beso en el aire y camino hacia mi auto-
- Si claro, cuando te conviene- dice mientras sonríe... Cabe resaltar que mi amigo, aparte de ser capitán es sacerdote, así que sí, estaba hablando con él en la capilla de batallón-
- Entonces... ¿Cuándo regreso?- pregunté una vez llegué a mi destino-
- Regresa mañana a ésta hora, veré qué puedo hacer-
- Gracias Ian!- me subí a mí auto y tomé dirección a la salida, alguien toca mi ventana antes de salir, por ende, bajo el vidrio-
- Se... Señorita, podría abrir su cajuela un momento?- habló un chico de aproximadamente 18 años-
- Claro que sí- dije con mi mejor sonrisa, mientras salía del puesto de piloto para ayudarles con la inspección... Que? Tengo cosas frágiles allí-
Bajé y pude notar que el perímetro estaba rodeado de muchos soldados, demasiados soldados... Creo que demasiados es un valor muy pequeño para este caso... Bueno, regresando al tema, bajé del auto y me ubiqué a la derecha de la cajuela, el joven soldado sólo miraba sus botas- Sasha, abre la cajuela-
- Abriendo cajuela - Respondió el sistema operativo de mi auto mientras ésta se abría-
- Puede acercarse, no hay nada que no conozca de ésta cajuela, así puedo asegurarme que no se rompa nada- el chico se acercó- la bolsa negra que está acá, son unas figuras en vidrio pulido, puede revisarlas, pero por favor, tenga cuidado, son frágiles-
- ¿Qué hay en la maleta?- preguntó curioso-
- Objetos de índole personal, pero si quiere puede llamar a una chica para que pueda estar seguro del contenido-
-Una maleta con objetos personales en su auto? A éstas horas?- pregunta dudoso-
- Acabo de llegar de Londres, soy la amiga del padre Ian- ahora la que estaba confundida era yo-
- Soldado Cardona- dijo una voz a mis espaldas, no hace falta que mire atrás para saber quién es- puede dejar a la señorita en paz, le aseguro que lo único peligroso que lleva, es un spray de pimienta para ojos - dijo Ian burlándose de mí-
- Hey! Siempre funciona- dije mientras le daba un pequeño golpe en su brazo-
- Veo que mejoraste tu puño- dice mientras se acerca-
- Siempre he tenido un gran puño- dije volteando los ojos-
- Lamento no haberte informado acerca de los protocolos de seguridad- dice ayudándome a cerrar la cajuela-
- Descuida, sé la cantidad de reglas de la vida militar, no olvides que mi hermano también lo es - dije mientras observaba al muchacho con una pequeña sonrisa -
- Bueno, ya sabes, mañana aquí, puntual... Sam, de verdad puntual - dice advirtiéndome-
- Trataré de salir más temprano de la empresa para venir aquí, recuerda no decirle nada a Alejandro de que llegué, mañana iré a visitarle en la zona aérea- el se limitó a asentir, me despedí y finalmente subí a mí auto... Todo el tiempo fui observada y eso me incomoda un poco-
Luego de que salí del batallón, me fui a la empresa a adelantar trabajo y a ponerme al día con los últimos movimientos.
Después de tres horas, salí con destino a mí casa, desde que bajé del avión no he tenido tiempo de descansar... Mañana por la mañana, iré a visitar a mis padres, luego pasaré a la empresa para adelantar trabajo y finalmente ir con Ian... Quería ir a visitar a mi hermano hoy pero creo que es muy pronto, iré cuando el resto de mi equipo esté aquí.
Se preguntarán ¿Por qué si mi hermano es militar, no le pido ayuda a él? Sencillo... Él no sabe que estoy aquí, así que ni modos.