Thomas Ricci Horas antes... — ¡Mierda, Laya! Eres una zorra caliente. — digo echando la cabeza hacia atrás mientras recibo una excelente mamada matutina. Laya sin duda es una de las mujeres más calientes que han pasado por mi cama y mira que han sido tantas que ni siquiera soy capaz de contar y mucho menos recordar los nombres. ¡Pero solo ella permaneció para realmente convertirse en una buena relación s****l estable, aquella que es capaz de volverme loco con las maravillas que hace dentro del cuarto o cuando estamos en la discoteca en el área privada delante de todos. Un libertino confeso, no lo niego y todas las mujeres que se involucran conmigo, saben bien con quién están tratando, ya que nunca engañé el corazón de nadie, dejo claro que somos solo amigos con derechos y nada más. —

