Maria Eduarda Santos — Entonces señorita Santos, jamás esperé que alguien... — él comienza a hablar, pero interrumpo sus palabras por impulso. — Sr. Ricci, le pido disculpas por todo este trastorno, pero realmente necesito un empleo, por eso esperé tanto tiempo, porque realmente lo necesito y no me importó esperar bajo el sol con tal de conseguir el puesto del anuncio. — hablo demasiado rápido, justificando mis actos aunque sé que eso no cambia lo que ocurrió. — Usted sabe que ya contratamos porque fue informada por el guardia de seguridad y luego por la gerente de la discoteca. — él responde con el ceño fruncido y trago en seco, pero no estoy dispuesta a rendirme todavía porque siento que él puede conseguir algún puesto para mí. — Lo sé señor Ricci, pero aun así quería la oportunidad

