Maria Eduarda Santos Tan pronto como entro en mi apartamento veo a mis hijos ayudando a la abuela a sacar algunas cosas de varias bolsas de supermercado que están esparcidas por la sala y la cocina, me sorprende la cantidad de cosas que hay en nuestra casa. Desde alimentos y dulces para niños. ¿De dónde salió todo esto? — me pregunto parada con mis ojos recorriendo el lugar. — ¡Mamaa...! — mis niños gritan mi nombre en cuanto me ven. Salgo del trance en el que me metí cuando los veo corriendo hacia mí para abrazarme. — Qué bueno que hayas llegado. — dicen con una sonrisa alegre en el rostro. Mi corazón se calienta cada vez que llego a casa y me encuentro con mis bebés. — ¿Todo bien, mis amores? — pregunto dando un besito en la cabeza de cada uno. — Sí, mira lo que nos regalaron. —

