Ramiro. —¡Buenas tardes!. —"Es igual a como me dijiste, un maldito blanco inmundo". —"Tio basta", —la mira a Duhan cuando habla y yo a ella porque no entiendo—. "Si no quieres tender tu mano a mi compañero no lo hagas, pero no me faltes el respeto por favor". —"No te falté el respeto, pero podrían al menos respetarnos a nosotros y no solo meter blancos a la familia". —"El amor no se elige tio, tienen que entender eso". —"Y lo entiendo". —el hombre alto como Auca, un poco morrudo, pelo largo suelto y brillante hasta casi sus nalgas, una hebilla a un lado despejando el pelo de su cara de ese lado y también rapada la cabeza en la otra parte, del mismo lado en la oreja un aro colgante de un cuerno y unas plumas, y la ceja cortada, una cicatriz en la cara y mirada fría y distante, pero co

