—¿Te gustó el café? —me preguntó mientras colocaba más azúcar en mi taza. —Sí, ahí está bien —tomo un sorbo—. ¿Estuvo bien tu viaje? —Muy agotador, pero conseguí lo que necesitaba. —Había oído que estaba extinto —Sí, ese cuchillo es magnífico, me ayudará mucho al cortar cada m*****o. —Es increíble oír lo apasionada que eres con tu trabajo, aunque a veces das miedo. —Tranquilo, nunca te haría daño. —¿Aunque peleemos mucho? —Fuiste el único que se fijó en mí, aún sabiendo de mi trabajo. —Los demás eran inmaduros, solo alguien con sus cincos sentidos no perdería la oportunidad de salir con alguien como tú. —¿Alguien como yo? —Eres una mujer extrovertida, sensata y decidida en todo lo que se proponga... —¿Y mi físico? —le interrumpí ya que nunca se había expresado así de mí. —Toda

