—¿Has oído el sonido crujiente de los huesos al romperse? —pregunté a Ernesto. —Sí, lo oigo a diario, y no es algo que me entusiasme... —Eres un poco aburrido, en cambio a mí me fascina. —Siempre fuiste amante de cosas raras. —Por eso escogí esta profesión y la disfruto cada segundo. —¿No crees que deberíamos tomarnos un respiro? —Mis vacaciones son la siguiente semana, podríamos planear un viaje a... —No, me refiero a estudiar otra carrera, siento que con esta terminaré volviéndome loco. —¿Y cómo viviremos? La casa no se paga sola, y la comida... —Cariño —me toma de la mano y me la besa—, tenemos suficientes c*******s que podemos seguir vendiendo. —¿Y los estudios? ¿Cómo se pagarían? —Aún mantengo contacto con mi compañero del colegio que ahora es director en una de las escuela

