Verónica. Al llegar a Francia, bajamos del jet donde nos esperan muchos reporteros haciéndome enojar, eran tan fastidiosos que me daba ganas de dejarlos sin trabajo a todos, sin embargo, la compañía de Nick me calmaba en cierta forma, por lo que subimos al auto mientras suelto maldiciones por doquier. —Calma fiera. Menciona con diversión. Le doy una mala mirada y el se acerca a mi pasando un brazo por mis hombros, su rostro se mete en la curva de mi cuello y mi cuerpo se estremece al sentir sus labios besando esa área sensible. El auto avanza por las calles de Francia mientras ambos nos mantenemos en silencio, el frío se mueve libremente por el auto mientras yo me siento muy bien. Aún recuerdo que las veces que venía aquí, quedaba con Francesco o me iba a un club, pero ahora no me ape

