Nicolás Despierto por unos besos en mi cuello, abro los ojos topandome con los de Verónica de frente, una sonrisa se forma en mi rostro admirandola, su rostro luce ligeramente sonrojado mientras que una sonrisa adorna esos labios que me encantan, sus ojos no se separan de los míos y me veo preguntándome seriamente ¿Que me hizo esta chica? Porque definitivamente algo raro debía ser para tenerme a sus pies. Dejo un beso en sus labios mientras ella se apega a mi abrazandome. —Buenos días. —Buenos días preciosa. Musito aún boca abajo. Verónica se sube a mi espalda y se acuesta haciéndome verla con ternura, sin duda, me encantaba esta Verónica, habían momentos en los que ella dejaba su fachada, y podía verla tan clara como el agua, justo como ahora, alegre y sonriente. —¿Como dormiste?

