Capítulo 2

1371 Words
Regan. En el aeropuerto, había personas por donde sea, pero como sabía que nuestra salida había sido imprevista, no habría nadie esperándome. Un grupo de hostiles, había atacado una de nuestras bases más al norte de mi ubicación. Mi mejor amigo, Liam, estaba de Coronel en ese lugar. Nos habían separado hacia unos meses cuando nos ascendieron, y ambos habíamos estado devastados, porque desde que entramos en la milicia, estábamos en el mismo batallón. Pero después de la muerte de su padre, se concentro más, y comenzó a escalar. Yo no tenía esa ansia de subir, así que conforme me daban mis rangos, me sentía bien, demasiada responsabilidad ahí arriba. El ataque fue devastador, solo un pelotón que estaba fuera para sus rondas, logró sobrevivir, pero él no, y es por esa razón, que hicieron una extracción de emergencia. Tome mi mochila y avance hacia la salida, para poder buscar un taxi e irme a mi casa. Me detuve en seco cuando vi a mi hermano menor esperándome, con su rostro serio y las manos metidas en los bolsillos de su chaqueta. Renzo era tres años menor que yo, con 29 tenia a todo Chicago a sus pies. Pero su rostro, impasible la mayor parte del tiempo, ahora mismo, era un borrón oscuro, lleno de melancolía y tristeza. Se dio de baja del ejército cuando fue incapacitado por una metralla de bomba. Llegando a joderle la columna, que afortunadamente no le jodio la movilidad en las piernas, pero lo hizo incapaz de volver a su servicio. Veníamos de una larga estirpe de militares, mi padre, mi abuelo, y nosotros, y más familiares atrás. Era difícil tener que demostrar que valemos más que los anteriores a nosotros. Renzo me levanta la barbilla saludando. Lo estrecho en mis brazos sin importarme las muestras públicas, ambos lo necesitábamos. Yo conocí a Liam en cuanto me enliste, ambos soldados razo comenzando en un mundo desconocido. La diferencia era que yo había estado mentalizado y entrenando toda mi vida, mientras el apenas y sabía algo. Así que eso nos unió, yo le enseñaba lo que no entendía y el me ayuda con lo que no podía. Años después, cuando Renzo entro, y a mi me enviaron fuera en un pelotón diferente, Liam se encargo de ayudarlo. Era importante para ambos. **** La soledad de mi casa era tan perturbador, que mientras me miraba al espejo tratando de atarme la corbata, sentía miradas sobre mi. La maldita paranoia. —Toc toc...— mire por el espejo como Keysi entraba en un vestido n***o, lista para ir al funeral con mi hermano. Le sonreí a medias, me sentía fatal por mi amigo, me sentía fatal por su inminente boda. Y me sentía fatal por ser un imbecil y estar enamorado de la prometida de mi hermano. El diamante en su dedo resplandeció contra la luz qué atravesaba la ventana. Ella sonrió cuando se dio cuenta que miraba su anillo. —Dijo que era de tu abuela, espero que eso no te moleste— le sonreí negando. Yo, era el mayor, Roy el del medio con 30 y al final Renzo. Era mi derecho tener ese anillo, según contaba papá, pero al ser Roy el primero en casarse, era lógico que se lo darían. —No, claro que no. Te queda muy bien. Aparente una sonrisa, pero me tensé cuando sus manos se acercaron a mi corbata y comenzó a anudarla, tragué grueso mientras sus manos acariciaba mi pecho cuando hacía un movimiento. Cuando terminó, me palmea el pecho y se alzó sobre sus tacones y me beso la mejilla. –Lamento mucho lo que paso con Liam, Regan— Si, mis padres tuvieron algo con los nombres. Le sonreí. Tenerla cerca me apaciguaba un poco la tempestad que era mi cabeza en estos momentos. —Vamos, debemos de irnos— le rodee los hombros y la guíe hacia afuera. ***** El sol estaba en lo alto, pero la sombra del gran roble sobre nosotros, nos daba la sombra necesaria y la frescura para pasar todo esto. Su ataúd estaba ahí, rodeado de flores, y con la bandera sobre el. Un soldado, después de toda la ceremonia militar, dobló la bandera y se la entrego a la familia. Una soldado lo recibió, lo deduje por su traje de gala. En todo los años que conocí a Liam, jamás me hablo de su familia, era muy reservado al respecto, se debió más a la muerte de su padre. No sabía que había más militares en su familia. Finalmente, unos minutos después, y palabras de su familia, su ataúd bajo, y su eterno descanso llegó. Mi madre, del brazo de Renzo, se acerco a la familia, Roy y yo íbamos justo detrás. Keysi trastabilló y aferre mi mano a su cintura evitando que cayera, Roy miro hacia atrás y regresó. —Lo siento, no me di cuenta que te quedaste atrás— le murmuró, con el ceño fruncido mientras ella se aferraba a su brazo. Keysi arrugo la cara ante la rudeza de sus palabras, y yo apreté la mandíbula molesto. –Lo siento, son los tacones...— habló bajo ella mientras comenzábamos a caminar nuevamente. –Te dije que no te los pusieras— la reprendio, Keysi se quedó en silencio y lo siguió. Mi enojo podía verse a kilómetros, lo supe porque Renzo me frunció el ceño preguntando que pasaba. Negué, no estaba para discusiones. Mi mirada fue a parar a la misma mujer que recibió la bandera. La mujer del aeropuerto. Me detuve en seco cuando ellas miraron hacia nosotros. Esos malditos ojos. Mi madre dio sus condolencias al igual que Renzo. —Gibson. —Andrews. Alce las cejas mientras Roy y ella se miraban fulminante. Mamá y Keysi se van junto a la madre de Liam. Mis hermanos y yo nos quedamos con ella. —¿Ustedes se conocen?— pregunta Renzo. Ella se alisa su uniforme y carraspea. —No. —Si. Con la cara arrugada llena de confusión, miro a Renzo, quien solo se encoje de hombros. —Estuvimos en algunas misiones— murmura ella. Estiro mi mano. —Soy Regan, su hermano— Señalo a Renzo, —Y ese es Renzo— Ella toma mi mano. —Leyla. Supongo que tu eras el... amigo de Liam— murmura con la voz apretada, asiento solemne. —Lo lamento— ella suspira y suelta mi mano. —Gracias, pero sinceramente, esto no estaría pasando si no fuera por mi madre. El no quería un puto funeral, mucho menos con un maldito ataúd vacío— gruñó, la rabia haciendo que sus mejillas se enrojecieran. Pestañeaba despacio, como si estuviera adormilada. —Estoy seguro de que no— metí mi mano en mi bolsillo, sacando la sortija qué Liam me dio cuando se fue. –Esto me lo dio la última vez que lo vi— Su mano temblo cuando la extendió hacia mi y puse la sortija en ella. —Era de nuestro padre— soltó una carcajada seca, negando. —El bastardo me la robo, y dijo que solo me la regresaría con su cadáver. Maldito infeliz— su voz se ahogo y respiro hondo aguantando las lágrimas. Carraspea y asiente hacia mi. —Gracias, por devolverla. Asiento. Sinceramente, creí que era suya, porque la llevaba colgada de su cadena siempre, no fue hasta que partió qué me dijo lo que quería que hiciera con ella. —Devuelvesela a ella, ella sabrá qué hacer con esto. Y lo harás, el día que yo ya no esté, hermano— me palmeo el hombro y se dio la vuelta para irse. Fue nuestra última conversación. Ahora sé, que ella era su hermana. Y era preciosa, su cabello rubio iba en un pulcro moño en el bajo de su nuca, sus ojos azules brillaban por las lágrimas derramadas y estaban enrojecidos, tenía curvas, y el entrenamiento las resaltaba más. Era una versión de Liam, pero mejor. Keysi se acercó a nosotros. —Hola, soy Keysi, la prometida de Roy— extendió su mano hacia Leyla. Ella soltó una suave risa y acepto su mano. —Un gusto, soy su ex- prometida— le sonrió de lado. ¿Que mierda??
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD