Capítulo 12

3957 Words
Capítulo 11   Ha pasado una semana, Minnie sigue sin hablarme. Creí que sería incómodo ya no ser amigos, que me sentiría solo o triste ¡Pero me equivoqué! La verdad es que esta semana ha estado bien, he podido estar con mis amigos y con Blair. Todos los recreos gastados en jugar soccer, en las tardes me he conectado a internet para jugar en línea con Tyler y Louis, y hablar con Blair por Messenger ¡Ha sido una excelente semana! Incluso fui al cine con Blair el viernes y el sábado fui a las jaulas de bateo con Tyler y en la noche al minigolf con todos mis amigos. Realmente no he extrañado a Minnie ¡Y al parecer ella tampoco me extraña! Anda a todos lados con Abby y Rachel, siempre anda de la mano con Joseph ¡Y hablan en susurros! No es que me fije en ellos, pero a veces los he captado susurrándose cosas y riendo. Supongo que todo está bien, no necesitamos de la compañía del otro, ya no, ahora somos dos individuos en lugar de una dupla… ¡Y eso está bien!   — Hay que ir el viernes al “Space Laser” — sugiere Louis, maniobrando con la pelota — Va a haber dos por uno en helados, y hace mucho que no jugamos a la guerra laser…   — Sí… — contesto, sosteniendo mi guitarra — Podría ser…   — ¿Qué tocas? — pregunta Tyler, deteniendo la pelota con su pecho — Estás desperdiciando tu recreo en esa cosa   — Es una guitarra — ruedo los ojos, toco las cuerdas — Es para el día de “Mostrar y Compartir” — les recuerdo — No tengo nada mejor que presentar y voy a honrar a todo el salón compartiéndoles mi talento…   — Igual estás desperdiciando tu recreo en eso — Tyler me quita la guitarra — Deberías de jugar en lugar de tocar música   — ¡Dame eso! — le arrebato mi guitarra — No la toques…   — Que nenita…   — ¿Sigues yendo a tus clases de música? Pregunta Francis, asiento.   —  Pensé que ya no irías Dice Louis.   — ¿Por qué no?   — Porque estás peleado con la fea de Minerva — contesta Tyler — Y supusimos que no te la querrías encontrar ahí   — Pues no… sigo yendo… Ruedo los ojos.   — Pero ahora va a clases de canto… — me giro, Blair está detrás de mí — Hola chicos…   — Hola… — sonrío, ella se sienta a mi lado y me toma de la mano — Hola chicas…   — Hola Saluda Tiffany, acomodándose las coletas.   — Mis uñas se ensuciaron… Se queja Holly, mirándose las manos.   — ¿Te pasaste a clases de canto? — pregunta Louis, asiento — ¿Y el piano?   — Ummm… ¿Qué más me pueden enseñar? — me encojo de hombros — Es decir, no es la sinfónica juvenil ni un conservatorio, es una pequeña academia de música en el centro comunitario — dejo a un lado mi guitarra — Y ya te toco Mozart con los ojos cerrados   — Daniel es muy talentoso — Blair apoya la cabeza en mi hombro, sonrío — Deberías de cantar en el concurso de talentos…   — Debería… — me encojo de hombros — Creo que lo haré…   — Sí, y estaremos alentándote Asegura Francis.   — Y cuando seas rico y famoso nos llevas en tu yate al Caribe Suelta Holly, riendo.   — ¿Y lo de subir videos a youtube? Pregunta Louis.   — Me he filmado un par de veces cantando… pero aún no me decido por cual subir…   — Sube ambos Tyler niega con la cabeza como si yo hubiera dicho algo absurdo.   — Sí… — tomo mi guitarra — Para qué desperdiciar mi talento…   — “Dos y dos son cuatro, cuatro y dos son seis” — me giro, es Minnie saltando la cuerda con sus amigas — “Brinca la tablita, yo ya la brinqué…”   — Se ve divertido… Susurra Blair, algunos alumnos se aglomeran alrededor de las locas de la cuerda.   — Preguntémosles si podemos jugar con ellas… Tiffany intenta levantarse, pero Blair la detiene, Minnie comienza a hacer piruetas.   — No… — sonríe — Ya somos tres, no se puede saltar la cuerda con más de tres personas… — Tiffany asiente — Mañana hay que traer nuestra propia cuerda…   — ¡Wow Minnie! — grita alguien — ¡Eso fue genial!   — Mejor dos… — Blair vuelve a apoyar la cabeza en mi hombro — Así se verá más impresionante… Me giro a ver a Minnie, ahora ella sostiene la cuerda junto con Abby. Sonrío, al menos está bien, pensé que sufriría sin mi presencia, creo que no somos tan importantes el uno para el otro como pensé… siento un tirón en mi manga…   — ¿Eh…?   — Préstame atención Blair me mira con el entrecejo fruncido.   — Lo siento…   — Siguen peleados ¿Verdad? Pregunta Holly.   — Ella dijo que ya no quiere ser amiga de Daniel — contesta Blair con rapidez — ¿Pero a quién le importa su amistad? — todos sueltan una carcajada — ¿Verdad Daniel? Me quedo viendo a Blair, asiento. No es que no me importe la amistad de Minnie, pero ella ya hizo su elección, no somos amigos, ya no más. No puedo negar que el primer día me dolió un poco, pero ahora ya no, todo está bien en el universo… El día en la escuela acaba ¡Al fin! Quiero ya llegar a casa para poder jugar Gunbound, soy cetro con rubí ¡Soy lo máximo! Y no llevo mucho tiempo jugando, apenas un par de meses ¡Pero es que es adictivo! Mamá a veces se queja porque dice que estoy pegado al a computadora todo el tiempo, yo me defiendo diciéndole que la culpa no es mía sino de… Minnie… ella fue la que me convenció de jugarlo. En fin, Tyler es “Hacha” y está decidido a superarme ¡Iluso! Soy lo máximo, lo mejor de lo mejor, mis puntuaciones son excelentes, jamás podrá ganarme… aprieto los puños… Solo hay una persona que me pisa los talones en ese juego… y es Joseph Lawrence. Desde que tengo cuatro años, Joseph Lawrence me imita en todo lo que hago. Desde jugar soccer a tocar música, la ropa que uso, las películas que veo, los libros que leo, incluso mis pasatiempos como los videojuegos ¡Siempre está en todo lo que yo hago! En todos lados, es como un parásito. Lentamente va acercándose a mí e intenta superarme ¡Es el segundo con mejores notas del salón! Yo soy el mejor porque soy bárbaro, pero hasta en eso intenta igualarme. Nunca lo logra, no ha podido superarme o reemplazarme en nada… salvo quizá ahora…   — ¡Wiii! — Minnie suelta una carcajada, Joseph la tiene sobre su espalda y la está haciendo girar — ¡Más rápido! Ruedo los ojos, ella nunca dejará de ser infantil… pero al menos ya no es mi problema ni mi vergüenza. Creo que eso es una de las cosas que buenas que saco de todo esto, ya no más bochornos por culpa de Minnie ¡Te la puedes quedar Joe! Es lo único que te voy a permitir. Subimos en el autobús. Me dejo caer sobre mi asiento habitual, a veces me siento en él y otras veces Minnie y Joseph, lo normal es que nos apresuremos para ocuparlo primero. Es el cuarto asiento de la fila izquierda, nos gusta ese asiento porque no está ni muy al fondo ni muy cerca del conductor. Minnie siempre se sienta al lado de la ventana porque le gusta ver las calles pasar, yo siempre me siento al lado del pasillo porque Minnie no me dejaba sentarme al lado de la ventana, si lo hiciera no podría sostener mi brazo izquierdo… Suelto un suspiro, ya ha pasado una semana desde que dejamos de hablarnos. No la extraño, no me hace falta y no creo necesitarla. Como dije, pensé que el golpe sería violento, pero no ha sido así. Miro por la ventana, las calles se quedan atrás. Miro hacia adelante, a varios asientos delante está ella con Joseph, están hablando en susurros como siempre. Es más que obvio que yo tampoco le soy de mucha falta, tampoco me necesita. Supongo que no somos tan importantes como creíamos… Bajo del autobús, los nuevos amigos se van de la mano, Minnie nunca tomó mi mano. Miro mi brazo izquierdo, se siente ligero… Entro en casa, mamá está en la cocina cantando con Henry, ruedo los ojos. Subo las escaleras, me siento pesado, creo que comí mucho en la escuela. Lanzo mi mochila a la cama y me recuesto en ella, no me apetece encender la computadora para jugar, tampoco quiero ver televisión. Miro el techo, me aburro…   — Hola… — miro la puerta, es Harry — Te compré esto en la gasolinera…   — Gracias… — miro los chocolates, son mis favoritos — Déjalos en la mesa…   — Que milagro que no estás jugando… — miro a Harry, ha tomado la tarjeta rota de Minnie — Daniel…   — Sí… — tomo los pedazos y los guardo en mi cajón — Es que no me siento con ánimos…   — ¿Por qué? Pregunta.   — No sé, tengo pereza… — me vuelvo a recostar en la cama — Fue un largo día en la escuela…   — Ummm…   — ¿Quieres jugar Street Fighter?   — ¿Cómo en los viejos tiempos? Suelto una risita.   — ¿Cuáles viejos tiempos? — le miro — Jamás hemos jugado juntos, siempre he jugado Street Fighter con…   — ¿Siguen sin hablarse…? Miro el techo.   — Ella no me quiere hablar… yo intenté hacerlo… — cierro los ojos — Ella solo me ignoró… y yo no voy a rogarle por atención…   — Bueno… — Harry se sienta en el borde de la cama — Debes de entender que ella realmente se sintió triste…   — Lo sé… de verdad… ¡Lo sé! — le miro — Pero intenté disculparme, le hice una tonta tarjeta e intenté hablarle — me cruzo de brazos — Pero no me quiso escuchar y rompió mi tarjeta, yo no pienso seguir intentándolo   — ¿No la extrañas?   — No — ruedo los ojos — Tengo solo diez años, tengo una vida entera para hacer más amigos, tengo toda una vida para encontrar a otra lunática obsesionada con el rosado y mi brazo izquierdo — frunzo el entrecejo — Además, Conejo también ya me superó, tiene un nuevo amigo…   — Joseph — asiento — Sí, Esmeralda dice que Minnie solo habla de él — ruedo los ojos — Hablan por horas en las noches a través del Messenger…   — Genial… — alzo los pulgares, vuelvo a rodar los ojos — Entonces todo bien, ella tiene a ese idiota y yo a mis amigos ¡Además tengo novia! — golpeo el colchón con mi puño — ¿Quieres jugar Street Fighter o no?   — Solo unas cuantas partidas, tengo tarea…   — Sí, como sea…     Una semana más acaba de pasar, debería de estudiar para el examen de matemáticas, pero no lo haré. El aburrimiento se está apoderando de mí ¡No me deja hacer nada! lo cual es irónico. Debería de hacer algo para combatir el aburrimiento, tal vez salir con mis amigos o con Blair, pero no lo hago, de repente se me ha ido todo ánimo ¡Ni siquiera quiero jugar videojuegos! Es que no hay con quien… Henry es muy pequeño para ser un reto y Harry es muy grande como para gastar su tiempo ¡Además ahora trabaja en McDonald’s! Simplemente no hay nadie… Me levanto de la cama, camino hacia la ventana. Es un sábado algo nublado, estamos octubre y es normal, supongo, es otoño. Miro mi televisor apagado, debería de encenderlo y ver caricaturas hasta hartarme, al fin de cuentas hoy es sábado de caricaturas y pizza. Suelto un suspiro, obviamente no habrá sábado de caricaturas y pizza ¡Y no me importa! Aunque… quizá eso logre combatir mi aburrimiento…   — ¿Hijo…? — mamá le da unos golpecitos a la puerta — ¿Quieres ir al parque con Henry?   — ¿Parque? — la miro — No tengo ganas…   — Te hará bien salir… — sugiere, me encojo de hombros — Ya son las dos de la tarde y no has salido de tu habitación ni para comer…   — Es que no me apetece…   — Ay… hijito… — mamá se sienta a mi lado — Tal vez, si hablaras con Minnie…   — ¡Esto no tiene nada que ver con Conejo! — protesto, mamá me mira apenada — Solo no tengo ganas de nada…   — Daniel… — miro a mi madre, ella acaricia mi rostro — Deberías intentar hablar con ella de nuevo, te aseguro que ella también te extraña…   — ¡Lo dudo! — suelto una risita sarcástica — Ella ya tiene un nuevo mejor amigo, Esmeralda se lo dijo a Harry… — suelto un suspiro — Y no extraño a Conejo…   — No creo que Minnie te haya reemplazado, eres su mejor amigo…   — Ya no más — me cruzo de brazos — Y no creas que me importa — frunzo el entrecejo — No me interesa, ella puede hacer lo que le plazca, es insignificante para mí… — miro al techo — No la extraño…   — Daniel…   — Sí quiero ir al parque… — me levanto de la cama — Iré por mi bicicleta…   — Bien… — mamá sonríe — Es bueno que te distraigas…   — Sí… — tomo mi teléfono, no tengo ni un solo mensaje de texto — Como sea… El viaje al parque es corto, son un par de cuadras nada más… pero se me ha hecho eterno ¡Quiero regresar a mi casa! Odio el parque, es tan ruidoso y sucio, pero en fin… no puedo hacer mucho ahora que estoy fuera de casa. Tal vez debería de intentar relajarme y divertirme, subir con Henry a las resbaladeras, los niños de diez años aún jugamos en las resbaladeras ¡¿Cierto?! ¿A quién intento engañar? Detesto esto, ni siquiera me parece entretenida la idea de jugar en el área de juegos del parque ¡Esto es absurdo! ¿Por qué rayos no logro sentir nada? Sí me gusta el parque, vengo cada cierto tiempo a columpiarme o deslizarme en los toboganes ¡¿Qué lo hace distinto?!   — ¡Ya llegamos! Grita Henry, corriendo hacia la arena. Suelto un suspiro ¿Por qué me cuestiono tanto? Es distinto porque Minnie no está aquí… ¡No! ¡Yo no la extraño! No tiene nada que ver con ella, decir que mi aburrimiento tiene que ver con ella es admitir que la extraño y yo no la extraño ¡No lo hago! ¡Pamplinas! Podría ir a casa de Tyler más tarde o llamarlo para que se conecte a jugar Gunbound. No necesito a Minnie, no la extraño para nada.   — Daniel — me giro a ver a mi madre — Ve a comprarle un algodón de azúcar a tu hermano…   — ¿Qué…? Tomo el billete de mi madre.   — También cómprate algo…   — Aish… — ruedo los ojos — De acuerdo… Tomo mi bicicleta y la monto. Solo hay un puesto de algodón de azúcar en todo el parque, hace enormes bolas rosas, Minnie solía comprarse uno cada vez que venía al parque ¡Ya basta Daniel! Tú no extrañas a Minerva ¡Repítelo! No la extraño, no la necesito ¡Es insignificante para mí! Es solo una sombra en mi pasado, alguien que una vez fue mi amiga ¡Pero ya no más! Ella no me quiso escuchar cuando me quise disculpar y quiso seguir enojada conmigo ¡Bien! No le rogaré, ni que fuera una deidad para andar rogándole. Llego al puesto de algodón de azúcar, el señor que atiende me conoce desde los cuatro años, siempre me hace mi algodón en forma de algún pokémon. Suelto un suspiro, no tengo ni idea de cómo haré para conducir mi bicicleta de regreso sosteniendo dos algodones de azúcar. Me formo en la fila, hay unas cuantas personas en ella, es sábado y el parque está lleno de personas. Ruedo los ojos, hay una niña que está pidiendo una mariposa rosada ¡Típico de Minnie! Espera… ¡¿Está aquí?!   — Gracias Gary… Ella sonríe, entregándole el billete.   — De nada Minerva El hombre se quita el sombrero, Minnie solo sonríe ¿Qué hace ella sola aquí? Me giro a todos lados, no creo que haya venido con Esmeralda ¡Se fue a una cita con Harry! El cuatro ojos idiota tampoco está cerca ¿Por qué está sola? Ella detesta salir sola ¡Ella no sale de su casa sin permiso! Calma Daniel, no te debe de importar lo que Minerva hace aquí, ella ya no es tu asunto ¡Tú ya no eres su asunto! No debo de interesarme en lo que ella hace, no debo de pensar en ella ¡Porque no me importa! Ella siempre ha sido un lastre para mí, siempre ha sido un parasito para mí ¡No la quiero cerca de nuevo! Me gusta mi libertad. Debo de dejar de pensar en ella, debo de dejar de sentirme aburrido sin ella ¡Debo de encontrar la forma de disfrutar de mi libertad sin ella! ¡O no sería libertad! Este es definitivamente el peor sábado de pizza y caricaturas… Solo debo de darme media vuelta y seguir en la fila… Minnie pasa por mi lado… no me mira… ¡¿Por qué?! ¡¿Por qué me ignora?! ¡¿Tanto me odia ahora?! ¡¿Tan fuerte fue lo que hice para merecer su desprecio?! ¡No tiene sentido! Ella debería de estar queriendo que las cosas sean como antes, ella debería de estar suplicando por abrazarme ¡No al revés! Bueno… no es que quiera que me abrace ¡Pero cualquier cosa menos que me ignore! Su indiferencia me desconcierta ¡Ella está tan feliz y tranquila! ¡En el parque! ¡Comprando algodón de azúcar en forma de mariposa! ¡¿Por qué no me extraña?! Yo estoy secándome en aburrimiento y ella está normal ¡Normal! Ojalá pudiera regresar en el tiempo y evitar faltar a mi promesa…   — ¿Daniel…? Me giro a ver a Gary.   — Rayos… Me doy media vuelta, comienzo a correr ¡¿Por qué está tan contenta?! ¡La detesto! ¡Ella debería de extrañarme! ¡Ella debería de sentirse triste sin mí! ¡Yo no tengo porque estar corriendo hacia ella! Yo no debería de…   — ¡Ay! Caigo al suelo, he chocado con algo duro.   — Lo siento… — Minnie mira su algodón de azúcar en el suelo, luego me mira — Conejo…   — Ten más cuidado… — levanta el algodón de azúcar y lo deposita en un contenedor de basura — Me has hecho desperdiciar dinero…   — Me estás hablando… — sonrío — Conejo…   — ¡Minnie! ¡Mierda! ¡Ya decía yo en qué bendito momento aparecía este idiota!   — ¡Espera! — sostengo el brazo de Minnie, esta solo me mira con el entrecejo fruncido — Quiero hablar contigo…   — Daniel… — Joseph se nos acerca — Minnie… ven, ya están instalando el picnic y…   — ¡Tú cállate idiota! Protesto, apretando el brazo de Minnie.   — ¡Daniel! — Minnie me fulmina con la mirada — ¡¿Qué te sucede?!   — Conejo…   — Suéltame… — me pide, no obedezco — Vámonos Joe, quiero probar la tarta de manzanas de tu madre…   — Suéltala Daniel… Me ordena Joseph.                                                                                                                   — No… — intento jalar a Minnie, ella se resiste — ¡Tú odias la tarta de manzana!   — ¡Daniel! Minnie me intenta empujar.   — ¡Solo quiero hablar contigo!   — ¡Yo no! — la suelto, ella se tambalea hacia atrás — No quiero… — baja la mirada — Vámonos Joe…   — Sí… — Joseph me mira, sonríe — Mejor amiga…   — ¡Ella no es tu mejor amiga! Lo empujo.   — ¡Daniel!  Grita Minnie.   — ¡¿Qué te sucede?! Protesta Joseph desde el suelo.   — ¡Minnie es mi mejor amiga! — grito, empujándolo de nuevo — ¡Mía! ¡No tuya! — tomo a Minnie del brazo, ella me mira con los ojos llorosos — Solo quiero hablar contigo… — siento una presión en el pecho, los ojos me escocen — ¡Solo quiero hablar contigo…!   — Yo no… Vuelve a decir ella, separándose de mí y ayudando a Joseph.   — ¡Bien! — aprieto los puños — ¡No me importa! Me doy media vuelta y tomo mi bicicleta, no me monto. Arrastro mi bicicleta hasta la zona de juegos, mi mamá me preguntará por los algodones ¿Qué le diré? ¿Qué no pude comprar nada por pelearme con un niño de diez años que se quiere robar a mi mejor amiga? ¿Qué la verdad es que extraño mucho a Minerva? ¿Qué en realidad quisiera nunca haber faltado a mi promesa? La verdad… quiero a mi conejo de vuelta…   — ¡Daniel! Miro a mi madre, me seco las lágrimas.   — No pude… comprar el algodón de azúcar… Le devuelvo el billete.   — Hijo… Mamá me mira con preocupación.   — Mamá…   — ¿Qué pasó?   — ¿Podemos volver a casa? Mamá no dice nada más, llama a Henry y juntos regresamos a casa. No quiero estar ni un minuto más afuera, no quiero, quiero volver a la comodidad de mi casa y encerrarme a jugar. Esto es demasiado para un niño de diez años, no debería de sentirme así de mal…   — Daniel… Ignoro a mi madre, no quiero hablar. Subo las escaleras hasta mi habitación, la cabeza me duele a más no poder. Me dejo caer sobre mi cama, los oídos me zumban, definitivamente me va a dar un resfriado. Los ojos comienzan a escocerme, estoy llorando ¡¿Por qué?! ¡¿Por qué soy yo el que se siente así?! Ella es la que está obsesionada conmigo, ella debería de estar llorando, extrañándome ¡Pero está con Joseph! ¡Me reemplazó! ¿Qué pasó con todas las promesas que hicimos acerca de no dejar de ser mejores amigos nunca? Y ahora estoy aquí, en un sábado de pizza y caricaturas, mirando el techo…   — Mierda… — tomo mi guitarra y enciendo la cámara — Me llamo Daniel Knight… — miro fijamente la cámara — Esto es algo que escribí… Comienzo a tocar los acordes, es la canción que estaba practicando en el recreo, una pequeña melodía repetitiva, nada elaborada. Trago saliva, comienzo a cantar. Es el poema del broche de conejo que escribí, ese poema que Minnie no quiso leer. No me siento nada bien la verdad, la extraño mucho. Quiero recuperar a mi mejor amiga, pero ella parece que no me quiere recuperar, porque más bien yo soy insignificante para ella “Cada vez, cada vez que veo ese adorno sobre tus cabellos” Me creí suficiente como para extrañarla, pero al parecer no soy lo suficiente para que ella me extrañe “Sé que estarás junto a mí para reír…” ¿Ahora qué hago? ¿Cómo puedo recuperarla? ¿Qué debo de hacer para recuperarla? “Por siempre, siempre, juntos, siempre seremos… los mejores amigos”. Dejo a un lado la guitarra, me levanto y apago la cámara.   — Daniel… Mamá entra en mi habitación.   — ¡¿Por qué Minnie ya no quiere ser mi amiga?! Mamá me abraza, comienzo a llorar…
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD