Mientras observaba con desasosiego el acantilado más alto del bosque Karim, Scott sentía cómo la ausencia le desgarraba el pecho. Treinta y dos días habían pasado desde que la cachorra había sido arrebatada de su lado. La imaginaba con el vientre hinchado, llevando dentro de sí la unión sagrada que los conectaba. Hundió las garras de sus pies en la vasta tierra que había peinado y devastado en los últimos días. Viejos recuerdos comenzaron a apoderarse de su mente. Flashback —¿Qué tanto escribes, Bastián? —preguntó Scott al encontrarlo en la biblioteca de la antigua mansión. Pluma y pergamino en mano, los papeles arrugados y a medio escribir estaban esparcidos por el escritorio. Era evidente: Bastián estaba enamorado. —Es una carta para la princesa del Clan del Cuervo. Me fascinaría casa

