Emma.-
Janine ha estado hablándome por más de dos horas, quisiera poder decir que soy una buena instructora y que he podido ayudarla con sus dudas, pero estaría mintiendo, he estado ignorándola todo el rato, aun cuando intento concentrarme nada me permite centrarme totalmente, mi mente no para de pensar en Jayden… es raro como te adaptas a pensar en alguien que solo has visto una vez, sin mencionar que la primera impresión no fue del todo favorable, pero pese a todo este tipo de percances, pude acercarme a él, me hice creer a mí misma que aquello había sido por educación, amabilidad o quizás cortesía, pero la verdad es que algo de mi quería ir tras él y saber que había sucedido minutos atrás, que había sido esa extraña sensación en mi pecho, si podría sentirla nuevamente o solo se trató de una pequeña ráfaga de nervios que arropo mis sentidos, pero no… al acercarme a él pude sentirlo con mucha más intensidad, aquello no se trata de algo casual, era algo que me hacía sentir bien, cómoda conmigo misma, quizás podamos ser amigos o… quizás no. No sé qué es lo que sucede con Jayden Walker, quien es realmente o como se conduce, pero hay algo muy dentro de mí que me impulsa a saberlo.
— ¡EMMA! — La voz de Janine resonó en mis odios, haciéndome entrar en razón
— ¿Eh? — Seguía confundida, no podía creer que aquello me tenía tan absorta que me hacía olvidar completamente a que he venido realmente a este lugar, no era precisamente por esos ojos soñadores, esa sonrisa deslumbrante, ese humor tan autentico, con una esencia única. Demonios Emma, para ya. — Lo siento Janine… es solo… estoy pensando en algo es todo.
— ¿Estas bien? — mostro una mueca de confusión
— Estoy bien Janine — espete con confianza — ¿De que hablábamos?
— No es importante ahora Emma, sé que estas un poco indispuesta y lo entiendo — Me mostro una sonrisa cargada de comprensión — Sí necesitas ayuda ¡cuentas conmigo!
— No es nada personal… yo, yo estoy bien. Es solo qué estoy algo confundida, siento algo que no había vivido antes y supone ser algo extraño para mí Janine — Había estado tan centrada en mis pensamientos que no note que lo que decía la había dejado totalmente descolocada, su cara mostraba estupefacción — Lo siento, sé que no tiene sentido lo que digo, ni yo misma soy capaz de entender que sucede, dudo que tú puedas hacerlo.
— Y es ahí donde te equivocas mi querida Emma — Hablo de forma efusiva
— ¿A qué te refieres con eso? — Brame con total confusión.
— Mi cara de estupefacción no es precisamente por lo que piensas, se perfectamente que es lo que te sucede solo que me extraña que el tonto no sea solo el único en sentirlo — respondió con total confianza
— ¿Ah sí? ¿de qué hablas? ¿Y qué es lo que me sucede según tú?
— Lo mismo que le sucede a Jayden — No necesitaba que dijese mucho más para quedar totalmente en ascuas ¿Cómo supo que se trataba de él? Aquello me apena, pero necesito saberlo
— ¿Cómo sabes que se trata de Jayden?
Se encogió de hombros diciendo
— Intuición
— Al grano Jan — Dije aquello con tanta exasperación y desesperación que yo misma cuestione lo que me sucedía — Lo siento Janine, solo intento… entender.
— Me parece tan gracioso lo que les sucede a ambos, es muy irónico. — Bramo mostrando una sonrisa divertida
— ¿Qué intentas decir cuando haces alusión a la palabras “ambos”? — Espete con insistencia
— ¿Qué no es obvio Emma?
— ¿Qué es lo obvio Janine?
— Te gusta Jayden ¿Qué no lo ves?
— ¿Qué? No… creo que sabría si me gusta ¿no crees?
— Jayden esta exactamente igual que tú. — dijo con diversión
— ¿A qué te refieres?
— Le gustas, la diferencia es que él acaba de admitirlo y tú solo no lo entiendes.
Espera ¿qué?
— Yo… ¿le gusto? — No sé exactamente que sentí al escuchar aquello, me debatía entre estar meramente apacible y tranquila, o emocionarme
— ¿Qué no es obvio? Y lo que te sucede a ti es exactamente lo mismo — sonrió con diversión una vez más — nunca imagine que Jay se enamoraría de esa forma y que una chica como tú tan feliz llegase a gustarle un chico tan infeliz como ese, me parece algo muy divertido y extraño
— Estoy tan confundida
— ¿Por qué? Eres una chica y el un chico, se llama ciclo Emma
— No me refería a eso exactamente, si no a como está sucediendo todo, yo… acabo de conocerlo y es como si quisiera estar junto a él por mucho tiempo, es extraño…
— Coincido contigo, Jayden nunca había sido tan… normal.
— ¿Por qué dices cosas como esas? Es una persona increíble…
— ¿Ves? A eso me refiero exactamente. Nunca ha sido amigable con nadie, ni siquiera con nosotros que somos su familia, ni con Sam que ha sido como su hermano por años, él solo… se aleja de toda la humanidad en general y se con certeza que es por ti, me costó entenderlo y aceptarlo, pero creo que esa cosa del “click” si existe.
— ¿Click? ¿de qué hablas Janine? Me estas confundiendo mucho más que hace unos minutos.
— ¿Cómo que no sabes que es un click? ¿No has visto hotel Transylvania?
— ¿Perdona? ¿Es una especie de serie o algo así?
— Vale vale, olvidaba que no todas las personas de mi edad siguen las caricaturas — se levantó para mostrar mucho más drama y exageración — Dice la vieja historia que el “click” es aquello que te sucede cuando realmente has coincidido con tu otra mitad, no es entendible lo que sientes, dicen que solo puedes sentir que tu mundo gira entorno a la persona frente a ti, incluso tus ojos emiten un brillo que demuestra cómo has coincidido con tu ser. Dicen qué, solo se puede hacer click una vez en la vida. Quizás Jayden es tu click y viceversa — Cayo de forma exagerada en uno de los pufs de la habitación — Todo es tan romántico
— ¿Es una caricatura Janine? ¿Qué edad tienes? ¿8 años? — Espete con frustración
— Hey — espeto ofendida — deja de juzgarme, tu súper amor ve películas de zombies y él te gusta ¿Qué hay de malo con las caricaturas? Son tiernas y para nada sangrientas.
— No es mi súper amor — dije exasperada — Pero… ¿le gustan los zombies? — y ahí está, esa parte irracional de mí que me hace cuestionarme a mí misma lo que digo y hago.
— ¡Le fascinan! Es como un rarito.
— Oye, no lo llames de ese modo — brame en defensa
— Mira nada más Emma, hace unos minutos estabas confundida y ahora estas defendiéndolo, vaya ironía— puso su mano de forma exagerada en su pecho — Pensé que estarías de mi lado amiga.
— No te dejare ofenderlo sin la oportunidad de rebatir, es una persona maravillosa ¡te ha deseado cosas buenas! Debes dar de aquello que recibes — Es lo que siempre me digo a mi misma “da de aquello que recibes” más si es algo bueno para ti y Jayden es… grandioso.
Jan comenzó a reír a carcajadas, poniendo sus manos en su abdomen, hiperventilando ¿Qué es tan gracioso?
— “Debes dar de aquello que recibes” — imito mi voz entre risas — Lo siento Emma, es solo que justamente eso es nada para lo que recibo a diario de su parte
— ¿Por qué siempre supones que será malo contigo? He visto cómo te ha tratado antes — señale con bastante obviedad — Debes admitir que es un buen chico.
— Vaya… cómo funciona el amor ¿no? eso ha sido tremendo Emma — Aun seguía sonriendo, como si lo que dijese fuese totalmente absurdo para ella.
— Calla ya Jan — Sonreí como una tonta ¿Qué pasa conmigo?
— Vale, hablar de cuanto te gusta el raro de mi hermano ha sido extrañamente divertido, pero justo ahora necesito que me ayudes, las pruebas serán en un par de meses y quiero estar lista para entonces ¿comenzamos?
— Sí, claro. — Asentí con comprensión, debemos seguir en lo nuestro, ya me encargare de entender a la perfección lo que sucede
Horas más tardé
Jan se ha quedado medio dormida en el escritorio, algo de mí en serio quería quedarse junto a ella, quizás despertarla y ayudarla a seguir, pero… un adorable sonido se escuchaba por los pasillos de la habitación, una melodía familiar inunda mis oídos y llama enteramente mi atención, pude identificarlo de inmediato, se trata de una melodía de un piano, exactamente Chopin, una de mis piezas clásicas favoritas, me levante con curiosidad saliendo de la habitación de Janine para toparme con la entrada de la habitación del chico que me ha dejado deslumbrada toda la mañana, sonreí por lo bajo al imaginarlo tocar el piano, sé que el sonido venia de ese lugar, no iba a abrir su puerta, no… yo solo quería acercarme un poco y solo escuchar, por lo que me acerque lentamente hacia su puerta, pude notar que estaba entreabierta, mire hacia ambas direcciones y me dispuse a escuchar con atención el sonido apacible que producían sus manos y aquel instrumento tan único, cerré mis ojos y me permití disfrutar de aquello, me sumergí tanto qué obvie completamente el hecho de que su puerta estaba entreabierta y caí de bruces al piso haciendo un estruendoso sonido, interrumpiendo la melodía
— ¿Emma? — Jayden se levantó rápidamente de la pequeña silla frente a un enorme piano, corrió con rapidez acercándose a mí — Demonios ¿estás bien?
Genial Emma, te has comportado como una lunática hoy
— Yo… lo siento Jayden… yo, estaba… solo estaba — ¡ESTAMOS ENTRANDO EN PANICO EMMA, REACCIONA!
Antes de que reaccionara por completo, él respondió por mí
— ¿Escuchando? — dijo con una enorme sonrisa
— Sí… — Respondí apenada
— ¿Te gusta la música Emm?
Aquella abreviatura hizo que mi corazón entrara en colapso, por lo que solo fui capaz de decir — ¿Eh?
Sonrió una vez más, señalando su piano dijo — ¿Qué sí te gusta la música?
— Me encanta… — Dije con simpleza, sumergida en los recuerdos que me traía aquella melodía
— ¿Conoces la pieza?
— Nocturne op9 de Chopin — Dije sin siquiera pensarlo — es una de mis favoritas…
Vi como su expresión paso de ser juguetona a un poco más apacible, mostrando admiración en sus ojos dijo
— Sí, es Chopin… también es mi favorita — se acercó a mí, tomando mi mano con gentileza dijo — ¿sabes tocar? — Guio mis manos hacia el piano, permitiéndome tocar las teclas del mismo con sumo cuidado
— Solía hacerlo de niña… — respondí con simpleza, pasando mis manos por el fino instrumento
— ¿Quieres tocar?
Aquello llamo mi atención
— Sería un placer — respondí con una sonrisa
— Ven — Se sentó nuevamente en la pequeña silla y extendió su mano en mi dirección
Asentí lentamente y tome su mano, dejándome guiar hasta el asiento, indicándome que me sentara junto a él, tomo mis manos de forma gentil y las guio hacia las teclas que están ubicadas del lado izquierdo del piano, poniendo sus manos a la derecha del mismo, entendí completamente lo que quería hacer
— ¿Quieres que la toquemos ambos?
Asintió lentamente, mostrando una sonrisa de boca cerrada, miro nuevamente hacia las teclas del piano y comenzó a interpretar su parte, lo mire desbocada unos segundos, deje que mis manos siguieran el ritmo y me dispuse a tocar junto a él, por momentos me debatía entre mirar las teclas del piano, sus manos moverse de forma ágil, como cerraba sus ojos para intentar concentrarse, su hermoso rostro, el pequeño destello de luz que emitían sus ojos, su sonrisa de satisfacción al mirarme seguir con la pieza, no existe momento que reconozca como único después de esto
De pronto, de la nada dijo
— Nunca había dejado que alguien más tocara mi piano… bueno — sonrió abiertamente — antes de ti.
— Yo no había tocado frente a alguien jamás, supongo qué estamos a mano — respondí con una honesta sonrisa
Aun seguíamos interpretando la melodía en perfecta sincronía, algo dentro de mi asevera que lo que ha dicho Jan justo ahora, en este lugar, en este preciso instante no suena como una completa locura…
Por un momento ambas de nuestras miradas se cruzaron, haciéndome sentir una intensidad maravillosa, un sentimiento único, mis manos comenzaron a sentirse más torpes con los segundos, pero aun así no podía dejar de mirar de forma fija sus ojos, hay algo en ellos que me deslumbra, que me deja con ganas de más, de conocer mucho más que esconde esa profundidad, que verdad hay detrás de ellos, seguía tan sumida en su rostro, su mirada… de pronto, la melodía se detuvo, note que sus manos dejaban a un lado la melodía para dirigirse en dirección a mi rostro, se que debía objetar al respecto, es una persona que conocí hace un par de horas, sabía que debía retroceder y cortar con aquello, pero sencillamente no podía hacerlo, su mano se posó justo en mi rostro, acariciando con ternura mi mejilla en el proceso, se deslizo hacia mi cabello dejando de forma delicada uno de los rebeldes mechones, pude ver que aquello lo hizo de forma inconsciente porque segundos después su rostro se enrojeció por completo, sabía que el mío se encontraba igual, incluso peor que el suyo, miro nuevamente hacia las teclas del piano y siguió la pasada melodía, lo mire desbocada por unos segundos hasta que finalmente el decidió romper con aquel vacío silencio
— Lo lamento Emma, yo solo… tu cabello estaba sobre tus bonitas mejillas y yo… rayos, no quería decir eso, yo quería acomodar tu cabello, ya sabes… detrás de tu — estaba tan nervioso que aquello me hizo soltar una risilla nerviosa
— Tranquilo Jay, todo está bien… yo… me gusto tocar contigo, hace mucho que no lo hacía
Pude ver como mi respuesta lo relajo por completo y le permitió sonreír de forma despreocupada
— Yo… creo que esto ha sido bastante estimulante, hace mucho que no compartía gustos con nadie, bueno… básicamente nunca lo había hecho, lo único que puedo compartir de mi personalidad con el mundo es… bueno, yo…
— ¿Puedo preguntarte algo Jayden? — aquello lo dije sin pensar con total cabalidad, pero necesitaba saberlo, mi pregunta llamo su atención
— Por supuesto Emma
— ¿Por qué Jan se refiere a ti de esa forma? Es que… tú has sido realmente encantador desde el primer momento en el que cruzamos una palabra, tu madre ha llorado abiertamente aseverando que soy… la primera persona con la que te comunicas de esta forma, yo… no quiero incomodarte, no es mi intención, solo quisiera… entender — Se tensó de inmediato, pude ver la presión en su mandíbula y hombros, por lo que me vi obligada a decir — Yo… lo siento, no estás obligado a responderme eso, yo… soy una desconocida y mírame — sonreí de forma nerviosa, levantándome rápidamente de aquella silla — aquí estoy haciéndote incomodas y raras preguntas, yo… te veré luego Jayden — intente correr, huir de aquella situación, me gire rápidamente en dirección a la salida cuando escuche
— Espera Emma — Me detuve de forma automática, gire en su dirección mostrándome apenada, él siguió — yo… puedo decirlo, soló… necesito tiempo
— No debes hacer nada Jayden, yo lamento tocar el tema… — quería seguir con aquello cuando me detuvo, levantándose de la silla y acercándose a mi
— Quiero hacerlo, pero no será ahora. Hay cosas… poco fáciles de explicar y yo… te contaré, lo haré….
— Yo… debo irme Jay… — me acerque hacia la puerta, toque el pestillo, a unos pasos más de salir de su habitación, me gire de forma automática a mirarlo una vez más — Espero verte luego… — Dije, con una sincera sonrisa
— No iré a ninguna parte Emm — respondió, devolviéndome la sonrisa y solo sentí como mi corazón dio un vuelco, aquello me resulto tan exagerado que intente salir rápidamente antes de cometer otra de mis estupideces.
Momentos después…
Estoy de camino a la residencia, en mi rostro se refleja una sonrisa que no puedo contener, ni parar, solo está ahí, ese constante recordatorio de qué hay algo en específico o en este caso alguien que me ha dejado de este modo.
— ¡Hola Harry! ¿Qué tal estas? — mire al recepcionista con comprensión, siempre tiene ese rostro de “no me toquen” he intentado por todos los medios hacerlo sentir mucho mejor consigo mismo, recuerdo perfectamente las veces que se ha abierto conmigo y me ha mostrado como se siente, ha tenido una vida dura, es solo un chico de 25 años que ha tenido que llevar a cuestas una verdad sobre su vida.
— Harry, sabes que puedes contarme lo que te sucede ¿no? recuerda que siempre es mejor soltar aquello que nos acarrea, que nos pesa, que no nos permite seguir, me rehusó a permitir que sigas viviendo una vida qué no estas disfrutando a causa de otros
— Yo… no puedo decirlo en voz alta Emma, me duele hacerlo, tengo miedo de no ser aceptado, de que todos a mí alrededor me odien, ha sido difícil para mí adaptarme, no quiero retroceder y derrumbar todo lo que he construido hasta ahora.
— ¿De que sirve vivir de este modo Harry? No eres feliz… no lo serás jamás si no dejas a un lado lo que las personas piensen de ti y comienzas a pensar más en ti, no existe prejuicio que te impida seguir con tu vida, siendo feliz realmente, no fingiendo esa felicidad
— ¿Qué es lo que debo hacer Emma? Yo solo… no sé cómo decirlo
— Sé qué es lo que quieres decir Harry, solo quiero que tú lo hagas y te liberes de ello.
— Yo… tengo miedo Emma.
— Vamos Harry, yo estoy contigo.
— Soy gay. Yo… soy gay.
— Buen trabajo Harry, hemos avanzado mucho.
— Gracias Emma… eso me ha hecho sentir… bien, me siento diferente ahora que puedo decirlo.
Harry ha avanzado mucho estas últimas semanas, recuerdo que cuando lo vi la primera vez que llegue a este lugar pude conectar completamente con sus emociones, esa mueca de tristeza, ese pesar y esa sonrisa fingida me hacían entender que algo no marchaba bien en él, que ocultaba algo que hacía que su vida se rigiera a esto, servir a otros, ser agradable y quizás mostrar a la vida una falsa verdad o una horrible mentira.
— ¿Por qué no eres honesto contigo mismo Harry?
— ¿Puedes dejar de decir eso Emma Kelly? Intento ser agradable con todos, pero tú me has fastidiado desde el primer día. ¿A qué se supone que te refieres con ser honesto conmigo mismo? Yo no miento.
— Te mientes a ti mismo, negándote a lo que sientes. Creo que eso es mucho peor que mentir como lo haces ahora, mostrándote siempre feliz, debajo de una máscara que oculta una vida deprimente.
— ¿Por qué crees que puedes saber lo que siento?
— Solo creo que ayudar a salir de su cueva a los grandes halcones como tú es mi razón de ser.
— No estoy en ninguna cueva, ahora déjame en paz.
— Puedo verlo Harry, en serio espero poder ayudarte con ello.
— No necesito tu ayuda. Estoy bien.
— No espero que la aceptes a la primera, solo espero que puedas buscarme cuando sientas que no puedes más. No estás solo Harry.
Y aquí está, el Harry renovado que temía decir su verdad, pero justo ahora vive totalmente en la felicidad y el gozo de esa verdad
— ¿Qué tal Kelly? Yo me siento genial esta mañana — Dijo, mostrando una gran sonrisa
— Esta bien que te sientas así, porque irradias luz H. — Respondí, devolviendo su sonrisa.
— Sé que siempre eres así, enérgica y muy alegre, pero no sé qué pasa contigo hoy que te noto… diferente — dijo de forma suspicaz y picara
— Puede que me sienta diferente Harry — Exprese mostrando mi sonrisa sin titubeo, me mantuve con ese semblante de tonta
— Luces diferente, de una forma agradable. Me gusta esta nueva tú.
— Pues… yo intento entenderla.
— ¿Chicos? — pregunto con obviedad
— Eso creó…
— Suele suceder — espeto, mostrando su gran sonrisa
— He hecho algo con un chico justo ahora qué me ha dejado… en las nubes — dije, con una sonrisa de oreja a oreja
— Un chico ¿eh? ¿Y te divertiste? — me dijo con una sonrisa macabra
— Pues… fue mucho más intenso que divertido — respondí, sumergida en mis pensamientos
— ¿Ah, sí? ¿Y como fue?
— Fue increíble, tiene un talento maravilloso, sus manos se movían en una perfecta sincronía, haciéndome emitir un sonido agradable al tacto — Respondí, centrada en aquel hermoso momento que viví hace unas horas
— ¡Oh rayos! Mírate Kelly, el chico suena como un puto Christian Grey
Rompiendo mi burbuja de pensamientos dije — ¿Eh?
— Qué ha sido el momento de tu vida
— Si — respondí con obviedad — Pero… ¿Qué tiene eso que ver con Grey?
— ¿No es obvio? Lo describes como “increíble” eso querida es un término que solo se usa cuando el tipo es realmente bueno en su trabajo, eso solo es mérito de un Grey, linda
— Bueno… sé que Christian Grey tocaba pero, no creo que sea el término correcto para definir la situación
— ¿Por qué no lo seria? ¿Por qué no te azoto seis veces o algo?
— ¿Eh? — Dije, mostrándome totalmente confundida — ¿Azotes? ¿A qué te refieres?
— ¡QUÉ HAS TENIDO SEXO CON UN CHICO Y LO DESCRIBES COMO MARAVILLOSO! ¿Quién necesita azotes? — Dijo tan fuerte que las personas a nuestro alrededor giraron para mirarnos, entre risas y cuchicheos
Abrí mucho mis ojos y mi boca, por unos segundos quede totalmente perpleja ante su conclusión, habría pensado que estaba loco o era un ninfómana obsesionado con los temas sexuales, pero… recordé la forma en la que me dirigí hacia él cuando llegue… y si… aquello sonaba mucho más comprometedor de lo que esperaba que fuese
— ¿QUÉ? No… yo no he… — me sonroje de inmediato — no se trata de lo que piensas — dije mucho más bajo de lo que pretendía, completamente apenada
— Rayos Kelly, lo siento. Pensé que… hablabas de sexo — dijo en un susurro
— ¡Claro que no! — espete ofendida y apenada a partes iguales
— Espera… si no era sexo ¿entonces de que hablas?
— Yo… me refería al piano, hemos tocado juntos, ha sido lindo conmigo, tomo un mechón de mi cabello y lo puso tras mi oreja, yo… solo estoy algo encantada, no sé si es la palabra que debería usar, solo… así me siento, como hechizada
— Eso tiene más sentido para mi… — respondió apenado — perdóname por imaginarte teniendo sexo con un chico “increíble” ha sido un peliculón niña — dijo, sonriendo de forma audible
— Eres un asqueroso Harry — exprese, tratando de ocultar la gracia que me producía aquella extraña situación
— ¿Por qué? Eso ha sido excitante
— Calla ya loco, deberías… comprarte una de esas películas
— Ehm, tengo muchas, pero esto ha sido más divertido — dijo entre risas
Le mostré mi dedo corazón en forma de despedida, Harry correspondió a aquel gesto, sonreí con diversión una vez más y me dispuse a seguir mi camino hacia mi habitación, saque mis llaves y entre sin más, posicione mi cuerpo sobre la puerta, sonriendo como tonta, pensando una vez más en sus ojos y su sonrisa, Alice estaba sentada en su cama, con un libro en sus manos, me miro con intriga enarcando una de sus cejas en mi dirección
— ¿Te sucede algo rizitos de oro?
— ¿No te parece que la vida es increíble Alice? — Si… aún seguía un poco hechizada
— No lo creó — Espeto con aburrimiento y hastió — Estas muy extraña… digo, no que normalmente no lo seas, eres muy rara, pero justamente ahora te ves mucho más rara que hace un par de horas.
— ¡ESTOY FELIZ! — Respondí con euforia
— Ya lo veo. No necesito más información — Seguía sumergida en su libro, intentando ignorarme completamente, pero no amigos, hoy no. Necesitaba compartir lo que siento, me acerque a ella y la abrace con fuerza
— Pierre Corneille dice que la felicidad está hecha para ser compartida Alice — Dije con efusividad
— Aparta niña loca — Grito con hastió, mostrando una mueca de repulsión — En serio eres insoportable
— ¡Gracias Alice, también te amo! — Dije, sin poder evitar la sonrisa que mostraba mi cara
— Sé que voy a arrepentirme de lo que voy a preguntar justo ahora pero… ¿por qué están tan feliz? — Pregunto con intriga
— Creo que me gusta un chico — Brame con una sonrisa cargada de diversión
— Vaya vaya, doña “no puedo enamorarme de nadie en la universidad porque arruinaría mi carrera” está precisamente enganchada por un chico, eso es interesante — No había pensado en aquello hasta ahora — Has ignorado a los centenares de chicos que han estado tratando de ligarte Emma ¿Qué tiene este de especial?
— Fue mi click Alice… solo pude notarlo hasta ahora.
— ¿Click? — Pregunto con confusión — Me hablas de esa estupidez de Mavys y el otro rarito que por cierto, se parece mucho a uno de tus hermanos — sonrió con diversión — ¿en serio te refieres a eso? No pareces el tipo de chica que se interese en esas tonterías.
— Pues… no lo soy. Pero he vivido ese sentir y veo que no es para nada falso, es netamente real — Dije, sumergida en ese pensamiento que ha estado acarreando mi mente — Sus ojos y su sonrisa aún están claros en mi memoria, por alguna razón deseo verlo nuevamente y para mi suerte, será así mañana
— Ash, vas a producirme diabetes con tanta dulzura, aléjate con tu aura de amor, creo que era lo único que me agradaba de ti — Espeto, con una mueca de asco
Ignorando completamente aquello dije, sumergida en mis pensamientos
— Todo con él es diferente...
— ¿Cómo dices eso de alguien que solo has visto una vez? — Bramo con confusión
— Yo… no lo sé Alice, solo lo siento, es lo que me tiene confundida — Dije, meditando en aquello
— Vale… definitivamente eres rara. Pero… dedo admitir que me agrada que te ponga tan feliz
Mis ojos se empañaron de inmediato, Alice normalmente hace comentarios alusivos a lo molesta que supongo ser para ella, pero siempre he sabido cuán importante soy, por lo que no me molesta saber lo que piensa de mí, ella me recuerda mucho a los personajes de ese extraño anime que veía mi hermano “Dragon Ball” Digamos que yo soy una especie de Goku y ella es sencillamente Veguetta.
— Eso fue hermoso Alice, tú… acabas de hacerme un cumplido. — Dije, con lágrimas en mis ojos
— Si si, ya ya. No seas pesada. Ahora, cuéntame cómo es él
¿Nos gusta Jayden, Emma? ¡Definitivamente nos gusta!