Emma.-
Una canción particular se escucha lejana y por momentos muy cercana, la voz de Ariana Grande interpretando One Last Time resuena en mis oídos, la pesadez en mis ojos no me permita centrarme completamente
— ¿PUEDES APAGAR LA MALDITA ALARMA? — Espeto Alice totalmente irritada, con una almohada cubriendo su cabeza
Acerque mi móvil lentamente y presione la opción para finalizar la molesta alarma, pude ver exactamente la hora 06:30 am, debía estar en casa de Janine a las 8:00 am por lo que me levante de golpe
— Te amo Ari, pero despertarme de esa forma fue muy bajo de tu parte — dije para mí misma. Me levante, estirando todo mi cuerpo como de costumbre
— Un día más para vivir, respirar y apreciar la vida — es lo que suelo decir cada mañana, mostrando felicidad y alegría en el proceso, camine hacia la pequeña ventanilla, quitando de golpe aquella tela oscura que obstruía el paso a la luz — ¡QUE HERMOSO DÍA! ¿No lo crees Alice?
— ¿Estas enloqueciendo ya Emma? Sabía que debía cambiar de compañera una vez vi tu cara, eres insoportable — Se levantó totalmente desconcertada, poniendo una mano en su frente con una mueca de dolor — demonios, no debí tomar tanta cerveza anoche
Alice se levantó mostrando su cara llena de hastió por la vida y todo lo que le rodea.
Sonreí de forma audible
— Es la compañera que tienes y creo que tienes todos estos años de esta carrera para aprender a tolerarme, vamos… es un día precioso.
Me miro con desprecio y hastió
— Todos los días para ti son increíbles, pero las personas como yo — posiciono su dedo índice en su pecho, señalándose así misma — creemos que las personas como tú — cambio la posición de su dedo, señalando en mi dirección — ¡Están totalmente locas! — replico con enfado
Sonreí ante aquella señalación suya
Bien… Alice es… la típica chica con medias de red, maquillaje oscuro, cabello corto n***o, mostrando desprecio por la vida y lo que nos rodea, sí, la compañera perfecta para alguien como yo.
— Las personas como yo creemos que todos los días son un regalo y que debemos apreciarlos, no todos tienen la oportunidad que ambas tenemos para respirar, ver el sol, el bonito cielo y todo lo que nos rodea.
Su rostro se contrajo en repulsión, mostrando una fea mueca de asco
— Juro que acabo de verte escupir arcoíris de tu boca. Normalmente te soporto, pero esta mañana te has levantado más temprano de lo normal ¿a quién dañaras psicológicamente ahora?
— ¡Oye! — Espete ofendida — Esta vez no se trata de alguien que necesita mi ayuda en la rama psicológica, esta vez iré a supervisar a la nueva líder de porristas de mi instituto, salí este año, debo dejar a alguien a cargo.
— ¡ABURRIDO! — Grito con desprecio — Por favor ya vete a hacer tus porras, necesito dormir y tu presencia me molesta.
— Tú siempre tan dulce Alice, me encantaría quedarme a fastidiarte un poco más, pero justo ahora debo ir a arreglarme, ya se me está haciendo algo tarde y no creo que en 10 minutos te haga cambiar de parecer, por lo que dejare esta conversación pendiente para luego ¿vale? — La señale con mi dedo en acusación
— ¡¡Vete por el amor a Dios!!
Salí de nuestra pequeña habitación y me dirigí hacia la ducha, debía darme un rápido baño y salir cuanto antes, Janine debe estar esperándome ansiosa, extraño mucho el instituto, las chicas, las clases, los partidos, todo… me he sentido un poco fuera de lugar desde que comencé la universidad, he estado acostumbrada a tener una actitud enérgica y llena de alegría, pienso que siempre debemos apreciar las pequeñas cosas de la vida, puede que las personas me cataloguen como loca o desaliñada, pero pienso que la vida no te da segundas oportunidades, la vida es una gran oportunidad que debes disfrutar al máximo, es lo que yo hago cada día.
Mi vida siempre ha girado en torno a mi familia, mi casa, mis hermanos, todo lo que siempre he tenido, pero ahora… hace un par de semanas que inicie la universidad y los extraño como si me hubiera alejado de ellos a millones de kilómetros, pero quiero cumplir mi sueño, alcanzar ese pequeño ápice de esperanza que me ha embargado siempre, ayudar a otros a ver la importancia de apreciar aquellos detalles que no solemos notar pero siempre han estado presentes, la psicología ha sido mi sueño desde niña, créeme que vivir con tres hermanos revoltosos y totalmente protectores no ha sido netamente lo más fácil del mundo, soy la única chica,
aunque mama siempre se ha esforzado por darme ese pequeño paso de felicidad y privacidad, mostrándome que esta para apoyarme, pero como sabes, siguen siendo multitud, por lo que vivir rodeado de ellos es horrible, sé que es contradictorio decirlo luego de admitir que los extrañaba, pero parte de mi sabe que estar sobreviviendo y creciendo rodeada de hormonas masculinas no es lo más deseado.
Salí de la ducha, mirando mi rostro en el empañado espejo, solté mi cabello, dejando caer los rizos rebeldes que reposan en mis hombros y mi espalda, llegando mucho más allá de mi cintura, ha crecido mucho estos meses, mi cuerpo definitivamente necesita broncearse un poco, luzco mucho más pálida que de costumbre
*recordatorio personal: debemos ir a la playa Emma.
Mis ojos verdes brillando para mí.
— ¡Sera un gran día Emma! Recuerda, hacemos de lo cotidiano algo autentico, diferente, atípico y único, tienes ese poder chica.
Opte por usar mi vestido n***o de girasoles, use maquillaje sutil, llenando de color mis mejillas y elevando un poco mis pestañas, lucia bien, no estaba muy elaborada pero hoy solo debía presentarme en casa de Janine y explicarle el proceso que tendremos de ahora en adelante.
— ¡Luces bien Emma! — Dije, palmeando mi hombro con suficiencia, mostrándome qué nadie más que yo puede hacer un pequeño cumplido hacia el brillo que irradio, por instinto, mire mi reloj 7:45 am — Debo irme.
Corrí hacia el estacionamiento, tomando mi bici me dispuse a ir hacia la dirección indicada por Janine, a ella la conocí hace unos días, es una chica increíble, inteligente, dulce y astuta, me preocupo un poco su énfasis en las personas que estarían con nosotras todo este tiempo en su casa
— Emma, no tengo una familia normal, mi papá es como un niño, mamá llora por todo y nos abraza cada cinco segundos y mi hermano Jayden es…
— ¿Es?...
— Diferente… básicamente no soporta a la r**a humana en general, no supone ser culpa de nadie, solo qué es difícil simpatizar con él…
Sonreí de forma audible
— Relájate Janine, te aseguro que nos llevaremos bien ¿vale? — Dije, tocando su hombro tratando de transmitirle calma.
Suspiro de forma sonora
— En serio eso espero Emma.
Normalmente suelo caerles bien a todos una vez me conocen, pero esto no evita que no tema por como seré recibida, mucho más por aquella señalación suya sobre su hermano, en serio espero poder agradarle, así no se sentirá incomodo estar conviviendo con ellos cada día por dos meses enteros.
En un largo trayecto, he llegado a una pequeña pero muy ostentosa calle, repleta de casas con diseños romanos, totalmente llenas de árboles, fuentes y demás decoraciones extrañas que me parecen netamente innecesarias, siguiendo el camino me estacione frente a una de las casas más grandes de la zona, me acerque un poco y vi el pequeño recuadro marcado a un lado del marco de la puerta
FAMILIA WALKER ALLEN
Sí, definitivamente es la que buscaba, es una casa impresionante y muy bonita, me acerque mucho más hacia el pequeño timbre situado debajo del recuadro, lo presione una vez, segundos después la enérgica y muy efusiva sonrisa de Janine me recibe con agrado
— ¡Hola Emma!
— ¡Hola Janine!
— Pasa por favor.
— Muchas gracias.
Me guió por un largo pasillo que conducía hacia un lugar que me parecía ser la cocina, pude ver detalladamente a las personas ahí presentes, una mujer con cabello rubio, luciendo un vestuario muy elegante debajo de un delicado delantal de rosas se acercó a mi, mostrándome una sonrisa
— ¡hola Emma! Es un placer conocerte, Janine nos ha hablado mucho de ti. — Dijo aquella mujer que supuse es la señora Jules, madre de Janine
— El placer es todo mío señora Walker, muchas gracias por recibirme, tiene un hogar muy bonito. — Dije, mostrando una sonrisa amable y genuina
— Que linda eres, muchas gracias. Puedes llamarme Jules, él es mi esposo Ethan — Un hombre de no más de 40 años se levantó de su asiento, tendiéndome su mano amablemente
— Es un placer Emma. — La recibí con agrado, devolviéndole el gesto
— Igualmente señor Walker.
Bien, todo marcha genial hasta ahora.
— él es nuestro hijo Jayden, hermano mayor de Janine. — dirigí mi vista hacia donde la señora Jules me indico, pude ver a un chico rubio cubierto por el gorro de su sudadera, mirándome totalmente desbocado
— Hola Jayden… mi nombre es Emma, es un placer — Intente mostrarme linda y amigable, pero él no emitía ningún tipo de respuesta, parecía que algo le sucedía , hizo un ademan de levantarse pero solo tomo con su mano aquel gorro que lo cubría y pude verlo con mayor claridad, es enteramente atractivo, sus rasgos son muy parecidos a los de Janine, pero su rostro refleja mucha más madurez y simpatía, debo admitir que es en serio lindo y que por momentos me deja completamente deslumbrada el azul cielo de sus ojos, sus labios carnosos y teñidos de un rosa sutil, su rostro es muy perfilado, sin ningún tipo de imperfección, el color de su piel es en serio diferente, su rostro luce una palidez única, haciéndolo lucir interesante y bastante atractivo.
Parecerá exagerado, pero mis manos hormigueaban, me desconcertaba el hecho de que me mirara de ese modo, sin apartar su mirada de mi, no creo haber sentido una sensación así antes, por ello ignoraba todo tipo de pensamientos ajenos a la realidad, es soló un chico que probablemente ya te deteste... o quizás es su forma de ¿presentarse? no lo sé, pero no quiero parecer dramática.
Al ver su rostro de estupefacción sentía que quizás aquella extraña señalación de Janine era cierta y puede que no le agrade en primera instancia.
Por un momento, su mirada se encontró con la mía y quede totalmente helada, no sé qué tiene su expresión, pero no podía dejar de mirar sus bonitas facciones, por más perfecto que luciera su rostro, su mirada reflejaba mucho más que la vida de un chico común y quizás podéis llamarme loca, pero las ventanas del alma son los ojos y los suyos ocultaban mucha tristeza, aun si estuvieran brillando como lo hacen ahora, tratando de centrarme aparte mi vista de golpe, mirando hacia cualquier lugar.
El señor Walker agito la palma de su mano frente a su cara
— Jayden ¿te encuentras bien?
Pareció entender por qué comenzó a asentir lentamente, pude ver la expresión de su cara que aún me miraba con mucha acentuación. La señora Jules se acercó a él mostrando preocupación, la verdad es que creó que si deberían preocuparse, no es normal solo quedar en shock
— Jay bebé ¿Qué sucede? ¿Te duele algo amor?
Comenzó a mirar su rostro por todas partes, no sé con exactitud qué es lo que intentaba encontrar, solo sé que fue lo suficiente como para que el chico pudiese reaccionar finalmente
— ¡Mamá estoy bien! Ya suéltame.
Intentamos ayudar, Janine me tomo de la muñeca y me acerco junto a ella, estando frente a frente de su hermano, situación que me hacia sentir completamente fuera de lugar, intente seguir la corriente, aunque mis manos sudaban al igual que mi descontrolado cabello moviéndose hacia todos lados.
Por un momento me sentí completamente desaliñada, no es qué las apariencias me importen, soy fiel creyente de amar a las personas por su corazón y que me quisiesen de igual forma, pero... habría sido un poco mejor haber usado algo un poco más... lindo.
— Jay ¿Por qué tienes esa cara? Nos estas asustando.
La voz de Janine me salvo de mis insipientes pensamientos
— Hey ¿te encuentras bien? — No pude evitar preguntar aquello
— ¿Eh? Yo… yo estoy bien. Debo irme. — Se levantó de golpe corriendo en dirección a las escaleras
¿Qué rayos acababa de pasar? Algo sucede con él y no creo que sea algo bueno, al mirar a todas las personas a mi alrededor pude notar cuan extrañados estaban todos ante aquella actitud, mire por instinto hacia el pasillo donde se ha perdido, mire nuevamente a la familia y pude ver que conversaban entre ellos susurrando por lo bajo, tome este momento de falta de atención para seguir el pasado camino, y ahí estaba él, intente esconderme para que no pudiese verme, su bonito perfil estaba contraído en dolor, estaba sentado sobre uno de los escalones, su mano posicionada en la parte baja de su espalda, podía verlo balbucear palabras que no podía oir con claridad desde el lugar donde estaba ¿algo le duele? ¿Estará bien? ¿Debería acercarme y ofrecerle mi ayuda?
No lo sé… quizás deba hacerlo, cuando intente acercarme, se levantó y siguió su camino lentamente, me detuve y regrese hacia el lugar donde estaba, algo me dice qué subir aquellas escaleras le ocasionaba dolor, de inmediato las imágenes de mi hermano Dustin venían a mi mente.
— ¿Estas bien Dustin?
Mi hermano Dust estaba sentado en uno de los escalones, sudando con desesperación, posicionando su mano derecha en su espalda baja.
— Estoy bien rizitos, es solo el dolor en mis músculos que me generan los partidos, eso me impide subir las escaleras con normalidad. Nada grave roja. — Respondió a mi pregunta, mostrando una mueca de dolor en el proceso.
Odio qué me llame “Roja” pero creó que esta vez reclamar aquello no sería nada beneficioso, por lo que ofreceré mi ayuda en lugar de exigir más respeto como estoy acostumbrada.
— ¿Crees que pueda ayudarte Dust?
Estaba tan absorta en mis pensamientos que no me percate de la señora Walker qué intentaba llamar mi atención
— ¡Emma!
— ¿Eh? — Reaccione de inmediato — Lo siento señora Walker, no estuve escuchando lo que decía, yo soló... quería darles un momento de privacidad.
— Tranquila, te vi mirar a Jay hace unos minutos…
Rayos, muy buena primera impresión Emma, eres oficialmente la rara que observa a chicos desconocidos.
— Yo… lo siento señora Walker, yo solo lo vi ahí y me preocupe por él…
— Creó qué estaría bien que fueras a verlo Emma — Dijo, mostrando comprensión y una sonrisa triste — Jay es… un chico diferente, no ha tenido una vida fácil… — Intento seguir con aquello pero la corte de golpe
— Puedo ayudar señora Walker — segundos después note que acababa de intervenir en su discurso de forma grosera — Lo siento señora Walker… es solo que creo que puedo ayudarlo.
Pude ver como su expresión cambio de una triste a una totalmente feliz, mostrando una enorme sonrisa, no recordaba que mi madre se pusiera tan nostálgica y triste al ver cuánto sufría mi hermano debido a sus partidos, los deportistas son autosuficientes, sí; pero también soportan las consecuencias de ello.
Supongo que Jayden hace algo similar para sentirse de ese modo.
— En serio espero que puedas ayudarlo Emma — Una pequeña lagrima rozo su mejilla, no sé qué es lo que sucede pero aquello la alerto de inmediato y no me permitió seguir la conversación o preguntar al respecto, solo se limitó a decir — Ve, es la segunda puerta que está a la derecha, justo ahora esta con su padre, pero sé que te recibirá con agrado.
— Pero… ¿Qué pasara con Janine?
— Tú ve, yo me encargare de ella — guiño uno de sus ojos en mi dirección, aun sonriendo de forma amigable. Sonreí para ella.
Subí las escaleras, los nervios se apoderaban de mi a cada paso, me detuve frente a la puerta indicada, esta tenía un cartel bastante desagradable marcando la frase “No entres o te arrepentirás” aquello flaqueo toda la valentía que había reunido antes… ¿estas segura de hacer esto Emma? Jayden es lindo… y sentí algo que nunca antes había sentido, la forma en la que me miro hace unos minutos aún se repite en mi memoria, sus lindos ojos, ese profundo azul acarrea mis pensamientos, sin darme cuenta estaba tocando su puerta.
Precisamente en ese lugar, en ese momento, todo marco un antes y un después en nuestras vidas... nada para mi seguiría siendo igual, no después de él...