Punto de vista de Lolo Estoy recostada en la puerta del baño, aún angustiada por mis nuevos descubrimientos, pensando si soy Lolo o no soy, y empezando a sollozar sin darme cuenta. Mi pecho tiembla de mi conmoción y por más que intento no puedo tranquilizarme. No sé qué hacer, no sé cuál es el siguiente paso, pero lo que sí tengo claro es que debo hacer todo lo posible para evitar que el hombre entre al baño, a toda costa. Escucho toques a la puerta que vibran a través de mi, y su voz preguntándome si estoy bien o no, diciéndome que está realmente preocupado. Finalmente se calla, y escucho pasos que se alejan solo para volver nuevamente. Pareciera que se desploma al otro lado de la puerta y creo que está igual que yo, sentado en el suelo, con la espalda en la puerta. De repente escucho co

