CAPÌTULO 48 REBECCA Si un día decía la verdad, que la vida era cómo sentir una especie de dolor en el pecho, que podía crecer que las palabras dolían más de lo que pudiera creer, si un día me atreviera a decir, que habría perdido la razón, sería el día en el que de verdad me diera cuenta, que no me amaba, cómo tampoco lo amaba a él. Pero lo amaba, amaba la idea de un amor peligroso, amaba la idea de un amor donde pudiéramos ser ambos algo irreal, donde pasáramos la tarde siendo algo que nunca habríamos comprendido, pero, ¿A dónde me habría llevado amarlo de ese modo? ¿A una historia de amor fallida? No lo sabía. —No siento que sea una buena idea—, Me giré, para ver por la ventana de la ciudad, sintiendo cómo es que el viento seguía chocando mi rostro—, No me amas, no te amo, sólo so

