No necesitas dar un golpe, no necesitas ver sangre para saber que has herido a alguien, ella murió siendo una niña, después de que las palabras la rompieron, pero cómo nadie vio sangre, nadie se preocupó. CAPÍTULO 12 RENATA —Así que, ¿A dónde irás? —, preguntó a lo que rodé los ojos, giré mi cuerpo en la cama para encararle, acostándome en su pecho—, Teníamos una buena vida, pero quisiste viajar hacía acá, dejando nuestra vida en la playa. —Sí, buena vida—, jugué con su cabello, mientras sentía cómo la respiración de André elevaba su pecho—, Sólo serán unos días, lo prometo. —No me has contado mucho de tu vida, creí que habríamos viajado aquí para aprovecharnos de tu parecido con Rebecca Ferreiro, la prometida del empresario Bennet—, Señaló, a lo que alcé las cejas. Me levanté de

