—Se ve muy feliz. —Mi tren de pensamientos se detiene abruptamente cuando Sabrina habla de nuevo, con una sonrisa que se siente un poco fuera de lugar. ¿Cree que estoy feliz porque estoy mirando a Andréi? Dios mío, ¿pueden las mujeres ser así de complicadas cuando están enamoradas? Espero no ser como ella cuando las cosas avancen con Dylan. Ver a Sabrina vigilando cuidadosamente a su potencial rival me hace preguntarme cómo me vería yo si actuara igual. —Hmm... Solo recordaba viejos tiempos —respondo evasivamente, intentando desviar la atención—. Por cierto, ¿ya decidieron su pedido? —Le hago un gesto al camarero para que atienda primero a Sabrina. Martín me obligó a comer tanto esta mañana mientras me sermoneaba que no creo poder comer nada más sin sentirme mal. Ese hombre tiene una mane

