Capítulo 18. Sin tranquilidad alguna.
Me bajo del carro y camino hacia el coche de Marcus. Los chicos no se separan de mi en ningún momento.
Acerco mi cara hacia el cristal y observo el interior del carro. No hay nadie ahí. Miro hacia el frente y mi vista se enfoca en una puerta de madera dañada. Me acerco a ella y la empujo hacia atrás, haciéndola abrir por completo.
Uau. Esto es más grande de lo que parece por fuera. Es como si fuera un almacén. Hay muchos furgones de diferentes tamaños y colores. ¿Para qué es todo esto?
Hay muchos hombres con pistolas en manos vigilando a los hombres que suben bolsas hacia los furgones. Junto con los chicos, me escondo para no ser vista. Marcus tiene que estar por aquí.
-¿ Podrían darme una pistola?- aunque los chicos estén conmigo no me siento segura sin ningún objeto en mis manos.
- Lo siento pero no. Temo que usted haga un mal movimiento y le de un balazo a cualquiera de nosotros.
Ay, que dramático es James. No sería capaz ni de matar un mosquito. Bufo y no me queda de otra que asentir.
Si Iván estuviera aquí no dudaría en que el dijera algo relacionado con misión s*****a y cosas así.
Sin ser vistos, caminamos por un pasillo alejado de los hombres que están allá afuera y nos quedamos parados frente a una puerta de color blanca con quemaduras en las esquinas. Parece que aquí hubo un incendio.
Escucho voces dentro de la habitación y reconozco la de Marcus.
《Con que aquí estas; sinvergüenza irresponsable》
Al lado de la puerta hay un hueco rectangular en el que se puede observar un poco la habitación. Iba a girar la manilla de la puerta cuando varios seguros de pistolas suenan.
Giro mi cabeza y abro los ojos como platos al ver a diez hombres apuntandonos con pistolas.
-¿ Qué creen que están haciendo? - unos de los que nos están apuntando se acerca a mi y me agarra del brazo bruscamente.
- Estaba por abrir la puerta, grandísimo idiota- el hombre se enfurece por mi respuesta y me pega la pistola a mi frente.
- Ten mucho cuidado con ella- Lachlan y James apuntan al hombre con la pistola y sus miradas se endurecen.
Oh oh. A Marcus no le gustará ver esto.
- Tom, espera- aparece un chico de más o menos veinticinco años y aparta el hombre de mi- ¿Acaso la viste bien? Es la prometida del jefe.
El hombre se coloca enfrente de mí y sus ojos se ensanchan al ver mi rostro.
- Oh Dios mío. Perdón, lo siento mucho. ¿Está bien? ¿Necesita algo? ¿Quiere agua?
¿Estará drogado o tendrá algún tipo de trastorno?
- Vine a buscar a Marcus- todos guardan sus armas. Antes de que el nombrado Tom toque la puerta, esta se abre y en cuanto Marcus me ve, traga saliva.
《Oh si, baby. Te encontré》
- Maddison ¿Qué haces aquí?- el hombre que estaba adentro de la habitación junto con Marcus aparece. Es más pequeño que Marcus pero se ve mayor. Sus arrugas y sus escasez de pelo en su cabeza es una clara señal de eso.
- Pues, pasaba por aquí con los chicos y como vimos un jardín lleno de flores acompañado de un moderno carro en la entrada; decidimos entrar- mi tono es de total ironía y eso a él no le causó gracia.
La verdad es que me da miedo todo el asunto de la mafia. Es un mundo totalmente peligroso y diferente. Y no me gusta que Marcus esté metido en esto.
- Salgan todos- ninguno dice nada y abandonan el lugar. Sólo quedando mi prometido y yo.
- Hay una explicación para todo- río.
- No tienes nada que decir, Marcus- adentro las manos en los bolsillos de mis pantalones y lo miro- sólo te diré dos cosas - me pongo detrás de él y saco la pistola que está enganchada a la cintura de sus pantalones de vestir.
- Ten mucho cuidado con eso- ruedo los ojos. No voy a disparar a nadie. Guardo el objeto en la cintura de mis pantalones y me pongo frente a el, de nuevo.
- Si vas a hacer algo de tus negocios; procura avisar o decir que estarás fuera para que nadie tenga que preocuparse tanto. Y lo segundo, es la última vez que te busco en lugares así. No quiero involucrarme con todo esto- señalo el lugar y el asiente.
- ¿Cómo me encontraste?- se remanga la camisa blanca hasta los codos mientras me mira.
- Digamos que no eres muy inteligentes al ocultar rastros- saco el papel con la dirección del lugar escrita y hago un baile con el papel entre mis dedos.
- Nena, eso fue un descuido. Si no fuera inteligente, hace tiempo que me hubieran descubierto en mis negocios- se acerca a mi y en un rápido movimiento me acorrala con sus fuertes brazos entre la pared.
Se acerca a mí y sin esperarlo, acerco mis labios a los suyos. Al principio lento y después desesperado. Siento como si fuera hace años que no nos besabamos. Cuanto sólo han pasado días.
El me quita la pistola y el papel y los guarda en su bolsillo delantero. Coloco mis dos manos alrededor de su cuello y lo acerco más a mi.
- Jefe, ya es hora- nos separamos lentamente y ambos miramos al chico que se encuentra con la cabeza gacha, gracias a la vergüenza.
- En un momento, Roger- el chico asiente y se va.
- Debemos irnos- me tomó de la mano y ambos salimos hacia el exterior.
Todos los hombres que estaban dispersados por el área, se encuentran en tres filas, de a 6 cada uno.
- Todo esto será llevado al puerto a las una de la madrugada. No quiero ningún error . Y si eso pasa, el que lo cometa puede declararse muerto- todos asienten ante el tono frío de Marcus.
- O para ahorrarles el sufrimiento; pueden tirarse por el mar en ese instante- me río pero nadie más lo hace. Esto es uno de los momentos en el que toda la atención está en ti y no sabes qué hacer.
Deberían de darme un aplauso para no hacerme sentir mal.
El hombre que estaba con Marcus en el cuarto se acerca a él y le estrecha la mano.
- Estaré al pendiente al teléfono. Estás a cargo- el hombre asiente y me muestra una sonrisa.
- Señora Marshall- me saluda, se da la vuelta y se va.
- ¿Quien es el?
- Freud Camperhell. Cabecilla de una de las mafias de Europa- salimos del lugar en compañía de Lachlan y James.
Me voy con Marcus en su auto y los chicos se van en el que llegamos. En el camino ninguno de los dos dice nada.
- Ten- me tiende una caja blanca de tamaño mediano decorada con una cinta rosada.
-¿Qué es?- desvía la mirada de la carretera para mirarme y vuelve la vista hacia el frente. Me dice que lo abra y le obedezco.
Saco el celular y lo miro indignada.
- ¿Enserio?- no despega su vista del camino en ningún momento- te dije que no quería otro.
- ¿ No te gusta?
- Claro que si. Pero este , cuesta mucho dinero- si bien, no iba a durar toda la vida con mi ¡iphone 5, pero me prometí que en cuanto tuviera más dinero, me iba a comprar uno más moderno, sin tener alguien que comprarmelo.
- Sólo acéptalo, Maddie- da vuelta en una esquina y detiene el auto frente a la entrada de la casa- por cierto; hace días que te deposité el dinero que te tocaba en tu cuenta bancaria. Puedes comprarte lo que quieras.
El ya cumplió su parte del contrato. Ahora sólo falta la mía.
Y lo malo de todo esto es que me prometí no enamorarme de Marcus. Pero he de decir que es demasiado tarde para no hacerlo.
Resignada, salgo del auto con el celular en manos y juntos entramos a la casa.
- ¿Cómo está la pareja goals del año?- Iván se acerca a nosotros con un delantal rosa en su cuerpo.
-¿ Qué se supone que haces con eso?- Me acerco a él y lo abrazo.
- Estoy haciendo la cena.
- No voy a comer , y menos algo preparado por ti- Iván se coloca una mano en el pecho y se cae al suelo de forma dramática. Me río por su escena.
- Que perro mi amigo.
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Necesito ir a mi apartamento a buscar mi computadora. Las invitaciones para la fiesta de aniversario de la empresa las tengo que hacer, y si no las hago con tiempo puede que no vayan a ir muchas personas. Ya que los empresarios de por sí son muy importantes. Además creo que me voy a quedar allá hasta que Marcus y yo estemos casados. Tal y como lo dice el contrato.
-¿ A donde vas?- brinco del susto y me doy la vuelta. Marcus se encuentra en uno de los sillones de la sala mirándome con esos ojos acusadores.
- A mi apartamento- antes de que pueda salir me agarra de mi antebrazo.
- No vas a ir a ningún lado. Te quedarás aquí.
- Dijiste que una vez nos hemos casado, tendré que vivir aquí. Y todavía no ha sucedido ese hecho
- ¿Quieres ir a dormir sola en un pequeño cuarto, sin protección alguna?- me quedo estática sin emitir palabra alguna- Eso pensé.
Hasta que Owen no esté bajo tierra no me dejará tranquila. La única forma en la que estará alejado de mi es sí está muerto. Porque si lo agarran y lo meten a la cárcel, volverán a dejarlo salir.
- Pero necesito mi computadora.
- Puedes usar la mía- se cruza de brazos y me da una mirada de ^te gané^
- Está bien- sin más, me dirijo hasta las escaleras y subo a mi habitación. Las invitaciones tendrán que esperar. Me ha entrado sueño y quiero dormir.
Me tiro en la cama y comienzo a revisar mi teléfono nuevo. Está el número de Marcus, el de mis padres, el de Iván y el de los hermanos de Marcus.
Este último parece que se vio en la tarea de ingresar todos los datos al celular.
Antes de cerrar los ojos, mi celular suena y observo que es un mensaje.
Lo abro y lo que leo me deja pasmada.
*Será tanto el dolor que disfrutaré tu sufrimiento a primera vista*
Es el, otra vez. ¿Como diablos Owen consiguió mi número; si es nuevo?