Capítulo 17.

1676 Words
Capítulo 17. Pase lo que pase. Abro los ojos y me encuentro en una habitación con una pequeña luz que ilumina la estancia. No hay nada de muebles aquí. Intento mover mi cuerpo pero no puedo. Me siento alta. No creo que haya crecido en tan poco tiempo. Bajo la mirada y me encuentro a centímetros del suelo. Estoy colgada del techo con una cadena oxidada amarrada a mis manos. Me duele todo el cuerpo y me siento incómoda en esta posición. Mis pies son lo único que puedo mover. Halo la cadena con fuerza; rogando en mi interior que se rompa de una buena vez. Pero sólo logra lastimarme. ¿Qué hago aquí? Lo último que recuerdo era estar con Marcus, ambos dormidos. Una puerta que no había visto se abre y entra un hombre de cuerpo ancho y piel morena en el lugar. Es el. Es Owen. Cantando una canción desconocida para mi, da cuatro pasos hasta colocarse con unos guantes negros cubriendo sus dos manos, una olla en el piso. Saca una toalla blanca del bolsillo trasero de sus jeans desgastados y la entra en la olla. Pasa la pequeña toalla sin cuidado alguno por mi cuerpo y pataleo por la acción. -¡AH!- todo mi cuerpo quema. Es agua caliente. - Así me gusta verte. Vulnerable para mi- le doy patadas logrando darle en algunos lugares de su cuerpo y eso lo hace enfurecer más. A tal punto que lanza toda la olla con agua caliente en todo mi cuerpo- Tu misma te lo buscaste. Tu cuerpo quedará con unas feas cicatrices. Espero que con esto aprendas una lección. Se saca su cinturón y golpea varias veces mis piernas. Grito, sollozo y rezo. Se que eso no va a ser suficiente para que el se detenga. Despierto sobresaltada y miro rápidamente mis manos y el lugar en el que me encuentro. Estoy en la habitación de Marcus. Quito con la palma de mi mano la capa de sudor que cubre mi frente y observo a mi derecha. El lado de Marcus está vacío. Observo el reloj que adorna la mesita de noche que marca las cinco en punto de la madrugada. Sólo han pasado cuatro horas desde que ese tipo entró a la casa. Mojo mi cara con agua y observo en el espejo a la chica pálida con ojos azules extremadamente grandes con ojeras debajo de sus ojos. Me veo fatal. La falta de sueño hace acto de presencia y bostezo. Ese sueño me dio escalofríos. Y lo que no logro entender es que como una persona que aún no te ha hecho tanto daño físicamente y con la que después de ocho años sin volver a verla; de repente comienzas a soñar con ese alguien agrediendo tu cuerpo de una manera jamás vista. Salgo de la habitación aún en pijamas y salgo hacia el pasillo. El despacho de Marcus está cerrado por lo cual sigo caminando, bajando las escaleras. Me asomo por la pared y las luces de la sala están encendidas. Voces se escuchan hacia donde me encuentro y tengo que bajar algunos escalones más para poder observar mejor. Marcus, Iván, Lachlan y James están hablando junto con otros hombres que jamás había visto. Al parecer mi prometido está llamándoles la atención. Todos se me quedan mirando en cuanto me dejo ver. Marcus se voltea y deja de hablar. Me acerco a el y con un asentimiento de cabeza saludo a los chicos. - Ellos no tienen la culpa. Sin saber qué más decir dejo de mirar a Marcus y miro hacia la pared. Como si eso de algún modo me atrajera. - Ese hombre entró aquí y pudo hacerte daño. - Pero no lo hizo. - Y créeme. Pudo. Estoy muy seguro que estaba por hacerlo, pero se contuvo. Marcus tiene toda la razón. Algo está tramando Owen. - Espero que todos hayan entendido. Los quiero a cuatro ojos por toda la zona- esta vez se dirige a todos los hombres que llenan el lugar y todos asienten. Mi vista se clava en Sawyer [El chofer de Marcus y encargado de seguridad] me alegra mucho de verlo por aquí de nuevo. Él me sonríe y le devuelvo como puedo, el gesto. - Pueden irse - en menos de un minuto todo se queda desolado. Sólo Marcus y yo. - Estoy asustada- admito. El me atrae a su cuerpo y me abraza. Escondo mi cara en su cuello. - Lo sé, preciosa. Estaré aquí pase lo que pase. ________ Después de miles de intentos no pude volver a dormir. Son las nueve de la mañana y me encuentro tomando café junto a Marcus en el comedor. Mientras él lee el periódico, yo le doy un vistazo a mi celular. Entre los pocos contactos que tengo agendados en el, encuentro el número de la casa de mis padres. Sin pensarlo dos veces; pulso el botón de llamada. La diferencia de horario nos es mucha. Sólo cuatro horas así que ahora son las una de la tarde en República Dominicana. - Buenas tardes. La voz de Juliette suena por los altavoces. - Juliette, ¿Cómo estás? Marcus me mira y levanto una ceja en su dirección. - Muy bien Maddison. Si vas a preguntar por tus padres déjame decirte que están muy bien. Ahora mismo se encuentran descansando. Después del accidente había dejado a cargo a Juliette para que cuidara a mis padres y les diera lo que necesitaban. A pesar de que ambos habían superado y sanado la operación rápidamente, no quise arriesgarme. - Agradezco mucho lo que estás haciendo por mi. Cuando mis padres despierten me los saludas,  por favor. Tras intercambiar un par de palabras más con Juliette, cuelgo. - Creo que deberías de cambiar ese celular- arrugo la frente y miro a Marcus. - El mío está en perfectas condiciones- observo mi !phone 5 y el se ríe. - Es atrasado- ¿Perdón?. Hay algunas personas que tienen el mismo que yo o, otros tipos de celulares atrasados y no se quejan. No todos poseen el dinero suficiente para estar cambiando celular cada vez que sale uno nuevo del mercado- mandaré a comprarte uno. Ese psicópata tiene tu número y no quiero que se vuelva a contactar contigo. - ¿Y no es mejor cambiar el chip? - No- y ahí se terminó la conversación. El se levanta de la silla y se lleva las dos tazas que ambos estábamos usando a la cocina. El vuelve y ambos salimos en dirección al carro. - Ella se irá conmigo a la empresa. Ustedes  se quedarán con ella en la oficina- Lachlan y James asienten y los saludo con una sonrisa. Esta vez no le tocará a Iván irse conmigo. ________ -¿Sabes dónde está Marcus?- James niega y resoplo. Es la décima vez que pregunto por el y nadie en este edificio me dice donde está. Es como si hubiera desaparecido. Hace tres horas que lo estoy buscando. No está en su oficina, ni en la sala de reuniones, ni mucho menos en el área de recursos humanos. Nadie lo ha visto. Intento llamar a su celular pero me manda al correo de voz. Todo es un desastre. Necesito su firma en unos papeles para poder llevar a cabo el evento más importante del año. La empresa celebra su quinto aniversario y con ella, el nuevo proyecto para una sede de las empresas Marshall en Manhattan. Ahora que he regresado a la empresa tuve la necesidad de ver cómo está todo.  La empresa está en su mejor momento y no podemos desaprovecharlo. Cada vez somos más reconocidos, y Marcus se vuelve más  poderoso. Sigo buscándolo con los chicos detrás de mí y me canso. - El no está aquí, señora- me siento en una de las sillas que están en la sala de espera de la recepción y miro las calles por los ventanales. - ¿Te sientes más cómodo diciéndome señora?- James asiente. - Bien- me levanto y me encamino hacia el ascensor. Marco la planta 15 y este sube rápidamente. Mi celular suena y es un número desconocido. -¿Si? - Maddison, habla Matthew- se me hace raro que el hermano de Marcus me llame,  puesto que no le he dado mi número- me han avisado que Marcus no está en la empresa así que necesito tu ayuda. El me dice que entre a su oficina y hago la acción dejando a los chicos afuera. - En su escritorio deben de haber dos carpetas azules. En el hay información de las ventas producidas en estos dos últimos meses. Reviso encima del escritorio pero no encuentro nada. Abro algunos cajones y después de revisar dos, encuentro los papeles en una de las últimas.  De una de las dos carpetas sale un pedazo de papel y este cae al piso. Antes de colgar le digo a Matthew que se lo dejo con su secretaria y guardo el teléfono en uno de los bolsillos de mi pantalón. En el papel está escrito con la inconfundible letra de Marcus, una dirección con la fecha de hoy.  Sin pensarlo dos veces, guardo el papel en mi pantalón y salgo de la oficina de Marcus. Después de llevar los papeles a Matthew, vuelvo con los chicos. - Traigan las llaves del auto. Es hora de aventuras. Ellos se quedan parados, como si estuviera loca. - ¡Chicos!, tenemos que salir- Al fin entendieron y caminan detrás de mí. ¿A donde me puede llevar un simple papel? -------------------- Hoy el día está gris. Bajo un poco la ventanilla de mi lado y dejo que la brisa fría entre por completo. Las palomas que siempre andan volando por los alrededores de todo Londres, no se encuentran. Pero aún así pueden escucharse algunos cantos de pajaritos por alguna esquina. Subo la ventanilla y pienso lo que estoy haciendo. ¿Hago bien en ir al lugar que dicta el papel?. La verdad, no lo sé. No sabemos lo que nos espera en ese lugar. Por lo menos los chicos andan armados. La voz del GPS nos indica por donde tenemos que ir ya que ninguno de nosotros conocemos esta zona. Por este lugar no hay casas, negocios ni mucho menos personas. Estamos en la otra punta de la ciudad. Entramos por una calle y de repente la voz del GPS deja de funcionar. -¿Qué pasó?- doblo mi cuerpo hacia adelante y me quedo entre Lachlan y James. - No hay señal- me doy con la palma de mi mano en la frente y cojo mi celular. Odio cuando nada funciona sin señal. -Esperen- el auto se detiene- ¿Qué no es ese el carro de Marcus?
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