CAPÍTULO 6

974 Words
Al día siguiente... Un golpe en mi puerta me levantó y una voz ya conocida me llamo. Eran mis doncellas, me levanté y las dejé pasar. Hoy sería un día en el que un reino lejano vendría por los tratados de paz que tienen con mi padre y también vendrán los reyes que por lo que tengo entendido fueron los padres de mi madre. Decidí apurarme ya que tengo que desayunar con ellos, mis doncellas me ayudaron y está vez pude decidir en un vestido blanco de seda, unas zapatillas algo altas y algunos accesorios que me encantaron. Cuando terminé me mire en el espejo, hoy decidí llevar el cabello suelto, pero bien arreglado, me mire y vi todo en orden, después decidí bajar. Un guardia me escoltó hasta el jardín trasero dónde se llevaría todo a cabo, en compañía de una de mis damas de compañía me dirigí al lugar. Una vez ahí encontré a mi padre y al Sr. Raúl quien es el consejero real. Me dirigí hacia ellos e hice una reverencia. -Hija mía, te ves encantadora- dijo sonriente. -Gracias padre, puedo decir que usted se ve imponente y maravilloso como siempre- dije igual de sonriente que él. - ¿Así que soy magnífico?- pregunto algo juguetón. -Por supuesto, ¿Cierto Sr. Raúl?- dije y se me salió una risita. -Por supuesto alteza- dijo siguiéndome el juego. - ¿No era mejor glorioso?- dijo alzando las cejas. Yo me eché a reír mientras Raúl intentaba no hacerlo. -Usted es extraordinario su majestad- dijo Raúl. - Por supuesto que sí, soy el rey- dijo alzando la frente en alto. -ay padre- dije controlando la risa. -Bien, hay que sentarnos, pronto llegarán los invitados- dijo cambiando el tema. Y así fue, no tardó mucho para qué empezarán a llegar. Los primeros en llegar fueron los reyes de Smarthshed. Mi padre me presento a los reyes de Smarthshed quienes eran los padres de mi madre. Ellos al verme se quedaron parados observándome, por un momento fue algo incómodo, pero después todo fue mejor, ambos me abrazaron muy fuerte y pude sentir un abrazo cálido. -Dios te pareces tanto a tu madre- dijo el señor. -Es el vivo retrato de ella- dijo la señora. -Muchas gracias- dije tímida. -Nosotros somos tus abuelos pequeños y la verdad nos alegra que estés aquí- dijo el señor siendo sincero. -Estaremos para ti sin importar que- dijo la señora. -¿Me pierdo de algo?- dijo una voz masculina. -Oh hijo, ven te presento a Leonor- dijo la señora haciéndose a un lado. Pude ver a un hombre alto en un traje como los que usa mi padre, caminaba elegante y se notaba alegre. - Así que tú eres Leonor- dijo observándome. -si- fue lo único que dije. -¿Puedo abrazarte?- dijo de la nada. -Claro- dije confundida. Él se acercó a mí y me abrazo, pude sentir como me abrazo con fuerza y beso mi cabeza. - Te pareces tanto a ella, sin duda eres su hija- dijo con nostalgia. -Él es hermano de tu madre, él es tu tío- dijo padre ante probablemente mi cara de Confusión. -Un gusto en conocerles- dije en general. Estuvimos hablando un poco sobre las cosas que pasaron y me preguntaron sobre mi estancia en el palacio y la verdad no me quejo, por ahora todo está yendo muy bien. Después de unos minutos llegaron los otros reyes de Norwich, nos presentaron y se comportaron muy amigables, claro a excepción de su hijo que casi no hablaba. Él era unos tres años mayor que yo y parecía no interesarle mucho socializar, así que lo deje en paz después de varios intentos fallidos por intentar entablar una conversación. Después llegaron los hijos de mi tío, ellos eran gemelos se podía notar a kilómetros, pero también se notaba lo diferentes que podían ser. Los tres chocamos al inicio, pues ellos tenían una forma diferente de hablar y yo otra, en pocas palabras no tomaban en cuenta a todas las personas a menos que dijeran algo interesante. Me rendí por completo y decidí escuchar un poco a los adultos, hablaban sobre algunas cosas diplomáticas y demás cosas que no podía entender por completo, pero había cosas que sí. Todo pasó y llegó el momento de ir a dar un paseó, algunos se retiraron como todos los jóvenes a excepción mía, ya que yo si quería ir a caminar, no me haría nada mal hacerlo. -¿Segura que quieres seguir querida?- dijo mi abuela. -Si-, la verdad necesito caminar un poco, me hace falta- dije mirando alrededor. No dijo más nada y me dejó seguir, después de un rato me di cuenta de que ya no estaba con los adultos, pero no me alarme, ya había recorrido el jardín unas cuantas veces y soy muy buena para recordar de donde vine. Seguí caminando muy tranquila hasta dar con una banca y me senté, estaba relajada mirando las rosas que estaban a mi lado cuando una voz femenina llamo mi atención. Justo enfrente había dos chicas y se parecían mucho, tenían vestidos extravagantes y tenían algunas joyas que eran muy notorias. - Así que tú eres la famosa princesa Leonor- dijo una de ellas. -Hola, un gusto conocerlas- dije dándoles una pequeña sonrisa. -¿Sabes? No eres tan guapa como suelen decir- dijo la otra chica del vestido color azul marino. -No sabía que decían eso- dije algo confundida. -como sea, no puedo creer que el rey haya traído a una simple campesina- dijo la otra chica del vestido verde. -Yo tampoco, es que a simple vista se ve corriente- dijo la del vestido Azul marino. -Disculpen, pero sigo aquí- dije un poco molesta. -No te ofendas, pero el rey debió escoger mejor para adoptar a alguien- dijo la que tenía el vestido verde.
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