Me arrastraron por los pasillos mientras mis pies resbalaban en el suelo, hacía rato que había dejado de intentar huir y me di por vencida. —Esperar —Pidió mi tío deteniendo a los guardias— Tengo que hablar con ella. —¿Es una orden directa de Henry? —No, pero... —Entonces aparta. Los guardias fueron a continuar cuando Gabiru extendió la mano dejándose asomar un billete anaranjado. —Solo serán dos minutos. —Dos minutos, ni un segundo más— Finalizó uno de ellos soltándome. Caí al suelo, había agotado todas mis fuerzas. —Lia, escúchame, analiza cada palabra que diga ¿lo has entendido? Me coloqué la mano en el corazón, latía tan rápido que apenas podía escucharle. —La sala F esta echa para jugar con los sentimientos de las personas, se meterán en tu mente y se divertirán con tus des

