No había contratado sirvientes en la Villa Real; solo venía una señora de limpieza en horas determinadas. Selene se preparó un desayuno sencillo: un sándwich y un vaso de leche. Luego salió a tomar un taxi porque su coche estaba estacionado en el Grupo Stone. Salió media hora antes para evitar la hora punta, pero vio en la puerta de la comunidad un coche familiar; era de Alaric. Esto la hizo sospechar y ponerse nerviosa. Selene quiso ignorarlo, pero él empezó a pitar y la obligó a detenerse del susto. —¡Idiota! ¡Y encima está sonriendo! —murmuró Selene en voz baja, y tuvo que correr hasta el asiento del copiloto. —Conduce. ¡Imbécil! ¿No teme que descubran nuestra relación? ¿Cómo se atreve a esperarme en la puerta? —No me gusta esa forma de hablar, inténtalo de nuevo. A Alaric le en

