Al día siguiente El sol apenas comenzaba a filtrarse a través de las cortinas, proyectando sombras doradas en la habitación. Máximo despertó sintiendo el calor de Regina entre sus brazos. Suavemente, deslizó la mirada hasta su mano y ahí estaba: el anillo de zafiro que ahora adornaba su dedo, una prueba tangible de que le pertenecía. Sonrió, disfrutando de la tranquilidad del momento. Pero la paz no duró mucho. El sonido de su teléfono vibrando rompió la calma. Con sumo cuidado, tratando de no despertarla, contestó en voz baja. —Diga. La voz al otro lado de la línea era tensa. —Señor Astra… Keane Giralt y Santiago han llegado a la ciudad. Entraron esta mañana. Según la información de Piero, vienen por la señorita Regina. El señor Giralt quiere que ceda una herencia. Máximo sinti

